—Si que hay mucha gente bajando, no eres un desesperado— dije tratando de cortar el silencio que había entre los dos.
No era incomodo, era un silencio con tensión que si bien me gustaba un poco prefería no tenerlo.
—Es normal ¿no? ¿dura mucho? — yo me encogí de hombros, para ser alguien que subió seis pisos, no se le veía para nada agitado.
—Nunca salgo a esta hora, asi que no tengo ni idea— Mire la hora nuevamente en mi celular, se suponía que él no tenía que llegar a este horario —La reunión termino antes ¿Todo bien? —
—Si tranquila, deje que Camila se ocupara de algunas cosas— debe estar de todo menos feliz —¿Puedes acompañarme mañana en las reuniones? — seguro que mi cara demostraba todo lo que opinaba.
Me había confiado, me había auto saboteado, la reunión de mañana era a las seis de la mañana y la última era a las 10pm y no tenía alguna duda que él lo estaba disfrutando.
—Al parecer no tengo opción—
Y de nuevo ese silencio.
Al pobre ascensor no lo dejaban subir de pisos.
—Me voy por las escaleras, que tengas buenas noche señor Jonhson— dije mirando que de nuevo el ascensor marcaba que estaba en planta baja.
—Te acompaño, al parecer tenemos la misma prisa— antes de que ambos pudiéramos dirigirnos a las escaleras el ascensor hizo el típico sonido
No voy a mentir esperaba que me corrigiera, se sentía un poco alejado llamarlo por el apellido.
En cuanto se abrió el me dejo pasar primero.
Me pegue a la pared y el marco la plata baja, trataba de solo mirar al frente para no verme en la pared de espejos que tenía el ascensor, temía que me iba a sentir mas incomoda de lo que ya estaba.
Se suponía que el tenía que llegar más tarde, por eso me aliste mas temprano para que Derek y yo ni siquiera coincidamos, pero se ve que no fue asi.
Vi mi celular, ya Emma me estaba esperando abajo, ella de verdad no quería que me perdiera la cena.
—El café que tenías hoy era horrible— se colocó a mi lado y las puertas se cerraron, no lo quería ni mirar porque me iba a ver en el reflejo, pero volví a guardar mi celular.
—Quien te mando a agarrarlo, me lo hubieras pedido de buena manera en la mañana y me hubiera encargado de pedir en una mejor cafetería y tenértelo— me queje, por alguna razón o tal vez solo era mi cabeza el ascensor parecía ir cada vez más lento.
—Tienes que adaptarte a mí, Isabelle, no puedo estar diciéndote todo— fue un poco brusco y si bien en parte tenía razón.
—No pretendo que me digas todo, pero soy asistente no adivina, deberías saber diferenciarlo— no me iba a quedar sin decirle lo que pensaba —¿Puedes dejar de mirarme asi? — dije a lo bajo.
—¿Asi como Isabelle? — se giró hacia mí, y por primera vez desde hace mucho tiempo al escuchar mi nombre sentí como mi estomago se revolvía, tragué tratando de que esa sensación se fuera y lo vi a los ojos.
—Como si…— y la puerta del ascensor se abrió haciendo que mi atención fuera directamente a los chicos que estaban por subirse, Jack solo sonrió a vernos al igual que Mara y Melani, a Camila directamente ni se le veía por tantos papeles que tenía en sus brazos, miro y solo parecía que quería matar a Derek.
Y esa sensación se esfumo y volví a recordar que Idiota era Derek.
Todos entraron.
—Buenas noches señor Jonhson— dijo Jack con sus ojos puestos en mi al igual que Mara y Melani, Cam directamente nos dio la espalda o a Derek mejor dicho que volvió a ponerse a mi lado.
—Llámame Derek— y solo mire incrédula al hombre a mi lado, el solo le sonrió a Jack que solo asintió.
—Buenas noches jefe— Melani y Mara hablaban a veces al unísono, y esta vez igual que otras veces daba un poco de miedo.
