Estoy en mi cama relajado el sábado a la mañana. La puerta se abre lentamente como si me hubieran leído la mente por arte de magia, Pamela se asoma y detrás de ella hay una cabeza rubia, la de mi posible hija Lu. Hacen unas risitas silenciosas y vienen corriendo hasta la cama donde ambas se acercan. Se arrodillan ante mi mirada pasmada y se desnudan por completo. Impávido veo como se besan y se manosean las tetas frente a mis ojos. Luego de juguetear un rato se giran hacia mí y quitan la sábana que cubre mi cuerpo. Vienen gateando con miradas perversas, subiendo sobre mis piernas. Frotando sus senos por mi cuerpo hasta que Pamela toma mi pene con la mano y se lo mete en la boca por completo. Mientras, la cabeza rubia de Lulú baja por mi vientre lamiendo con su lengua, sin dejar de

