Samantha:
Cuando vi a mi futuro esposo quede impresionada, era el mismo hombre con quien habia amanecido, ¿acaso esto era una broma?
¿Tanta era mi mala suerte?
El tipo era alto, de cabello dorado, incluso su pequeña barba era del mismo color, tenia que admitir que era realmente hermoso.
Después de todo el palabrerio del cura, ambos salimos agarrados de manos, quería soltarme, pero el no me dejaba, sonreía a la prensa mientras mi cara reflejaba fastidio.
Entramos a su coche y el me solté.
—¿Cual es tu problema?—tenia cara de enojado.
—¿Mi problema? Mi problema eres tu pedazo de animal, no quería casarme.
—¿Pero si querias venderte como cerdo anoche en el clu? Nadie te obligo a firmar—contesto con chulería mientras me ignoraba, no supe que reaponder, el tenia razón, fui muy tonta,/me sumergí en mis pensamientos.
—Nos quedaremos dos días en mi hotel, ya sabes cual es, sipongo ño visistas muy seguido con tus clientes, luego debemos ir a un viaje de luna de miel, espero sepas comportarte, no me interesa lo que hagas cuando la prensa no nos este morando, recuerda q solo nosotros sabemos que esto no es real, así que te agradecería dejarás de ser tan inmadura.
—No quiero ir a ningún hotel contigo, para tu informacion lo de anoche fue xq estaba norracha, me niego a compartir espacios contigo.
—Pues te toca muñequita, no hay de otra, tendre que prohibirte beber, con esaconfesion solo demueatras que te vwndes barato.
Decidí no seguir discutiendo, no quería morir joven, así que me quede callada, cinco minutos mas tarde estábamos entrando a la suit de su majestuoso hotel.
—Puedes darte una ducha, apestas a alcohol, y te quitas ese horrible vestido de espantapajaros.
—Vete a la mierda—dije caminando con furia hacia el baño, no se las pondría tan fácil, algo me inventaría.
No había visto a mi querido esposo desde q llegamos aquí, ya eran doce de la madrugada, así que decidí dormir, ni en su sueños lo esperaría.
Serkan:
Estaba en una reunión y se me hizo tarde, para cuando llegue a la habitación mi insoportable esposa dormía como un ángel medio desnudo en mi cama, justo en el centro, ya conocia su cuerpo y era hermoso.
La mire dormir durante unas cuantas horas, era realmente atractiva, despertaba cosas en mi, sentimientos q nunca había sentido, cuando estaba cerca de ella me dolía el corazón, odiaba estos sentimientos, no soy un hombre de flores y corazones, mucho menos con una mujer como ela.
A la hora de dormir me costo muchísimo conseguirme un lugar en la cama, intente moverla pero no hacia caso así que recurrí a un Nivel extremo.
Samantha:
Estaba plácidamente dormida cuando el agua cayo en mi cara, dándome un susto de muerte.
—¿Que pasa?—pregunte asustada.
—Estas del lado de mi cama, intente despertarte pero no te movías así que no me dejaste opción.
—¿Estas loco o que? Duerme en el sofá ¡maniaco!
—Pues no, resulta que la que tienen que dormir en el sofá eres tú, este es mi hotel.
Este hombre era tan insoportable o incluso peor que mi padre, si quería su cama se la daria, pero tenia que aprender que a mi nadie me grita.
Me levante rápidamente y camine hacia la pequeña cocina y tome varias botellas de agua, corrí nuevamente a la habitación ya él se encontraba acostado plácidamente en la cama, como toda una loca le quite la tapa a las botellas y comencé a vaciarlas una por una, al principio mi flamante marido estaba en shock pero luego reacción, obviamente ya era tarde, su cuerpo y toda las sabanas e incluso podría asegurar que también el colchón estaban empapados.
—¿Estas loca?—me gritaba hecho una furia
—¡Si! Estoy loca, no sabes de lo que soy capaz.
—Ya veras, me las pagaras.
No supe en que momento se bajo de la cama, pero cuando me di cuenta venia corriendo hacia mi, reaccione tarde logro atraparme, pero como toda una fiera le di un rodillazo, cayo al suelo cosa que me dio oportunidad de intentar escaparme pero nuevamente fracase.
Mi esposo era mucho mas rápido y pudo tomarme por las piernas, haciendo que cayera al suelo pegando mi frente en el suelo, sentía un dolor en la frente, intente mover mis manos pero el me tenia inmovilizada en el piso y encima de mi.
—¡Sueltame! ¡Sueltame!—Grite dando patadas en vano.
