— Amiga, ¿estas segura que no te quieres quedar unos días más? — me pregunto Zoé la mañana siguiente mientras empacaba mi bolso— Sabes que aquí siempre eres bienvenida...
Desde el incidente con Alex la fiesta se arruino prácticamente, Alex se fue, Roland fue tras él y Zoé se quedó conmigo en su habitación.
No me pregunto nada, no me presiono para hablar, simplemente se quedó allí para mí, por esos pequeños gestos es que ella era mi mejor amiga.
Los demás chicos se fueron, estaban confundidos pues no sabían porque exactamente Alex salió prácticamente huyendo de la casa de Zoé, yo no volví a bajar y tanto Roland como Zoé terminaron la fiesta que apenas comenzaba.
Pero aun así no preguntaron, solo tomaron sus cosas y cada quien tomo su camino.
— Gracias amiga y sé que siempre tendré las puertas de tu casa abierta— la mire sonriéndole— pero necesito llegar a casa y arreglar las cosas con todo el malentendido que se armó ayer...
Zoé suspiro pesada— Bien si eso quieres— me miro con seriedad a los ojos— pero si algo pasa no dudes en llamarme— me advirtió.
Rei levemente divertida de ver su lado protector, pero asentí, después de unos minutos bajamos hacia su puerta principal, un taxi ya me esperaba afuera.
— Wooow pero si es la bella Bel— comento en un sutil alago, Matías el hermano mayor de Zoé— ¿Te quedaste anoche? — indago curioso.
Matías era el hermano mayor de Zoé por 5 años, estaba en su tercer año de la carrera de medicina y era un chico muy lindo, amable y protector.
Me caía bien, era un buen amigo mío, además que igual que Alex lo conocía muy bien pues desde niños nos conocíamos pues Zoé y yo éramos amigas desde la primaria.
— Hola Mati— saludé con ese apodo que todos le decíamos de cariño— así es— respondí a su pregunta.
— Uhhh que mal que anoche tuve guardia— bufo algo molesto y desanimado— ¿Ya te vas? — pregunto mirando mi maleta en mi hombro.
Asentí con mi cabeza— Si, así es— respondí esbozando una pequeña sonrisa.
— Ahh que mal me gustaría a ver pasado más tiempo contigo— hizo un pequeño puchero, que me saco una risita— porque no te quedas más tiempo aun es temprano— sugirió.
— No, no puedo tengo que llegar a casa y arreglar unas cosas de urgencia— le respondí sonriéndole amenamente.
— ¿Problemas? — me pregunto serio y algo preocupado.
Me sobre salte un poco— ahhh no...solo...asuntos personales de última hora— respondí algo nerviosa, no le contaría los consentimientos que pasaron ayer con Alex y la razón por la cual me quede en su casa a dormir.
— Ya veo— dijo no muy convencido— te llevo a tu casa— se ofreció con una sonrisa amable.
— Ohhh...no...no...no es necesario— me negué de forma sutil y amable— ya pedí un taxi debe estar esperándome afuera...
— OOOohhhh jojojo nada de eso— sonrió con esa radiante sonrisa blanca suya— no dejare que una señorita como tú se valla sola en un auto con un desconocido— dijo como si se cometiera un delito— te llevare a tu casa...
Trate de protestar— Pero...
— Sin peros— me respondió con autoridad— Vamos— me quito mi bolso y lo cargo él.
Mati salió de la casa de nuevo, yo voltee a ver a Zoé la cual simplemente se encogió de hombros mientras sonreía de una forma algo burlona y picara.
Suspiré pesada y salí de casa, pude observar cómo Matías se deshacía del taxi que había pedido, le pago el viaje, pero le aclaro que ya no me iría con él.
El taxi entendió y se fue, Matías se dirigió a su auto, abrió una de las puertas trasera y metió mi bolso en los asientos de atrás, después me miro sonrió y me abrió la puerta del copiloto.
No tenía más opción, sabía que Mati era obstinado y que no cambiaría de opinión fácilmente así que no me quedaba de otra más que aceptar su aventón.
