04

1823 Words
-Ya llegué. -Avisé cuando cerré la puerta de entrada. -Isa, cariño, estoy aquí. - escuche la voz de papá proveniente de la cocina. -Que no me llames Isa. - repetí cuando planté un beso en su mejilla. Papá era la única persona en todo el planeta que me llamaba así, en realidad siempre había sido así.  Y yo lo odiaba, un poco más cada día. Pero él adoraba llamarme así. -Bueno, hola Bella. - remarcó el nombre. - ¿Cómo te ha ido? -Bien, nada nuevo, supongo. - él dejó de cortar verduras para girarse a verme. Me sonrió como siempre lo hacía. -Hoy tendremos visitas para la cena, así que ponte algo lindo. - ¿Algún compañero de trabajo? -Pregunte tomando una deliciosa pera del frutero. -Algo así. - di por terminada la conversación y camine hacía la escalera.  Observé la puerta por unos segundos.  Luke todavía no había llegado. ¿Dónde estaría?  O, mejor dicho, ¿Con quién? Sacudí mi cabeza, alejando esos pensamientos de mi mente. Habían pasado siete días desde que Luke y yo tuvimos esa charla en la cocina dónde él estaba casi desnudo. Desde ese entonces, trataba una y otra vez de no cruzarme con él en ninguna parte. Y había funcionado de cierto modo, mientras menos este con él, mejor sería para mi corazón. Sentía que poco a poco me iba olvidando de él, no iba a ser fácil, claro, pero me estaba esforzando. (...) Salí de bañarme y me dirigí al armario, todavía con la rosa toalla envolviendo mi cuerpo. Papá dijo que tendríamos visitas, como siempre lo tenemos. Generalmente venían amigos empresarios o algún socio. Aunque era raro que yo fuera a cenar con ellos. - ¡Pero papá! Me he bañado ayer, no quiero hacerlo hoy. - se quejó Nelson. Vaya, ¿a él también? Qué raro. -Nelson, metete a la bañera de una maldita vez. Rodé los ojos riéndome en silencio, tomé el vestido rosa que tenía sobre una silla y fui al baño a ponérmelo. Escuche la puerta abriéndose justo cuando salía de ponerme la ropa. -Papá, ¿Qué necesi...? ¿Qué haces tú aquí? - Mi cara seguramente estaba blanca como un papel cuando vi a Luke dentro de mi habitación. -Oye, no tienes por qué tratarme así. Él estaba ahí, parado justo frente a mí. Tenía los zapatos altos en mis manos y no sabía bien cómo reaccionar. - ¡Vete! - grité. Luke estaba ahí, con sus zapatillas de siempre, el mismo pantalón n***o pero lo que era diferente en su vestuario era esa camisa azul marina. ¿Acaso él también iba a estar en la cena? - Necesito un peine para mi cabello. - pidió o más bien exigió.  Lo mire extraño.  - ¿No tienes el tuyo? - deje de observarlo para acercarme a mi tocador. -Si tuviera el mío, no estaría aquí. Idiota. - me siguió y se apoyó en el espejo del tocador. Nunca en toda mi vida me hubiese imaginado que Luke Henderson, el chico del cual estaba enamorada, estaría en mi habitación pidiendo ¿Un peine para su rubio cabello? - ¿También tienes que estar hoy en la cena? - me anime a preguntar. -Dame el maldito peine Bella, no quiero establecer una conversación contigo. - bufé algo molesta por su actitud. - ¿Sabes qué?  Lo estoy por usar. -tomé el peine que tenía y empecé a pasármelo por el cabello. -Vamos rubia, no me provoques. - lo mire furiosa. -No soy rubia, mi cabello es castaño claro. Él pasó una mano por su cabello. La gente no sabía diferenciar entre dos tonos de cabellos. -Dame el peine. - tomó mi mano cuando me descuide. Intente resistirme, no se lo prestaría.  Corrí mi mano y me solté de su agarre. - ¡Suéltame estúpido! - Grité, él estaba pegado a mi cuerpo, intentando tomar lo que era mío.  -No llames a la persona que amas estúpido. - negó con su cabeza. Dejé de moverme cuando me di cuenta que estaba atrapada entre sus brazos. Incliné un poco mi cabeza, para observarlo mejor. Su mano estaba pegada a la mía, donde tenía lo que quería. Empecé a sentirme algo incómoda por su cercanía. -Suéltame. - module. Luke sonrió de lado, lleno de maldad, él sabía que estaba controlando la situación como él quería. Pero ya no lo iba a permitir. - ¿Me prestarás el peine? - susurró. -Di "Por favor" -No lo haré. -Se negó. -Entonces no.- use mi pie para pegarle en su pierna. Luke retrocedió adolorido, aproveche y lo empuje fuera de mi habitación. Cerré la puerta con llave y suspiré. Que intenso. (...) -Pon estos platos sobre la mesa, por favor. - los tomé y me di vuelta, dirigiéndome al comedor. -  A propósito. - me di vuelta al escuchar la voz de papá. - Te ves hermosa. - me regalo una sonrisa, la cual devolví. Camine hacía la mesa y los acomode uno por uno. En total seríamos siete personas, lo que significaba que solo había una persona invitada. La familia Henderson nos acompañaría en esta cena, cosa que no entiendo muy bien, ya que  era una cena de negocios y Josh Henderson no tiene nada que ver con la empresa de papá. Lenny, mi padre, entró al comedor detrás de mí, con un gran pavo en sus manos. Se veía delicioso. La mayoría de las familias solía comer pavos solo en Día de Acción de Gracias, pero mi padre era realmente fanático de cocinar y comer ese tipo de