—Yo pensé que nunca te iba a ver saliendo a esta hora y menos vestida asi, ¿tienes una cita? — hablo Mara como si estuviera viendo un milagro, a los tres parecía que se le olvidaba que estaba Derek escuchándonos.
—Me dijiste que ibas a salir hoy, pero no te creí y.…—
Asi que empecé a mover los ojos hacia el a ver si se acordaban y Mara al darse cuenta fue la menos disimulada.
—Tranquila Isabelle, están no están en horas laborales, no me importa lo que digan— sentí como toda la sangre subió a mis mejillas y los chicos solo tomaron la decisión de girarse y hacer como si nada.
El silencio de Camila me ponía más nerviosa.
Por fin el ascensor llego a la planta baja, salimos después de los chicos, llegue hasta ellos.
—Que tengas linda noche— me abrazo Melani —y no te olvides que mañana a la noche te quiero en mi casa—
Todo para mañana.
—No te prometo nada—
Me despedí de los chicos con un beso en el cachete y fui hasta la salida, seguro que Emma estaba a nada de salir de su carro a buscarme.
—Buenas noches Isabelle— él se acercó a mí y sin esperármelo me dio un beso de despedida en la mejilla —¿Como si fueras la mujer mas hermosa que he visto? ¿Por qué dejaría de hacerlo? — me susurro al oído, y antes de poder asimilarlo, él se alejó y me sonrió y se marchó rápidamente.
—Eres un idiota— susurre para mí.
Mi corazón al parecer se le había olvidado en ese instante que tenia que latir lento, mi cara seguro estaba de un color rojo intenso, solo saludé a Raúl con la mano porque estaba muy lejos y salí de ese edificio tratando de disimular que lo que me había dicho Derek no me descoloco por completo.
Respire hondo, se suponía que no me agradaba, no tendría porque sentirme asi ante su comentario.
Busqué al carro de Emma con la vista y rápidamente lo encontré, su prometido y ella estaban fuera de este mirando directamente a la puerta.
Si que estaban entrenados por si me escapaba, llegue hasta ellos.
—¿En serio Em, vigilarme? — salude a Dante con un abrazo.
—Si ya sabemos quien eres ¿para que arriesgarnos? — dijo en cuanto la abrace a ella.
—Cuanta razón—
Los tres nos subimos a su auto
—¿Y? tiempo sin vernos ¿Cómo te ha ido en tu vida Cara? — Emma desde el asiento del acompañante estaba tan concentrada en poner música.
Dante y ella hacían tan buena pareja, eran la pareja que tanto decía la abuela que teníamos que tener.
Dante era un cirujano, uno de los mejores cirujanos plásticos.
—Bien por suerte ¿y tú? ¿ya pusieron fecha para la boda? — el asintió y miro a Emma quien lo veía con una sonrisa en la cara por la pregunta.
—Todo bien, un poco mejor desde la ultima vez que nos vimos— solo sonreí con genuina felicidad por él.
Ellos a pesar de que eran un ejemplo insoportable de la pareja perfecta, se merecían lo mejor y yo les deseaba lo mejor.
—La fecha es un anuncio que quiero dar en la cena de hoy— dijo Em girándose hacia mí, solo asentí porque si le hacía charla era seguro que ella iba a decirme todo con detalle e iba a arruinar la sorpresa.
Y yo iba a ser la culpable.
Miré mi celular en el resto del camino, que pensé que iba a hacer algo corto, pero fue una eternidad de una hora y media.
Una hora y media donde solo escuche música de Emma y Dante, sus risas y platicas bastante empalagosas, Emma de vez en cuanto me incluía en sus conversaciones, aunque eso no me molestaba porque yo solo estaba tratando de recolectar energía para ver a todos los Fiore.
—Que tengas suerte allá dentro— se burló Dante deteniéndose frente a la casa gigante.