—Te dije que me las pagarías, no juegues conmigo ¿te gusta el agua?—su tono de voz era salvaje y alterado, me negaba a mirarlo, pero me dolía mucho la frente así que esta vez pediría clemencia.
—Me duele la cabeza, me he golpeado sueltame.
—¡No!
—«¡Malditasea!»
—¡Esa boca!
—«¡Vete a el infierno!»
—Iremos juntos.
Senti mi cuerpo moverse, me estaba cargando llevandome encima de sus hombros, no sabia donde a donde se dirigia pero había dejado de defenderme, me sentía mareada.
Entramos al baño ¡oh no! Iba a meterme en la bañera, pero no pude estar mas equivocada, abrió la regadera.
—¿Que estas haciendo?—fue lo único que pude articular, en cuestiones de segundos el agua helada mojaba mi pijama, ajustándose a mi cuerpo como si fuera una segunda piel, pero eso no lo era lo peor serkan estaba abrazandome empapándose conmigo, con la única diferencia de que el no llevaba casi ropa, unos escasos bóxer.
Me sonroje al instante, pero ninguno podía quitar la mirada encima del otro, sus ojos me desnudaban el alma, su simple contacto me hacia arder como si estuviera a punto de morir.
—¿Vas a soltarme o simplemente vas a quedarte allí sin decir nada serkan?—pregunte nerviosa mientras el agua seguía empapandonos.
—Para lo que quiero hacer no necesito palabras.
—¿Que vas hacer? ¿Vas a matarme? ¿Me ahogaras ?
—No, te haré algo micho mejor, cumplirás con tu papel de esposa, auqnue ya lo hicismos anoche.
—¿Que?
Y eso fue todo lo que necesito mi cuerpo para reaccionar, su labios besaron los mios, entregandonos con el mas puro deseo.
Llevamos dos meses de casados, ninguno soportaba al otro despues de aquella noche el no volvio a tocarme, su trato se volvio mas frio y despreciable, asi que ambos eramos dos enemigos viviendo en el mismo infierno.
Hoy por fin regresariamos a casa, el viaje de la dichosa luna fe miel no me habia sentado muy bien no paraba de vomitar, casi no queria comer, el habia notado mi estado, pero ni siquiera se molesto en preocuparse por mi.
Aterrizamos en la ciudad, aun me sentia indispuesta, èl no dejaba de verme, me tenia nerviosa.
Estabamos de camino a su casa cuando por fin se digno en hablarme.
—Iras al medico, cogiste algun virus, te ves horrible, me niego a contagiarme.
—Firmemos el divorcio asi resolvemos todo—dije sin animo me sentia terrible.
—No, primero debes darme un hijo.
¿Que?
—Estas de broma, prefiero la muerte.
Conteste con chuleria y una gran sonrisa, la cual borre de mi rostro cuando recorde que no me habia cuidado con ninguno de los dos hombres con quien estuve, uno era mi actual esposo, y el otro aun era un desconocido.
—¿Que pasa?—pregunto curioso
—Nada—conteste saliendo de mi trance.
Llegamos a su lujoso apartamento en la capital del pais por desgracia solo tenia una habitacion principal y la del personal de mantenimiento, por lo que era logico que dormiria con el.
—Esta es nuestra habitacion, no quiero berrinches, eres mi esposa asi que cumpliras con tu rol_
—No me tocaras nunca mas, dormiremos juntos, pero para mi no eres mas que un pobre hombre necesotado, que tiene que pagar por sexo.
—Y tu una cualquiera que se vende por propinas y licor.
Que dijera eso me hizo estallar, mi mano reboto en su mejilla, pude ver su rostro arder de furia, se acerco como una fiera y me tomo de las muñecas.
—No me tocaras mas.
Eso fue lo ultimo que escuche, un sonido ensordecedor aturdió mi cerebro, mi ojos perdieron la vision, todo se torno oscuro, alo lejos lo escuchaba llamarme, pero no pude controlarme mas y perdi el conocimiento.
Abri mis ojos y una luz blanca me cego, por lo que tuve que volverlos a cerrar, pero una voz que no conocia llamo mi atencio.
—Hola señora ferner, soy el doctor Lesters su medico tratante ¿siwnte algun dolor?
Este me hablaba mientras me revisaba.
—¿Que hago aqui?
—Su esposo la trajo, perdio el conocimiento, pero eso es normal en su estado.
—¿En mi estado?—pregunte nerviosa.
—Si señora Ferner esta usted embarazada, felicidades.
¡Oh Dios mio! Esto no puede ser.
.