Para mi suerte todo el día solo estuve avisándole donde tenia que estar y él iba sin decirme que lo acompañara a las reuniones como hacia Alfred, eso y que al parecer no me quería ni mirar por mi triunfante victoria.
—¿Qué haces aun aquí? — di un brinco por el susto, no me había dado cuenta si el ascensor había sonado, estaba tan inmersa, lo miré.
—Te puedo hacer la misma pregunta—
—Ya es hora de irte Isabella— gruño por lo bajo y empezó a recoger sus cosas.
—Isabelle— corregí, apague mi laptop y la guarde con todas mis cosas,
—¿Qué? — volvió a pararse frente a mi.
—Mi nombre es Isabelle, no Isabella— el de verdad parecía sorprendido —se supone que no cometes errores— me burle solo un poco, y termine de agarrar mi cartera.
—Eso lo sabría si te hubieras presentado, pero lastimosamente encontré el papel 28 en la escalera tirado y no en la sala de reuniones pegado a tu camisa— ambos esperamos el ascensor, yo no pude evitar sonreír ante mi evidente victoria, tal vez nunca iba a dejar de hacerlo solo porque se veía molesto al admitir que le gane.
¿Parecía una niña pequeña? Si, pero lo disfrutaba tal como una,
—No soy buena con grupos de personas, si lo puedo evitar lo hare— le confesé, el ascensor por alguna razón se estaba tardando más de lo normal.
—Estaban sacando algunas cosas, seguro no deben tardar tanto— ¿me leyó los pensamientos? —No estamos ante un grupo— me gire hacia el
—¿Quieres que me presente ahora? — incrédula el solo asintió.
—Puedo empezar yo— asentí, el solo me miro mal seguro esperaba a que yo me ofreciera —Mi profesor de primer año fue Alfred y desde allí ha sido una persona muy importante en mi vida diría que más que mi padre, me crie en un pueblo pequeño y de adolescente me fui a vivir a la gran ciudad con mis hermanos, mi nombre ya lo sabes seguro al igual que toda mi carrera porque seguro investigaste— era casi igual de mala que mi presentación, el timbre del ascensor sonó.
—Lo hice, mi fuente fue Alfred asi que no te sientas acosado no busque en Google, Mi nombre es Isabelle Fiore, conocí a Alfred de casualidad en una cafetería, a ese hombre le gusta hablar mucho creo que desde ese día trabajo aquí, casi igual que tu viví en una ciudad pequeña hasta graduarme y me vine a vivir aquí—pegue mi espalda al ascensor, el se coloco a mi lado.
—Bueno, tengo que agradecerte eso ¿Italia? — ambos mirábamos al frente.
—Mis abuelos sí, yo nunca puse un pie en Italia— las puertas se abrieron y el dejo que yo pasara primero.
Quien lo diría, tiene una balanza de caballero y idiota, lo segundo ya lo sabia.
—¿Te vas en Uber? — parecía un ofrecimiento, un poco me hacia sentir mejor estos gestos.
—Si, tranquilo—
Saque mi celular, ya eran casi las 11pm, el solo me saludo con la mano y se despidió del guardia, le dijo algo y se fue.
“Emma” .
No puede ser, no ahora, no estoy en la comodidad de mi casa.
—¿hola? — pero aun asi conteste la llamada.
—Hermosa Bellee, ¿estás en tu trabajo aun? Estoy afuera esperándote, supuse que sales tarde— cerré los ojos, no había forma alguna de escaparme de esto, y como si me estuviera viendo sonreí falsamente.
—Si, ya salgo Em— y tranque la llamada. —Adiós Raúl— el me abrió la puerta con una sonrisa.
—¿Noche difícil? — me despedí con un beso en la mejilla como siempre.
—Peor, noche familiar— y Sali, buscando algún indicio de Emma, no tarde mucho porque solo había un carro con una loca con medio cuerpo fuera de la ventana agitando las manos, llegué lo más rápido que pude a ella.
—Belle— estaba muy entusiasmada, volvió a meter su cuerpo en el auto y esta vez salió por la puerta para saludarme con su cálido abrazo que correspondí, no pude evitar tener este sentimiento de que estaba en casa.
Un amargo y dulce sentimiento.
Nos separamos luego de unos largos segundos, la alegría como siempre le desbordaban por los poros.
—¿Desde cuándo estas aquí? Me hubieras avisado que venias— ella lucia confundida ante mi pregunta.
—¿No te aviso nadie? ¿desde cuándo estoy aquí esperándote o desde cuando estoy aquí en la ciudad? — era de esperarse, no era a la primera que le comunicaban las cosas al parecer.
—¿Qué? Las dos cosas—
—Hace media hora, esperaba que no te me escaparas, pero se ve que ni podías porque no te avisaron— ella me hizo una señal que poco entendí, pero cuando se subió al auto supuse que quería que hiciera lo mismo, asi que lo hice.
—¿Avisarme qué? —ella se puso en marcha el auto, a lo bajo maldecía a cada uno de nuestros familiares en italiano, a diferencia de mí, ella si le hacía honor al apellido.
—Vamos a pasar la navidad y año nuevo aquí— termino de decir y me miraba de reojo esperando mi reacción.
—Llévame a casa por favor porque estoy cansada, perdón— susurre, ella solo asintió
—Cenamos mañana, Belle tenías que llamarnos— me reclamo un poco.
—Lo iba a hacer, pensé que iban a pasar navidad en la casa— me quejé, tal vez en diez días más, pero lo iba a hacer.
—Ahora no tienes ninguna excusa para faltar a la cena navideña con nosotros— estábamos a unas cuadras de mi casa —La mayoría de los primos estaban aquí, las familias de sus parejas igual, y la abuela no quiere pasar la navidad en casa— me tomo un poco de golpe el ultimo comentario.
—Falta un mes y un poco más para navidad— ella rio muy fuerte en burla.
—Como una persona que se mueve con fechas, no sabes ni en que día estamos, no Isa, faltan 24 días para navidad y un mes y un día para año nuevo— me di un golpe mental.
Mi mente me engaño, pensé que tenía más tiempo.
—¿Va a vender la casa no? — ella solo hizo un gesto.
—Seguro ella te lo quería decir— negué con la cabeza.
—Esta en todo su derecho a hacerlo, yo nunca quise volver y seguro a ella y a los demás le traen malos recuerdos— vi mi casa, y para mi sorpresa estaba Michael sentado en las escaleras.
Emma solo asintió con la cabeza poco convencida.
—¿Tu novio? — negué con la cabeza rápidamente.
—Mi compañero de piso— ella apago el auto.
—Escúchame, va a haber una cena mañana solo los Fiore, me dijiste que mañana podíamos cenar— la mire mal, ella hizo un puchero —no me puedes dejar sola, y si te tengo que llevar de los pelos lo hare—
—Esta bien, pero no prometo quedarme toda la noche y menos si empiezan a hacer malos comentarios— sonó más como un ultimátum, me despedí con un beso en la mejilla
—Lo sé, te conozco, adiós Belle— dijo sin más, y volvió a encender el auto, yo me baje y ella inmediatamente se fue, me gire a Michael, tenia un cigarro en la boca y una cerveza en la mano.
Se percato de mi presencia.
—¿Fue largo tu día? — me senté a su lado.
—No te imaginas cuanto— apoye mi cabeza en su hombro, el sonrió un poco, no pasaba casi nadie por esta solitaria cuadra y menos a media noche.
—¿quieres contar o necesitas que te interrogue? — apago el cigarro, Michael tenía la manía de tratarme como a su hermana pequeña.
Y sin más, en toda la noche estuve hablando de como me sentía, de cómo había pasado el día con mi nuevo jefe y enemigo imaginario, el desastre que sentía que se me venia y el cómo siempre solo asentía y me daba consejos, me decía lo fuerte que era yo, que iba a poder con esto y más y yo con todas mis fuerzas deseaba creer.
—Ya casi son las dos de la mañana— susurre aun en su hombro —¿Cómo te fue a ti en tu día? — ya había acabado su botella hace más de una hora, pero aun asi la tenia en la mano y vacilo un poco.
—También, problemas familiares—
—Somos una pieza de rompecabezas que le falta la misma pieza y aun asi encajan perfectamente—
—Ya estas delirando y fui yo quien se tomó la cerveza— reí un poco y le di un golpecito en la pierna.
—Mis padres estaban detrás de Andrea, ella llego a mi vida gracias a ellos, me lo confeso hoy, querían que de alguna forma ella me “hiciera entrar en razón” la eche de aquí, asi que si viene ni le abras la puerta, desde hoy la odiamos como a las otras— fue como un balde de agua fría, él estaba tan ilusionado con ella —¿Cómo puedo confiar asi? ¿Tú también eres una enviada por mis padres? — bromeo con lo ultimo.
—Si, tengo que confesarlo, me pagan semanalmente— el rodo los ojos, no era la primera vez que le pasaba esto. —solo no les des el gusto ¿me lo prometes? — el asintió.
—No lo pienso hacer, en vez de acercarme solo me alejan más— apoyo su cabeza en la mía —voy a pasar navidad con mis hermanos, me llamaron hoy ¿vas a estar bien? — lo dude un poco pero luego sonreí dándole a entender que si.
—Lo voy a estar, no te preocupes—
Sus padres eran unos controladores a otro tipo de nivel que nunca voy a entender, todos los hermanos de Michael ninguno hablaba con sus padres a excepción del mayor.
—Vamos, mañana al parecer también tienes un día largo— se levantó y me tendió la mano, la tome y entramos a casa sin decir más, él fue a su habitación y yo a la mía.
Llegue a la oficina mas temprano de lo usual, quería arreglar todo porque al parecer estábamos en navidad y yo recién me enteraba por Emma, llame a todos confirmando citas, asistencias.
El sonido del ascensor hizo que de nuevo me exaltara, no estaba acostumbrada para nada.
—¿Qué hay para hoy? ¿Me trajiste mi café?— dijo saliendo con rapidez
—Hola Isabelle, buen día, ¿Cómo estás? Yo bien gracias por preguntar Derek— El se paro en seco delante de mi y me miro mal —¿sin modales? — no había traído café para el. me había comprado el mío en la esquina.
—Llámame por mi apellido— dijo completamente serio, me estremecí un poco.
—Señor Jonhson para las ocho necesita ir a las sesiones de fotos como quería, a las 10 necesita estar en la oficina de Camila, a las 12 tiene que estar en la librería para el nuevo estreno, a las 16 tiene una reunión para hablar de que planea hacer como nuevo jefe con los socios y eso le va a tomar toda la tarde— dije de mala gana, el siguió caminando rápido hasta su escritorio —y el chofer ya lo esta esperando abajo, le mande un correo con todo lo de diciembre y necesito que me verifique si puede— el agarro todas sus cosas, se acerco a mi escritorio y agarro mi café.
Perfecto, no había tomado ni un poco, iba a sobrevivir todo este día sin una gota de cafeína.
—Tu eres quien maneja mi agenda, tu debes saber si estoy o no estoy disponible— lo había dicho de tal manera que mis puños se cerraron pero solo asentí tratando de no hacer ningún gesto.
En cuanto el ascensor se cerro
—Eres un hijo de puta perdón a tu mamá que seguro es la mejor— dije fuerte, y asi pude estar tranquila y desahogada para el resto del día agendando citas a cualquier horario porque él no me había especificado si quería estar aquí a las seis de la mañana para una reunión.
—¿Te vas con nosotros? No te quedes tan hasta tarde, ayer sabía que no querías que te molestaran asi que no vine, pero hoy es otro día— Jack me entrego los papeles y se sentó.
—Tranquilo, hoy cumplo con el horario oficial, me vienen a buscar— el parecía bastante sorprendido.
—La señorita Isabella va a salir un fin de semana temprano y además la vienen a buscar, pensé que no iba a llegar vivo para verlo— le saque el dedo del medio y agarre mis cosas para cambiarme en el baño.
—Créeme, no va a ser tan divertido como suena— el negó con clara decepción fingida, se levantó y se despidió con un beso, guarde mi laptop en el escritorio y las demás cosas que no iba a poder llevar a casa esta noche.
—En ese caso nos vemos mañana, Melani quiere que la acompañemos a adornar su casa— el ascensor sonó y él se fue, asi que fui al baño a cambiarme.
Me vi una y otra vez en el espejo, limpié mis lagrimas lo más que pude, me sentía una idiota.
Michael y yo habíamos elegido este vestido en la mañana y ahora me arrepentía completamente de tenerlo y no traer otra opción, me maquillé lo mejor que pude.
Me puse los tacones y con un suspiro sin verme mas en el espejo salí.
Tenía que tener valor.
—No escuche el ascensor— dije con la voz entrecortada en cuanto los ojos de Derek se posaron en mí.
—Usé las escaleras, todos están bajando por el ascensor y necesitaba recoger mis cosas urgente— dijo aun sin apartar la vista de mí, solo asentí y fui hasta mi escritorio.
Tal vez era cosa de mi cabeza, pero sentía su mirada posaba en mí, terminé de guardar mis cosas y fui hasta la puerta del ascensor, Derek se posó a mi lado y apretó el botón antes que yo.
Me ponía nerviosa su mirada “disimulada”.