ave. Nelson bajó las escaleras corriendo abrochándose la camisa. Lo miré y sonreí. Que niño más extraño. -Bien, tengo hambre, hagamos esto rápido. - se sentó en una de las sillas. Seguido de Nelson, el Sr. y la Sra. Henderson bajaron tomados del brazo. -Ya estamos aquí. - anuncio Liz, quien tenía un elegante vestido color violeta. Josh, por su parte, el hombre que llevaba un hermoso traje, se sentó en una de las cabeceras de la mesa. En la otra punta, estaba papá. Nelson, que se había sentado sorpresivamente arlado de Liz, era una de las dos personas en esta mesa que tenía una silla disponible a su lado. Y la otra era yo, que estaba a la izquierda de mi padre, como todas las noches. Y eso me preocupaba, porque solo faltaban dos personas para que la cena comenzara. Una se estaba convirtiendo en mi peor pesadilla, y no sabía porque tenía sentimientos hacía él. Y la otra, suponía que era la persona que acababa de tocar timbre y por la cual papá salió volando. Entonces, mi cabeza se giró al lugar donde provenía el ruido de pisadas. Era nada más ni nada menos que Luke Henderson bajando las escaleras, todavía arreglándose el pelo con una mano. Se veía increíble. Creo que mis labios se entreabrieron al verlo bajar con esa cara que podría llegar a significar "Si, sé que soy malditamente caliente, por eso lo voy a aprovechar." Y luego, llego el momento donde estaba frente a la mesa y solo había dos lugares para escoger. Estaba cruzando los dedos para que se sentara junto a Nelson, y que sea una velada pacífica para mí. Pero, últimamente, nada sale como yo quiero. Luke se sentó a mi lado. -Perdón por la demora. - dijo fuerte y claro. - ¿Problemas con tu pelo, chico estúpido? - abrí mis ojos al escuchar la voz de Nelson, quién miraba desafiante a Luke. -Niño mocoso. - escuché su voz. - ¡Luke! Compórtate. - Liz lo regaño. Alcance a ver como Nelson le mostraba su lengua a Luke de la manera más cómica posible. Solté una débil carcajada por el momento que acababa de pasar. Al fin este chico hace algo bien. De pronto sentí algo agarrar de forma violenta mi desnuda pierna. Gruñí de forma silenciosa, girándome al dueño de la mano que estaba destrozando mi pierna. Si adivinaron, era Luke. - ¿De qué te ríes, pequeña Bella? - sentí como cada parte de mi cuerpo se erizaba al escuchar su tono de voz.   - ¡Familia! Les presento a Vanessa Daxon, mi, oficialmente, nueva novia. Y entonces, sentí un balde de agua helada cayendo sobre mí. Esa mujer de cabellos más rubios que el de una Barbie, seguramente teñido y cuerpo espectacular... ¿Era la mujer que había conquistado el corazón de mi padre? ¿A esto se refería Liz? - ¿Qué? - pregunté. Sentía algo raro en mi interior, como si alguien estuviera quitándome algo que es mío. Esa mujer... ¿Qué diablos quería esa mujer de mi padre? Creo que eran celos o algo así. -Isabella, aprietas mi mano. Entonces me di cuenta del daño que le estaba haciendo a la mano de Luke. Me pare ignorando las palabras de aquel simio, para caminar hacía papá. -Vanessa, ella es mi hija mayor, Isabella, pero solo dile Bella. - él me presentó con una sonrisa algo temerosa en su rostro. -Un gusto conocerte. - sonrió hacía mí, pude ver como se le marcaban algunas arrugas en los costados de sus ojos. Okey, aunque sea no era una mujer veinte años menor que él. -Hola. - susurre. -Y él es Nelson, mi pequeño diablito. Mi hermano menor corrió a los brazos de la mujer, quien lo abrazo con mucha simpatía. -Vendido. - insulte a mi hermano en un tono inaudible. Luego de eso, Lenny pasó a presentar a la familia Henderson, por mi parte, volví a sentarme en mi silla y tomé mi cabeza entre mis manos. -Oh por favor, lo único que te pido es que no llores aquí. - se sentó a mi lado. -Haré lo que quiera. - no tenía ganas de hablar con nadie. Y en realidad no sabía porque me estaba comportando así. Mi padre era un hombre grande y podía hacer lo que quisiera. Y la mujer no se veía mala. Entonces... ¿Por qué me sentía así? -Que ruda que eres con...- antes de que terminara lo tomé del cuello de su camisa y lo acerqué a mí. - ¿Con quién? ¿Con él chico que amo? - su cara era para encuadrarla, no podía creer lo que estaba sucediendo. - ¿Por qué no pruebas con irte un poco al demonio Luke? - solté su camisa y me separé de él. Era tiempo de que alguien le dijera que se calle. Me estaba hartando de toda esta situación. - ¿Estás así por tu nueva mamá? - No conteste, mire la escena que tenía enfrente, todos parecían amar a Vanessa. - Por Dios, no vuelvas a intentar amenazarme, eso fue patético -me gire a observarlo. No llegué a pensar muy bien mi siguiente movimiento, solo pude ver cuando mi mano se impactó contra la mejilla de Luke. -Aquí el único patético eres tú. Pude observar como su rostro cambiaba por una sonrisa maliciosa. Diablos. -Me las pagarás Bella, enserio.   Y esta vez, si sentí ganas de vomitar. No me arrepentía de lo que acaba de hacer, pero... Había cavado mi propia tumba.  
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