No me podía esperar nada menos de la nonna y sus hijos.
—Eso esperamos— se notaba mi intranquilidad solo en mi voz y Sali del carro para que el y Emma se despidieran.
Ella luego de unos minutos salió y sin decir nada ambas caminamos hasta la entrada.
—Dante te va a estar esperando en su auto afuera— me aviso a un metro de la entrada.
—No lo voy a hacer conducir casi dos horas para que me lleve a casa cuando ambos viven aquí, seguro me pido un Uber—
—¿Cómo sabes que vivimos por aquí? —
—¿intuición? —
Yo toque la puerta y un chico sonriente nos abrió.
—Buenas noches— ambas entramos, le di mi abrigo al igual que Emma.
—Gracias— le dije antes de irnos directo al comedor, mi corazón cada vez se aceleraba más.
Hoy no era un buen día para mi corazón al parecer.
—Isabelle te dignaste a venir— me paralice a escucharla desde las escaleras, me gire hacia ella y ahí estaba tan perfecta como siempre la nonna y atrás de ella estaba mi tía Giulia y tío Matteo
—Que extraño que nos honras con tu presencia— solo fingí mi sonrisa y fui hasta ellos sin bajar por un momento mi cabeza, aunque ganas no me faltaban.
—Nonna— me acerque y los salude a todos con un abrazo todo menos cálido.
Que hermoso es volver a casa (mucho sarcasmo incluido en esa frase).
La Nonna a igual que mis tíos solo parecían verme de arriba abajo como si no se esperaran mi presencia a pesar de que seguro estaba todo anotado y la asistencia confirmada.
—Llegan tarde para la cena— mire a Emma confundida, pero ella parecía más confundida que yo.
—Me dijeron que era a esta hora la cena— le reclamo a su madre, ella sonrió falsamente.
—Te mande un mensaje confirmándote que íbamos a adelantar la cena, pero se ve que igual ibas a legar tarde gracias a Isabelle— la nonna solo me miraba con desaprobación. —Igual les pedí a todos que aguardaran un poco mas en el patio para que pudieras dar la noticia que tanto querías dar— baje las escaleras poniéndome a un lado de Emma, sintiéndome un poco más segura.
Obviamente esto había sido un plan para dejarme mal solo a mí.
—Vamos, que seguro todos tienen cosas mas importantes que hacer— dijo mi tío dándole unas palmaditas a Nonna en el hombro, esta solo asintió dándole la razón.
—Isabelle, por favor no te vayas antes de que hablemos— yo solo asentí ante su pedido, Emma como si entendiera mi lenguaje corporal me sujeto rápidamente del brazo y me alejo lo mas posible de mis tíos y nonna.
—Perdón Belle, de verdad no tenia ni idea— me susurro asegurándose que no nos escucharan, solo negué con la cabeza con discreción.
—Tranquila, era de esperarse, es tu madre— me burle y ella parecía absolutamente apenada, solo le sonreí tratando de calmarla —Vamos, es hora de dar tu gran noticia— intente animarla y aunque no era para nada sincera su sonrisa me calmo un poco.
Todo aquel que llevara el apellido Fiore estaba allí, los pequeños, los grandes y los ancianos, saludé a todos los que pude tratando de alejarme de Emma para no ser una preocupación más en su cabeza.
—Ay Isabelle, ¿hace cuánto que no nos vemos? — Salude a Abigail con el beso de protocolo en la mejilla—Hace mucho, y sin embargo te veo más…robusta— y claro, asi eran los Fiore, tan educados hasta para destruirte.
—Si querida, la pequeña Isabelle al parecer comió mucho Cannoli últimamente— se burló.
Me reí incómodamente tratando que no se dieran cuenta que sus palabras como siempre me habían hecho daño.
Porque a pesar de que no eran de gran importancia en mi vida día a día, esos comentarios estaban siempre en mi cabeza y ellos solo hacían que hicieran un eco más fuerte en mí.