Me acerqué y subí a su auto, el cerro la puerta del copiloto y rodeo el auto montándose en el asiento del conductor.
Me coloque el cinturón de seguridad, igual que él y cuando estuvimos listos el arranco el auto.
El camino fue ameno, entre platicas triviales, malos chistes de parte de Mati, risas y música del reproductor del auto.
El camino fue corto y en menos de lo que esperaba, ya estaba a fuera de mi casa, me desbroche el cinturón, pero antes de bajar mire a Mati.
— Gracias por traerme Mati— le sonreí agradecida— me da algo de pena después de todo, venias de una guardia, debes estar cansado...
— Ohhh no te preocupes por eso— le restó importancia— lo que sea por la mejor amiga de mi hermanita menor— me sonrió.
Me reí levemente— Gracias— volví a repetir— nos vemos— me despedí mientras bajaba del auto.
— Hasta pronto querida Bel— se despido con una risa divertida.
Me baje del auto, camine a la entrada toque el timbre y no tardaron en abrirme.
— Buenos días señorita— Me saludo Amelia.
— Hola, Amelia buenos días— salude entrando— ¿Como estas? — pregunte.
— Muy bien señorita— me contesto con tranquilidad— que bueno que ya regreso, los señores estaban preguntando por usted— me informo.
Me quede un momento, paralizada voltee a verla directamente a sus ojos.
— ¿Volvieron? — pregunte con un poco de emoción.
Amelia asintió— Si señorita, están en la sala principal con el joven Alex— me informo.
No escuche más, deje caer mi bolso y corrí a la sala principal lo más rápido que pude, al llegar los vi a ambos sentados en los sofás, tan sonrientes como siempre tomando café.
Como si algo les dijera que hacer voltearon hacia donde estaba parada mirándolos, al verme sonrieron.
— ¿Dónde está nuestra pequeña niña? — dijo con esa voz tan dulce y maternal esa mujer que por 9 años de mi vida me ha tratado como su hija.
Chille emocionada, esbozando una sonrisa me acerque rápidamente a ellos, Viviana se levantó y abrió sus brazos recibiéndome en una cálido y amoroso abrazo.
Nos quedamos por unos minutos abrazadas, ella acariciaba mi cabello con gentileza, en un momento deposito un cariñoso beso en la coronilla de mi cabello.
— Ohhh solo para Viviana hay abrazo— indago ese hombre que me salvo de la miserable vida que llevaba cuando mis padres murieron.
Mire a ese hombre que fue por años el mejor amigo de mi madre y el cual peleo por años para sacarme de ese infierno.
Este abrió sus brazos esperando me acercara, reí levemente me separe de Viviana y fui con él, con el señor James o como le solía decirle mi tío James.
— Los extrañé— dije con calidez abrazando fuertemente a mi tío de crianza.
— Ahhh nosotros también princesa— me respondió cariñoso con ese apodo que me puso desde niña— a los dos los extrañamos mucho— me miro a mis ojos sonriendo.
Mire a mi alrededor— ¿Alex no estaba con ustedes? — pregunte algo cohibida.
— Si mi niña, pero fue al baño— me respondió cariñosa, tía Viviana— Pero bueno ahora queremos ponernos al día contigo, mi hijo ya vendrá— me tomo de las manos y me jalo a uno de los sofás sentándose a mi lado— ¿Entonces la pijamada en casa de Zoé fue divertida? — me pregunto con interés con su sonrisa maternal.
Me reí levemente divertida— Si, lo de siempre— respondí tranquila— Hablamos, comimos, vimos unas pelis y después nos dormimos— mencioné de forma casual.
— Ahh ya veo— respondió tranquilo Tío James, sentándose en otro de los sofás— ¿y cómo fueron estos días que Viviana y yo no estuvimos en la casa? — pregunto calmo— Alex no se metió en problemas— indago divertido.
Me reí— no, todo bien— le respondí— se portó de maravilla— alegue con un tono algo burlón— ahhh y además gano el campeonato nacional— les informe emocionada.
