— Ohhh, así que es eso— respondió entre pequeñas risas, Zoé— Isbel amiga lamento tener que repetírtelo...pero lo que tiene Alex es que está cansado...harto de estar en la friendzone— dijo con cierta picardía.
— Esto es serio Zoé— replique nada divertida mirándola— no me gusta esto...nunca antes Alex había actuado de esa forma y ahora no entiendo porque todo esta tan tenso y raro entre nosotros— suspire pesada, dejándome caer en su cama por completo.
— Ahh Gelou...porque te ama...pero repites tantas veces que solo lo quieres como un hermano que el muy estúpido tiene miedo de decirte la verdad— hablo con total seriedad Zoé.
— Si que eres más terca que una mula— le respondí en un pequeño gruñido— que no es eso...por Dios pueden dejar de emparejarnos a Alex y a mí por unos 10 malditos minutos— repliqué enojada.
– Bueno...bueno ya tranquila, tampoco es para que te enojes tanto— respondió mi amiga levantando sus manos con inocencia— solo digo que deberías de abrir los ojos Isbel...porque talvez después sea tarde...
Rodé los ojos irritada, tomé una almohada de mi amiga y cubrí mi rostro para ahogar el pequeño grito exasperado.
– Jajaja no seas tan dramas— dijo entre risas, mi amiga quitando la almohada de mi cara y pegándome con ella— mira hay que bajar talvez y después de la fiesta el gruñón de tu "hermano" este más tranquilo y así puedan hablar— Zoé hiso comillas con sus dedos al mencionar la palabra hermanos, rodé mis ojos ante sus insinuaciones— ahh vamos hay que bajar a disfrutar...todos deben estar esperándonos.
Me levante sentándome de nuevo en la cama, Zoé comenzó a bailar sola de una forma muy graciosa, que me saco una risa mientras negaba con mi cabeza y soltaba un suspiro.
Al final le tome la palabra, ambas nos preparamos para bajar, ella se cambió poniéndose su traje de baño que le quedaba espectacular en ese cuerpo de modelo que poseía.
Era un traje de baño de dos piezas un viquini en realidad, pero este era más atrevido y sexi que el mío, esto debido a que Zoé si tenía la confianza y el valor de usarlo en público.
En cambio, yo estaba dudando ahora en quitarme la ropa y quedarme en ese pequeño viquini que traje para la fiesta.
Estaba insegura pues antes cuando decidí usarlo no sabía que todo el equipo de los chicos estaría y eso cambia las cosas enormemente.
— ¿Porque no te cambias para ya bajar a la piscina? — me pregunto mi amiga sonriendo.
— Ehh creo que así me quedare— respondí algo nerviosa— no entrare a la piscina hoy– sonreí nerviosa.
— ¿Qué?, ¿porque no?, es una fiesta Isbel— reclamo con un puchero.
— Si, lo sé, pero es que...— mordí mi labio, nerviosa.
— Ahh esa cara la conozco— dijo con malicia mi querida amiga, la mire con algo de temor— es hora de ver— se me lanzo encima, trate de huir de ella, pero era más grande que yo.
Zoé sin mediar palabra me arranco mi camiseta, notando el notable brasier del bañador que ella misma había comprado para mí.
— Ahh trajiste el viquini– dijo con emoción— ¿ese que compre para ti en la tienda de lencería? — pregunto.
— Siii— sisee algo molesta— pero no sabía que el resto de los chicos estarían aquí, de saberlo no me atrevo a traer esto— respondí.
— Ahh vamos de que te preocupas, es solo un viquini y en una fiesta en la piscina es normal verlo puesto— dijo calma.
— Zoé esto es revelador, además cuando diablos alguien me ha visto usar una cosa de esta— recrimine.
— Hay una primera vez para todo, amiga— me guiño un ojo, la mire con mi ceño levemente fruncido— ahh vamos Bel úsalo por favor...por mi— suplico en un puchero, era una tramposa sabía que no podía decirle que no cuando se ponía de esa forma.
— Agghgh bien— respondí en un quejido leve— pero si me siento muy incómoda subo y me cambio— advertí, ella comenzó asentir como loca.
Suspire pesada y me cambie, deje mi ropa junto a mi bolso en la habitación de Zoé, antes de salir con ella hacia la piscina busque mi pareo y lo puse encima del traje de baño esto lo hacía ver menos…aaah atrevido.
Al estar lista baje junto a Zoé, afuera en la piscina ya los chicos habían puesto música, se escuchaba que estaban disfrutando de la fiesta.
Al salir por la puerta trasera a la piscina y al jardín, las miradas cayeron en nosotras, note como los chicos me miraban con ojos y bocas abiertas.
Mierda acaso no pueden disimular un poco* pensé rodando mis ojos al notar que les faltaba poco para que babearan.
Quise dar una vuelta para ir a cambiarme, pero Zoé me tomo de la mano y me llevo arrastrada a las tumbonas.
— Zoé— replique incomoda.
— Solo disfruta, amiga– me respondió, sentándome en una tumbona y después alejándose hacia la barra dejándome sola.
Suspire pesada, ella no me dejaría cambiarme me resigne a quedarme así toda la fiesta, lo bueno es que podía quedarme aquí acostada todo el tiempo y así tratar de olvidar que había como 20 chicos mirándome de una forma, ehh lasciva.
Me acosté en la tumbona tratando de olvidar y evitar las miradas de los chicos en mí, simplemente me tumbe a tomar sol, ohh bueno eso duro 5 segundos porque al rato una sombra alta y robusta me tapo el sol.
Me quite los lentes oscuros protectores para los ojos, notando que enfrente mío estaba Alex, con brazos cruzados y una cara de pocos amigos.
— ¿Qué diablos estas usando? — pregunto molesto.
— Ahh que acaso nunca antes has visto un viquini— respondí algo burlona, sonriendo de medio lado.
— Esto no es un juego— dijo molesto, mirándome completa, pero su mirada tenía algo diferente— ve a cambiarte— me ordeno, volteando su rostro levemente con sus mejillas levemente sonrojadas.
Lo mire con mi ceño levemente fruncido por cómo me hablo— Nop— respondí indignada, si me quería cambiar, pero ahora no lo haría pues él no era mi jefe.
— No estoy bromeando Isbel— siseo molesto.
— No lo hare...así que mejor quítate que me tapas el sol— replique molesta, poniéndome los lentes de nuevo y moviendo mi mano para que se alejara.
No se movió, tampoco lo haría yo, ambos éramos testarudos y tercos, pero no me dejaría mandonear por él, por algo tan estúpido como el estar utilizando un viquini.
— Isbel— siseo molesto, pero lo ignore. A veces esa actitud infantil de parte de él me molestaba— Bien entonces, si no es por las buenas será por las malas— dijo serio.
No le preste atención, sin embargo, al sentir como el me levantaba y me cargaba en su hombro como si fuera un saco de papas, me dejo en shock por un momento.
Alex comenzó a caminar conmigo en su hombro, su brazo rodeando mi cadera para mantenerme encima de su brazo.
— ¡QUE DIABLOS! — grite reaccionando— ALEX MICHELS BAJAME EN ESTE INSTANTE— le grite furiosa.
Me ignoro, lo que me saco un chillido furioso mientras lo golpeaba con mis manos en su espalda y pataleaba, aun así, no me bajo.
Alex se acercó al pequeño bar, note a Roland y Zoé los cuales tenían rostros muy divertidos mirando todo este drama.
— Tu vienes también— Alex tomo a Zoé de su muñeca y comenzó a jalarla llevándola con nosotros.
— Oye— le reclamo Zoé a Alex
— Vas a arreglar esto— contesto molesto Alex— porque estoy seguro que tu tuviste que ver...
— No sé de qué hablas— se hiso la desentendida mi amiga.
Alex volteo a verla, la soltó y me bajo de su hombro poniéndome enfrente de su pecho, aun sosteniéndome con su fuerte brazo rodeando mi cadera.
No entendía porque, pero ese toque y cercanía con mi amigo me ponía algo nerviosa, podía sentir mi cara arder levemente.
— De esto— me señalo completa con su mano libre— Isbel nunca usaría algo como esto, a menos que tú tuvieras algo que ver— la miro con sus ojos entrecerrados.
— Ahhh con que a eso te refieres— respondió entre pequeñas risitas— pues si yo le regale ese viquini a Bel y también le rogué para que se lo pusiera hoy— admitió con una sonrisa ladina llena egocentrismo.
— Y en que cabeza te cabe, regalarle algo como esto a Bel— le reclamo indignado mi amigo.
— ¿Que tiene? — respondió con inocencia encogiéndose de hombros— si se ve tan linda y sexi— soltó, yo voltee a verla con indignación.
Mejor no me ayudes* pensé molesta y algo avergonzada.
Mi cara debía estar en rojo vivo, pues podía sentir todo mi cuerpo en especial mis mejillas ardiendo y tener ese contacto tan disminuido con Alex no me ayudaba.
No entendía porque ahora me molestaba que el me tuviera pegada a su cuerpo semi desnudo solo con sus bermudas de baño puestas, mientras uno de sus musculosos brazos me rodeaba por mi cadera.
Ya antes nos habíamos abrasado de esa forma, pero ahora creo que me molestaba el hecho de que ambos estábamos semi desnudos y teníamos mucho contacto piel con piel.
— ¿O acaso no piensas igual? — le insinuó mi amiga.
Que malditaaaa* pensé indignada sintiéndome algo traicionada.
Sentí a Alex tensarse, subí un poco mi mirada pues por alguna razón me daba curiosidad ver su reacción de su rostro.
— N.…n.…no…no...digo si...no...espera...si...esta linda…pero es que es muy provocativa...y....ahhh— tartamudeo con sumo nerviosismo y su rostro convertido en un tomate maduro de rojo.
Zoé comenzó a reírse, en cambio yo estaba inmóvil con un revuelo de pensamientos, emociones y sensaciones que jamás había experimentado.
Las miradas de todos los chicos no me ayudaban, sus expresiones divertidas y picaras, me avergonzaban cada vez más, mis mejillas las sentía muy calientes debía estar como un tomate maduro.
— Suficiente— sisee ya molesta de todo este drama— estoy harta de esto— aleje la mano de Alex de mí y me aleje, mire a Zoé molesta por ponerme en esta situación.
Camine hasta la tumbona donde estaba acostada antes, tome la toalla que había puesto allí, para después comenzar a caminar hacia la casa.
— Bel, espera— Zoé trato de detenerme, tomándome de mi muñeca, pero me solté de su agarre.
— No— espete molesta— yo me voy de aquí— estaba muy molesta, al igual que avergonzada, ya no quería estar allí.
Camine hacia dentro de la casa, subí las escaleras y entre a la habitación de Zoé, tome mi bolso y comencé a empacar las pocas cosas que había sacado para después cambiarme y salir de esa casa.
— Bel— hablo esa voz inconfundible para mí, profunda y seductora en un tono bajo.
— No— respondí sin voltear a verlo, estaba molesta.
— Bel, por favor— se acercó a mí, tomándome de mis hombros y volteándome para que nos viéramos cara a cara.
Yo evite mirarlo a los ojos, me cruce de brazos, con mi ceño fruncido.
— No, no por favor no hagas esa cara— suspiro pesado, tomo mi mentón entre una de sus grandes manos y dirigió mi mirada hacia la suya.
Eso bellos ojos grises me miraban con culpa, tristeza y arrepentimiento, por eso no quería verlo a los ojos sabía que al momento de ver esos bellos orbes todo cambiaria.
Suspire rendida— Eso fue vergonzoso, tu y Zoé se pasaron— reclame, molesta.
— Lo sé y lo siento, pero es que al ver como todos los chicos te miraban de una manera tan impropia no pude detenerme— se escuso— sé que no soy nadie para mandarte o decirte que usar, pero es que me hierve la sangre que alguien te vea de forma tan lasciva— frunció su ceño.
Alce una ceja y lo mire directamente a los ojos.
— Alex, no puedes simplemente andar golpeando a chicos o prohibiéndome ponerme X cosas, solo porque no te gusta que los chicos me miren— le reclame— además que fuiste también muy duro con Zoé, ella me regalo este traje de baño de buena fe...
— Lo sé, pero es que entiéndeme nunca antes te vi usando algo igual— me recorrió con la mirada, pero esa mirada filosa gris en mi cuerpo me dio un escalofrió— eres hermosa Bel, pero muy inocente y tengo miedo que alguien se aproveche de eso...
Lo mire molesta abriendo levemente mi boca— Por quien me tomas— espete indignada— No soy una niña Alex, se cuidarme sola...
Alex Bajo su mirada, soltó mi rostro colocando sus manos en mis hombros.
— Lo tengo claro— respondió con su mirada en el suelo— pero, aun así, yo quiero ser quien te proteja, el que este a tu lado, cuidándote, alejando a todo idiota que quiera....
Se detuvo, me miró fijamente había algo en esos ojos grises que no podía descifrar, era nuevo que por alguna razón hacía que mi cuerpo se estremeciera y que un calor subiera en mis adentros.
— ¿Qui...qui...quiera que? — pregunte entre tartamudeos desconociendo mi propia voz.
Alex no respondió en cambió pude sentir como sus manos me atrajeron a más él, sus ojos en los míos había un toque feroz que nunca había visto.
No sabía que pasaba, mi cuerpo no reaccionaba a mis pensamientos de alejar a mi amigo, pero si reaccionaba a sus pequeños toques y caricias en mis brazos.
Esto no está bien* pensé en un momento de claridad, pues mi cabeza igual estaba en otro lado al parecer que estaba dejando que esto pasara.
Retrocedí tratando de alejarme de Alex, pero él, no lo permitió, este se acercaba a mí, mientras yo seguía retrocediendo.
Tenía una mirada filosa y feroz, parecía un depredador cazando a su presa, yo seguía retrocediendo hasta que mi espalda, choco con uno de los muros de la habitación.
Alex se acercó acorralándome, me miro a los ojos por unos minutos, pero después sus ojos bajaron a mi cuerpo semi desnudo, solo con ese viquini, note como su mirada se detuvo en un punto exacto.
Específicamente en esa cicatriz, la misma cicatriz que me recordaba una y otra vez ese maldito accidente y que odié por años, pero que gracias a él aprendí a vivir con ella.
Alex acerco su mano a esa cicatriz, la acaricio con sus dedos con suma delicadeza, como si estuviera reciente.
Una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo ante ese suave tacto, un leve gemido escapo de mi boca, lo que me avergonzó.
Sentí mis mejillas arder, me tapé mi boca avergonzada, mirando a Alex, él volvió a fijar su mirada en mi rostro.
No parecía avergonzado, no parecía asustado, no parecía nervioso, tenía una expresión que no podía descifrar, una expresión nueva que nunca antes se la había visto.
Él se acercó mucho a mi rostro, tanto que podía sentir su aliento, tenía un ligero olor a cocteles.
Coloco una de sus manos en el muro de la habitación por encima de mi cabeza, mientras se acercaba cada vez más, la distancia era tan corta que nuestras narices se rozaron y nuestros labios estaban a pocos centímetros de tocarse.
Me quede de piedra, mi cuerpo con leves espasmos y con una sensación tan nueva y placentera, pero a la vez indecente, no entendía como llegamos a esto.
Alex se siguió acercando más, su mirada estaba más oscura y había algo nuevo dentro, estábamos muy pegados, no sabía que hacer, estaba asustada.
Cerré mis ojos pues fue lo único que se me ocurrió.
