Capítulo 30

1631 Words

Leia El sonido de la puerta cerrándose fue un golpe seco contra mi pecho. Como si con ese ruido Martín hubiese sellado nuestro destino. Me quedé quieta en el mismo lugar donde lo vi por última vez, sintiendo cómo el aire se volvía denso, cómo la ausencia de su presencia empezaba a envolverme como un manto helado. Mi corazón latía con fuerza, pero mi cuerpo se negaba a reaccionar. Luego, el peso de la realidad cayó sobre mí, y me derrumbé. Las lágrimas no tardaron en brotar. Me doblé sobre mí misma, abrazándome, como si pudiera sostenerme en medio del caos que se había convertido mi interior. Martín se había ido, había tomado la decisión por los dos, y aunque yo había intentado luchar contra ello, al final lo había dejado ganar. Porque lo amaba tanto que no pude ser egoísta. Un sollozo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD