Capitulo 8. Regalos y Pensamientos impropios.

2584 Words
— ¿Que acaso estás loco o que rayos? — siguió regañando mi tío James— porque demonios hiciste eso— indago severo cruzándose de brazos... Alex seguía con su mirada baja, observe como sus manos se cerraron en puños a sus lados, yo aun lo miraba sin poder creer lo que hiso. — Lastimaste a Isbel— regaño ahora mi tía Viviana— solo mira como dejaste su muñeca— le mostro mi muñeca enrojecida con las marcas de sus dedos. Alex levanto levemente su mirada, posándola en mi mano la cual sostenía su madre, al ver mi muñeca, sus ojos se suavizaron. Ya no había ni rastro de esa molestia o furia en ella, en cambio apareció una mirada arrepentida por completo, junto a una mueca preocupada. Ese era mi mejor amigo, ese era el Alex que conocía, él que era mi hermano de otros padres. Pero ahora había algo en el que me hacía sentir algo raro dentro de mí. — Yo...yo...yo...no quería— tartamudeo arrepentido— Es...es...es que vi a Bel bajarse de un auto cualquiera desde una de las ventanas del piso de arriba— dijo aun mirando mi muñeca lastimada— No quería hacerle daño...pero es que me enojé...que ella se montara a cualquier auto...es peligroso. Un silencio se hiso presente, los padres de Alex lo miraron levemente por unos segundos, había algo en la mirada de ambos que no podía descifrar. Después de unos segundos sus miradas se dirigieron a mí, esperando una explicación. — Era Matías— respondí levemente— el hermano mayor de Zoé— aclaré— Alex ya lo conoce... — ¿Matías? — repitió, el como si ese nombre pesara— el mismo Matías que estudia medicina y que te coquetea— su voz sonó algo molesta. Rodé mis ojos— Matías nunca me ha coqueteado— le respondí algo molesta— no entiendo cuál es tu molestia— me cruce de brazos. — No entiendes porque estoy molesto— repitió el indignado, se acercó mucho a mi— te subiste a un auto de un desconocido, cuando sabes muy bien que no me gusta que lo hagas... — Matías no es un desconocido— proteste— es hermano de Zoé, lo conozco desde que Zoé y yo somos amigas— fruncí levemente mi ceño— además tu también lo conoces y hasta donde sabia te caía muy bien... Alex trato de contestarme, pero no pudo, vi como su mandíbula se apretaba mientras su cara se contorsionaba en una mueca molesta, sus ojos grises estaban moviéndose por el suelo, pensando en que responder. Sin embargo, no se le ocurrió nada, pues literalmente yo tenía razón y esta vez él estaba mal. Alex soltó un quejido molesto, sin decir nada paso a un lado mío saliendo de la sala, con su cara de pocos amigos, sus ojos grises estaban llenos de molestia y algo más que no sabía que era. — Alex, vuelve aquí— llamo su padre, al ver como su hijo se iba. — Alex Michels, vuelve en este momento y discúlpate— hablo su madre. Pero Alex los ignoro, solo escuchamos como la puerta principal de la casa fue cerrada con fuerza y el sonido del motor de la moto de Alex saliendo del garaje de la casa. Me quede allí sin entender que era lo que había pasado y como la situación escalo a todo esto. Además de estar confundida por el actuar actuar de Alex nunca antes él se había comportado de esa forma y mucho menos hacia desobedecido a sus padres. — Y a este niño que mosca le pico— exclamo su madre muy confundida. — No sé, pero cuando vuelva voy a tener una plática muy seria con el— respondió su padre molesto un poco. Yo mire a los padres de mi amigo, mis tíos y mis cuidadores legales, ellos eran muy lindos, amables, cariñosos y amorosos, pero también eran estrictos, algo exigentes y muy rectos. Nunca soportaron un berrinche o alguna malcriadez por parte de Alex o incluso de parte mía, ellos eran buenos, pero siempre decían que para ser buenas personas se debía corregir el mal comportamiento. Sinceramente mis tíos nunca me habían castigado tan severamente, en parte porque no daba problemas, pero Alex en sus tiempos fue un niño muy inquieto y algo problemático, así que era recurrente que se metiera en problemas. — Por favor tío James, Alex solo me estaba cuidando— intervine para calmar un poco a sus padres— Sabes que él es muy protector... — Si, pero eso no le da el derecho de lastimarte— me contesto tía viviana señalando mi muñeca. — No lo hiso apropósito— dije calma— Alex nunca me haría daño y ustedes los saben...por favor no sean duros con el— los mire con ojos tiernos, esa mirada no solo funcionaba en Alex si no que también en mis tíos. Mi tío James suspiro pesado— después hablaremos de eso, pequeña— me