Escuché un largo suspiro pesado de Alex, sentí como el llevo su cabeza a mi cuello ocultando su rostro en ese lugar.
Se quedo allí por unos momentos sin decir nada, sin hacer ningún ruido, yo no sabía cómo rayos reaccionar o que debería hacer.
— Alex— susurre su nombre con algo de nerviosismo.
Pero no obtuve respuesta, él se quedó allí en esa misma posición, sin hablar, sin mover un solo musculo, solo podía sentir su respiración caliente en mi cuello.
Trague grueso, no podía moverme, no podía reaccionar, estaba confundida y un poco asustada, mi cuerpo empezó a temblar.
Esto debió de hacer reaccionar a Alex pues alejo su rostro de mi cuello, me miro a los ojos, pero yo evite esa mirada, no podía ni verlo ahora.
— Perdón— susurro alejándose de mi— No quería asustarte, no quería que te sintieras insegura— tartamudeo creo que al notar que literalmente me abrace a mí misma cuando se alejó además de evitar mirarlo a la cara— Soy un idiota— su voz sonaba arrepentida y dolida— perdón...
Fue lo último que escuche salir de su boca, para después solo escuchar sus pasos hacia la puerta y como este la cerraba cuando salió.
Cuando me quede sola, volví a mirar al frente, mire esa puerta por donde salió mi mejor amigo, mi cuerpo estaba que aún se estremecía, mi mano viajo a mi cuello donde aún por algún motivo podía sentir el aliento caliente de Alex.
Me deslice por la pared hasta llegar a suelo, aun con mi mano en mi cuello, aun con mi cuerpo entre pequeños espasmos, aun con un calor extraño que invadía mi ser, aun con mi mente nublada y confundida tratando de entender que paso.
— ¿Qué diablos acaba de pasar? — me pregunte a mí misma, estaba en shock.
Escuche pasos acercándose y abriendo la puerta, ni siquiera me moví me quede allí en el suelo, con mi mano en mi cuello y mi vista en la nada.
— Bel— exclamo preocupada Zoé, entrando— ¿qué paso? — pregunto acercándose a mí y poniéndose de rodillas a mi lado.
Levante mi mirada encontrándome con sus lindos ojos celestes, negué con mi cabeza, dándole a entender que ni yo misma sabía que había pasado.
Zoé me miro preocupada me ayudo a levantarme y me llevo hasta la cama, nos quedamos en silencio ella mirándome y yo simplemente perdida en mis pensamientos dándole vueltas a todo lo que acababa de pasar.
— Oigan, ¿qué le paso a Alex? — entro preguntando Roland— lo vi salir casi corriendo con una cara desanima...— se detuvo al verme— ¿todo bien Isbel? — me pregunto preocupado.
— Ehhh si— respondí moviendo mi cabeza de un lado al otro para concentrarme— ¿Alex se fue? — pregunté mirando a Roland.
— No se— me respondió— me lo encontré unas cuantas puertas antes de la habitación...
— Ahhh— respondí simplemente, volviendo a posar mi mirada en el suelo fijamente.
— Bel, ¿todo bien? — llamo mi atención Zoé con preocupación.
Suspire pesada, voltee a verla y sonreí levemente a ambos.
— Si— respondí tranquila, ambos se vieron no muy convencidos— Zoé, ¿puedo quedarme a dormir hoy? — pregunte, mirando a mi amiga.
— Claro, amiga— respondió ella, con confusión y algo de calma.
— Gracias— respondí aun con mi leve sonrisa.
Por ahora esta noche me quedaría con Zoé tanto Alex como yo necesitábamos tiempo, tenía que analizar que rayos había pasado y como enfrentarlo, me imaginaba que Alex igual necesitaba ese tiempo.
Mañana con más calma, con la cabeza más fría y mis sentimientos un poco en orden, me sentaría a hablar con Alex en calma, después de darnos este espacio.
Que estaba segura que ambos necesitábamos.