Princesa caprichosa.

1760 Words
Flashback *Cuatro horas antes. Era un día como cualquier otro en Alejandría, Egipto, específicamente en el Palacio del faraón, la fiesta de la cosecha se llevaba a cabo en uno de los pabellones hermosamente decorado para la ocasión. Ese es el único día donde poca gente del pueblo debidamente invitados, puede entrar a los pabellones del palacio del faraón. —¡Princesa! ¡Me meterá en problemas por doceava vez, si sigue merodeando por estas áreas de la cocina, donde sólo es permitido la servidumbre! —le dice Merari Aika, en tono suplicante a su dueña y señora. La sirvienta personal de Isis desde que eran niñas siempre han sido muy unidas, pero Merari al ser una esclava traída especialmente para la princesa desde Grecia, le juró lealtad a Isis, lo que significa que si la princesa está en peligro Merari debe estar dispuesta en perder su vida para salvar de cualquier peligro a la primogénita del faraón, en todo ese tiempo por su lealtad ascendió de título, eliminando totalmente el titulo de esclava, ahora es una hermosa doncella guardiana de la princesa. La princesa primogénita del faraón Asim Ezzad y la faraona Igarak Dakarai, siempre estaba en peligro y es muy traviesa, además casi siempre se salía con las suyas por ser una niña mimada. —¡No te preocupes, todos están en el pabellón central, tengo deseos de comer UMM ALI (Postre Típico Egipcio a base de croissants y leche) Si tienes tanto miedo de entrar, quédate aquí, pero no te traeré, si sólo encuentro un poco lo comeré todo yo —le dice con una sonrisa, la princesa de apenas dieciocho años. La cocina es enorme, pero Isis la conocía bastante bien, desde niña siempre se escapaba, además de las afueras del palacio y los alrededores, conocía muchos pasadizos dentro del palacio central y en su recámara. Tiene su propia área privada dentro del palacio al igual que su hermano menor y heredero. El palacio, está excavada por patios y recintos dispuestos ortogonalmente, recámaras de aguas termales y privadas recámaras llenas de pieles preciosas, piedras preciosas de todo tipo, oro, plata y bronce, ese palacio en particular, era algo así como un laberinto dentro de un laberinto con trampas y soldados por todas partes. En el palacio los guardias tienen una tarea eterna, adquirir esclavos para los trabajos pesados de agricultura, para la construcción de nuevas pirámides y otras tareas difíciles, por eso en el palacio existen pasadizos que los esclavos usan para salir y entrar del palacio sin ser detectados. Las caras exteriores del palacio principal están adornadas también con altas lesenas, unidas en su parte superior y a menudo coronadas por paneles decorativos y una rica cornisa. —Bien, entraré contigo, pero alguien debe quedarse en la puerta a vigilar. — Está bien, buscaré postre para las dos. Si viene alguien canta como un ave. — Ve rápido entonces—le dice la sirvienta. Isis entra a la cocina mientras Merari se queda vigilando detrás de la puerta, Isis comienza la operación búsqueda y rescate de su postre favorito. La princesa destapa algunos cestos y vasijas de barro, y no encuentra nada. Así que decide subir al segundo piso para ver si tenía más suerte. En ese momento Elios Tobal, un guardia de la realeza, estaba haciendo su ronda, mira hacia la puerta de la cocina y puede ver por la rendija del pie de la puerta unos zapatos finos así que piensa que se trata de alguien del palacio central o que algún sirviente los a robado. «¿Qué estará pasando? ¿Qué estará haciendo está persona aquí? ¿O quien es tan osado para robar algo a la realeza sabiendo que el castillo es la muerte? Será mejor que eche un vistazo» Piensa el guardia ajeno a lo que está sucediendo. — ¿Hola?¿ Quién está ahí? Salga inmediatamente— habla Elios con voz imponente, mientras toca la puerta con una mano y con la otra sostiene su lanza bien afilada. A Merari le entran los nervios, conoce muy bien esa voz, no es nada más ni nada menos que él guardia favorito del faraón por haber salvado a la mascota favorita de la princesa, sabe que él tenía libertad de moverse libremente por dónde quisiera dentro del palacio, pero igual debía cumplir sus rondas de vigilancia cuando se les asignaban. Elios es el hombre de treinta años del que ella está enamorada. Merari comienza a cantar como un ave, Isis la escucha claramente, así que baja rápido y se esconde detrás de unos sacos, ella no quiere meter en problemas a su doncella. —¡Hola Elios! ¿Qué haces aquí?— le pregunta Merari al abrir la puerta haciendo creer que iba saliendo. —¿Merari? ¿Qué haces aquí?