Mark no lo podía creer había sido escogido desde muy joven para preservar aquel lugar y durante años espero un nuevo contacto y nada y ahora tenía aquellos guerreros celestiales en frente, Thomas se acerco a saludar y le hizo una reverencia a Bricio, él le había seleccionado como el reemplazo de su abuelo hace unos diez años y preparado para ser un guardián de la puerta.
—Su majestad, es un honor tenerlo aquí siento el evento generado por los turistas—, en ese momento Mark les ofrecía un poco de té.
—Justo por ese evento estamos aquí, perdimos algunas Nothers y nos enfrentamos a un problema sin presedentes.
—No puede ser, que pena, me siento responsable por no haber imaginado lo que planeaban—, Thomas se arrodilló frente a él avergonzado, —no solo deseo poner mi cargo a la orden sino que puede disponer de mi vida si lo considera necesario.
Bricio podía entender su posición, era un tema de orgullo y en otros tiempos su error lo hubiese pagado con su vida, pero era no solo un buen hombre sino un guerrero valioso, nada solucionaría con una decisión así, —Thomas, en este momento necesitamos de tu parte lealtad, deberás ahora más que nunca apoyarnos en la acción que tomaremos y guardar el secreto.
—Por supuesto los ayudaré en lo que sea necesario.
—Está de más decir que es secreto, es la primera vez que haremos algo así, al menos en la época moderna.
—¿Puedo saber de que se trata?
—Por supuesto nos acompañaras en la tarea, seleccionaremos 12 mujeres destinadas a ayudar a mejorar fertilidad
—¿Y eso puede realizarse?, mezclar las razas—, su pregunta tenía doble intención pues él mismo se había quedado prendado de una en especial.
—Si se puede pero trae algunas consecuencias, la mas importante es que se crea una conexión capaz de trasmitir sentimientos y hasta compartir pensamientos, lo cual puede llegar a ser peligroso.
—De acuerdo, entonces ¿tienen algún criterio de selección?, ¿Cómo lo manejaremos con la policía?
—No hay criterio de selección solo que estén sanas y respecto a las desaparciones tranquilo podremos manejarlo con magia.
—¿Cuándo partimos?
—Ahora mismo, aprovechemos el anochecer.
No hablaron mas Thomas tomó su abrigo y se alistó junto al grupo de hombres para llegar hasta el pueblo, se subió en el lado del conductor de la camioneta estilo pick up con Bricio a su lado y el resto se acomodó en la parte trasera, el tramo de viaje rodeando el fiordo no era fácil, sin embargo, ya al caer la noche estaban en el centro del lugar.
Para no llamar la atención se separarían en parejas, Thomas que conocía a mucho de los habitantes había analizado algunas opciones fáciles de algunas jóvenes que vivian solas , otra opción era buscar algunas excursionistas, personas que no llamaran la atención su trabajo consistiría en llevar a las mujeres a la cabaña para luego cuando estuvieran todas llevarlas al otro lado.
En el caso de Bricio deseaba hacer su exploración solo, había guradado para si mismo que era parte del ritual que el solo debería encontrar a su pareja indicada, con ella no podía usar sus poderes, no podría leer ni controlar su mente, asi que debia usar otros métodos externos.
La primera pareja fue a una residencia de dos jóvenes Estadounidenses de 20 años biólogas marinas y que estaba realizando estudios de campo en el norte de Europa, debían ser cuidadosos para no asustarla, así que uno usó el poder de traspasar las paredes para abrir la puerta mientras el otro les hacía dormir, las escanearon con detenimiento, ambas estaban sanas y fértiles y de hecho una estaba por ovular así que podría embarazarse en el primer grupo.
Otros encontraron a una candidata observando el fiordo en soledad, uno de ellos tenía el poder de seducir y excitar por lo que una vez comenzó a hablarle le chica sentía como si el deseo la consumiera, —Buenas noches, que hace una hermosa dama como tu en un lugar tan apartado y sin un hombre afortunado con quien disfrutar de la naturaleza—, ella recorrió con una de sus manos el camino desde su cuello hasta sus pechos como si el vibrato de su voz pudiera llegar a acariciarla, su compañero veía la escena esperando el momento de usar su poder de crear una ilusión que le permitiera beber la pócima para dormir como si se tratara de un vino.
Una a una fueron transportando en grupos pequeños las mujeres que iban secuestrando, el último en realizar su labor fue Bricio quien después de horas de búsqueda había encontrado finalmente a la mujer de su destino dentro de un hospital.