Ambos padres de mi amigo sonrieron orgullosos— Lo sabemos, ya nos contó— respondió orgullosa tía Viviana.
— Si, ese es mi hijo igualito a su padre— se jacto orgulloso tío James.
— Ohh si claro, lo dice el hombre que en la preparatoria le huyo a la clase de deportes— se burló levemente su esposa.
Tío James se llevó una mano a su pecho con drama y falsa indignación— Eso es una calumnia querida...era el mejor en ajedrez...
— Ohh cariño— rio divertida— no es lo mismo que Basquetbol...
— Pero es deporte— guiño uno de sus ojos con esa sonrisa encantadora que Alex heredo, al igual que sus bellos ojos grises.
Me reí junto a tía viviana, estábamos teniendo un lindo momento, los tres después de todo llevaba dos semanas sin ver a mis tíos.
Ambos se habían ido de viaje de trabajo a la ciudad vecina, ambos eran chefs y dueños de una cadena de restaurante de 5 estrellas Michelin.
Se habían ido por 2 semanas, porque habían tenido un problema en uno de los restaurantes de esa ciudad y no podían resolverlo desde casa, así que tuvieron que irse de emergencia.
Esto era normal, frecuentemente Alex y yo nos quedábamos solos, mientras sus padres trabajaban, de pequeños nos dejaban con niñeras, pero cuando crecimos sus padres depositaron su confianza en nosotros dejándonos solos.
— Volviste— Alex interrumpió entrando en la sala, me puse algo nerviosa al escucharlo— Pensé que te quedarías más días en la casa de Zoé— dijo con una voz muy seria y seca
— Ahhh...no...no...no, ¿porque me quedaría más tiempo? — tartamudee nerviosa.
Mire a Alex, sentía mis mejillas calientes, aunque mi rostro se tornó de confusión al notar el rostro frio e inexpresivo de mi amigo.
— ¿Que te pasa? — pregunte confundida mirándolo con una ceja levantada.
— ¿Quién te trajo de regreso a la casa? — pregunto con tono frio y molesto.
Parpadee varias veces, mirándolo muy confundida analizando sus palabras.
— ¿Que? – dije algo incrédula, mirándolo con mi cabeza levemente ladeada.
— NO TE HAGAS— me grito furioso, nunca antes me había hablado así— VI DESDE LA VENTANA DE MI HABITACIÓN COMO TE BAJABAS DE UN AUTO DESCONOCIDO— me reclamo— ASI QUE CONTESTAME— se acercó a mí y me tomo de mi muñeca muy fuerte— ¿CON QUIEN DIABLOS VENISTE?...
El agarre de Alex se apretó más en mi muñeca tanto que dolió— Alex espera me lastimas— Me quejé— ¿qué rayos te pasa? — le dije algo asustada de su actuar.
El gruño y me atrajo más hacia él, nuestros rostros estaban muy cerca, yo me paralice al tenerlo tan cerca, mientras que él simplemente me miraba con molestia y algo más que no reconocía en su hermosa mirada gris.
— ALEX ES SUFICIENTE— le grito molesto su padre.
—¿QUE RAYOS TE PASA? — le grito de la misma forma su madre— Suelta a Isbel en estos momentos— tía Viviana me tomo de mi otro brazo jalándome hacia ella, alejándome de Alex.
Ambos padres de mi amigo lo miraban molestos y sobre todo con decepción, mientras que Alex solo bajo su mirada avergonzado, pero notaba como su mandíbula estaba tensa y en sus ojos aun había furia.
No sabía qué hacer, ni siquiera sabía que rayos había pasado, Alex jamás me había tratado de esa forma, fue la primera vez que me lastimaba, él siempre había sido protector, pero no llegando al punto de ser agresivo conmigo.
¿Pero que carajos está pasando entre nosotros? * me pregunte a mí misma mientras miraba a Alex aun sorprendida mientras sostenía mi muñeca, la cual tenía claramente marcas de dedos.