La noche pasó sin problemas, Pam y Lulú se despidieron, cenamos comida recalentada y luego cada uno se fue a dormir a su habitación. Yo me masturbé furiosamente pensando en los labios de Pam aunque la imagen de mi "casi" hija se me atravesaba en la cabeza, hasta el punto de que mi dolorosa erección estalló en una explosión de leche salpicando todo el espejo del baño.
Pero al menos, ya no tuve ningún sueño raro.
Los días fueron pasando y las cosas fueron maso menos las mismas. Con mi "hija" fuimos a hacernos la prueba de ADN mientras ella seguía recibiendo las visitas de su infartante amiga, aunque Lulú no se quedaba atrás desplegando cada día más sensualidad con atuendos que dejaban poco y nada a la imaginación.
Todo eso sumado a las visitas de Pamela, eran un cóctel explosivo. Los sueños como el de la primera noche volvieron más de una vez a causa de estas dos señoritas.
En una de las tantas noches que la morena se quedó a cenar y a dormir, después de comer, pasé por la habitación de Lulú y las encontré a las dos con esos babydoll para el infarto de Victoria Secret... y lo peor de todo era que yo los había pagado con mi propia tarjeta.
Conté hasta diez, y seguí de largo hasta mi habitación. Me fui a la cama, pero era obvio que no iba a poder dormir. Eran como las dos de la mañana o algo así y me levanté a tomar algo fresco, bajé las escaleras tratando de no hacer ruido y saqué del refrigerador una botella de jugo que tomé casi entera del pico.
Cuando cerré la puerta del refrigerador por poco y me da algo, ahí estaba Pamela, con su mirada sensual y su boca para hacer tantas cosas pecaminosas...
Con fingida inocencia me preguntó,
— ¿Que pasa Alex? ¿no puedes dormir??? — dijo y suspiró —... porque yo tampoco puedo... — completó con ese tono sensual que hacía que me excitara tanto.
— Solo tenía un poco de sed, ¿quieres un poco de jugo? — le ofrecí tragando saliva nerviosamente.
— Mmmmm... me parece que quiero otra cosa y tú lo sabes muy bien — me susurró mientras pasaba sus dos brazos por detrás de mi cuello. Eso no podía ser realidad, seguro que era mi mente jugando conmigo de nuevo, era otro de esos sueños pervertidos.
No me detuve a pensar demasiado, a fin de cuentas, es un sueño me dije... La apreté contra mi cuerpo y sintió la dureza de mi pene sin ninguna duda pues soltó una risita la hija de puta... Para aumentar aún más mi excitación comenzó a darme besos húmedos en el cuello. Con esos labios ardientes se abrió camino por mi pecho desnudo mientras metía la mano en el pantalón y me empezó a masturbar así. Justo allí.
El sueño era sin duda uno de los más lúcidos que había tenido hasta ese entonces, sin perder el tiempo antes de que algo me despertara mis dedos empezaron a buscar dentro de sus pequeñas bragas, hurgando y para mi deleite estaba mojada.
Ella continuó con sus besos húmedos y cuando llegó a mi cintura me bajó el pantalón pijama y el calzón y se metió toda la v***a entera en la boca. Hasta la garganta. No podía creer lo real que se sentía. No creía haber conocido sensaciones como las que producía esa lengua alrededor de mi pene haciendo esas cosas deliciosas.
La tomé de la cabellera oscura y empecé a bombear dentro de su boca sin piedad, hasta que derramé toda mi leche en su cavidad bucal con un estertor que salió prácticamente de mi alma.
Con su lengua jugueteó con el líquido blanco, y se lo lamió y tragó como una experta.
— Mmmm que rica leche Alex... ¿te gusta que me la trague??? — me dijo provocadora relamiéndose los labios aún con semen.
— Es mi sueño desde la primera vez que te ví— le admití esperando despertar en cualquier momento. Pero ella solo me sonrió de manera misteriosa y se fue... "Este es el mejor de todos los sueños que he tenido" pensé hacia mis adentros, pero seguía sin despertar.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo... y ante la duda me pellizqué hasta que me di cuenta... ERA TODO REAL
¡No había sido un sueño!