—le pregunta sorprendido el guardia mientras le dedica una sonrisa. Desde que Merari llegó al palacio Elios siempre buscaba la forma y los medios para estar a su alrededor, por qué esa chica lo atrapó desde que lo vio con esos ojos azules el día que la trajeron desde Grecia, él cayó enamorado a sus pies, pero no cualquiera puede darse el lujo de estar o pedir la mano de la doncella de cabecera de la princesa del faraón, sabe que debe pensar en escalar primero dentro de la guardia del faraón para disfrutar de una vida más abundante. —Me dio hambre y vine a ver si encontraba algo de mi agrado por mi cuenta. — ¿Y la princesa? —Ella…está en la fiesta, hablando y divirtiéndose con la señorita Nia Karan. —Sabes que es muy peligroso estar por esta área sola, te puedes topar con algún esclavo rencoroso y perder la vida. —Si, soy muy despistada, pero estando tú ¿Qué me puede pasar?—le dice Merari mientras lo seduce. —Claro, yo estoy aquí, nada te pasará, sabes…quería darte esto—saca una bolsita de su cinturón—Es una piedra de jade y una esmeralda, la compré hace días esperando verte a solas para dártelas. —Sabes que no puedo entrar cosas como esas al palacio, estando soltera, pensaran que lo robé. —Disculpa, no quiero ponértelo difícil, sabes que me gustas mucho. — Si, lo sé, si vas ante el comandante y solicitas pedirme en matrimonio con esa piedra preciosa, podré tener sin problemas lo que quieras darme de ahí en adelante. A Elios le encanta que Merari lo acepte y espere por él, es muy hermosa y muchos guardias le han echado el ojo, pero ella no habla con ninguno, sólo con él. El la ponía nerviosa sólo con mirarla con sus ojos verdes desde la altura de seis pies, su pelo rubio destacaba del resto por ser descendencia nórdica escandinava. —Yo quiero escalar un poco más, no quiero que te avergüences de mi, eres la doncella de la princesa yo debería ser por lo menos un guardia real de primer rango. Así me otorgarán una casa, ganado, varias libras de khar (moneda egipcia antigua) y una criada, además de un puesto fijo dentro del palacio central. Elios y Merari estaban hablando cuando de pronto una vasija de barro se calló al suelo. Isis por accidente chocó con ella por estar emocionada por la conversación de amor entre su doncella y el guardia real. —¡Oh no, me descubrirá! —susurra Isis para ella misma. —¿Quién anda ahí?—pregunta Elios mientras se pone en guardia y pone a Merari a su espalda, él saca una navaja para defenderse ante cualquier amenaza — ¡Puede que sea un ratón!—miente Merari. — Es mi obligación confirmar, espera aquí. Isis retrocede algunos pasos, hasta chocar con la pared, de repente la pared gira con ella llevándola sin querer a otro pasadizos de los miles pasadizos desconocidos dentro del palacio. La pared regresa a su posición inicial, como si nada hubiera pasado, pero Isis cae en una especie de canal del otro lado de ese muro. —¡Ahhh!—grita al chocar con la superficie del agua y ser arrastrada—¡Merari, AYUDAAAA!—grita tratando de nadar contra la corriente pero Merari no puede escucharla, el canal la arrastra por la gran corriente sin piedad, hasta cien kilómetros fuera del palacio. —¿Ves? Te dije que no era nada—le dice Merari al guardia cuando llegaron detrás de los sacos de cebada y trigo, Elios ve la vasija rota en el suelo y guarda el cuchillo. —¡Elios, Vamos a dar un paseo! ¿Te gustaría ir a ver la luna llena desde el tejado de mi habitación? Sé que la princesa regresará sin problemas al palacio—dice en voz alta Merari dándole a entender a la princesa que debía regresar al palacio central, por su cuenta. Lo que no sabe Merari es que Isis estará a muchos kilómetros fuera del palacio, siendo arrastrada por el río a su destino. *Fin del Flashback. Flotando en el río, luego de caer por la cascada de más de cien metros, Isis está a punto de ser acorralada por los cocodrilos del Nilo, mientras Khaled se arrastra por el fango tratando de recobrar el aliento. En cuanto Khaled nota la situación, piensa rápido en un plan, levantándose para tomar un tronco y golpear el agua, hacía un ruido que alarma a los cocodrilos atrayéndolos a su encuentro. Khaled nada lejos de ella atacando los cocodrilos que distrae, arrojando el tronco aún lado y se arroja al agua en buscas de Isis, a quien sostiene en sus brazos tratando de sacarla del agua ante la amenaza de los cocodrilos que se acercan rápidamente a ellos. — ¡Aaah! — Les grita tratando de espantarlos sin éxito, lo que lo lleva hacer aún lado a Isis y atacar al primer cocodrilo osado, primero le lanza rocas y un palo afilado que incrusta en el ojo, atravesando el cerebro del cocodrilo que cae sin vida. Los demás lagartos se alejan al ver el peligro y la sangre de su líder deslizarse por su cuerpo y mezclarse con el agua y el lodo de la orilla del Nilo. Exhausto, Khaled se arrastra ante la pálida mujer de ropa fina y le sostiene tratando de que reaccione, aún sigue viva y eso lo motiva a tratar de salvar su vida, la pone boca abajo y mueve su espalda hasta que la escucha toser desesperada y muy asustada. — Tranquila, ya estás a salvo, estás a salvo.
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