respondió con una amena sonrisa. — Por ahora mejor, porque no abres tus regalos— me propuso algo emocionada tía Viviana. Los miré con una amena sonrisa y asentí, tía viviana se emocionó, siempre lo hacía cuando iba abrir los regalos que comúnmente me traían de sus viajes. Ambos le pidieron a una de las muchachas del servicio que trajeran una maleta especifica, la chica asintió y en pocos minutos trajo la maleta. Tía Viviana la abrió con emoción revelando muchas cajas decoradas muy bonitas, mire la enorme cantidad de regalos. — ¿Cuáles son los míos? — pregunte pues me imagine que algunos debían ser de Alex. — Todos pequeña— me respondió, tío James con su sonrisa paternal. — ¡Que! — exclame sorprendida– son demasiados... — Solo lo mejor para nuestra niña— me abrazo con mucho amor, tía Viviana— y no te preocupes Alex ya tiene sus regalos. La mire con mis ojos brillando de cariño, me acerque a ambos y los abrace por detrás de sus hombros, a mi tía viviana le di un pequeño beso en su mejilla. — Gracias— les dije a los dos, ambos rieron. — De nada princesa— me dijo con ese característico cariño tío James. — Entonces ábrelos— me animo tía Viviana, con su emoción— quiero ver si te gustan... Me reí más fuerte, me arrodillé en la alfombra de la casa y comencé a abrir los obsequios. Me dieron de todo, libros de mi autora favorita, ropa muy linda, había una cámara de fotos, un hermoso juego de joyería de zafiros, mi piedra favorita, un set de pintura completo, lociones corporales carísimas, e incluso una table y teléfono nuevo. — Ehhh wow, tíos gracias en verdad— dije algo conmocionada de la gran cantidad de cosas carísimas— pero no creen que esta vez se pasaron— los mire algo avergonzada. No me gustaba que mis tíos gastaran tanto en mí, después de todo ellos ya hacían mucho con haberme sacado de la casa de mis abuelos y cuidarme. — No te preocupes por eso princesa— le restó importancia mi tío. — Si, déjanos consentirte mi niña— tía Viviana se acercó a abrazarme— Después de todo eres nuestra pequeña niña preciosa... Siempre era igual mis tíos nunca me trataron como extraña en su casa, desde que tenía memoria, incluso antes de que mi familia muriera en ese accidente, ellos habían sido así. Incluso a mis hermanos cuando estaban vivos los trataron de un modo muy similar al que me tratan a mí ahora. Aunque su cariño y atenciones creció más cuando me quede sola, me imagino que era por lastima después de todo era una pequeña de 6 años que perdió a toda su familia, que se quedó sola. Nunca fui mimada, esto porque mis padres siempre nos enseñaron que si quieres algo debes ganártelo, nos amaban, pero ellos decían que ser buenos padres no era darles a sus hijos todo a mano llena. Era enseñarles modales, educación, que debían ganarse las cosas materiales y los obsequios, los premios, enseñarle a no ser berrinchudos. Así que cuando mis tíos exageraban un poco en sus regalos me sentía algo incomoda, pues no creía que mereciera tenerlos. Mi tío al parecer noto mi incomodidad y debate metal sobre si debería quedarme con los regalos, porque decidió darme una pequeña lección. — Dime Isbel, ¿acaso eres una mala alumna? — pregunto serio aun así su tono era cariñoso, lo mire confundido. — No— respondí sin entenderlo. — ¿Acaso eres una chica problemática que solo vive metida en líos? — volvió a preguntar, negué con mi cabeza— eres odiosa, malcriada o una chica despreciable— enumero con sus dedos, negué con la cabeza. — Isbel, mi querida sobrina— suspiro pesado James— eres una chica increíble, una chica, amable, generosa, inteligente, fuerte y sobre todo con un corazón tan inocente que no conoce la maldad— se colocó a mi lado junto a su esposa— deja ya esos años dolorosos en el pasado, esa palabras crueles y mal intencionadas, esas heridas que solo te lastiman— acaricio con cariño mi cabello. Miré hacia el suelo por unos minutos, no era tan fácil olvidar todo, siempre había algo que me recordaba ese pasado, ese maldito accidente y sobre todo ese infierno que viví en casa de mis abuelos. — Hay mi pequeña mariposita— me abrazo tía viviana mientras me decía por ese apodo característico de ella— mi niña bella, no te preocupes por los gastos, nosotros felices de consentirte— me dio un beso en mi cabeza. — Además tómalo como un adelanto a tu regalo de felicitación por ganar el torneo internacional de artes marciales— me guiño el ojo Tío James. Me reí levemente— pero si todavía no he clasificado— reí más— hasta este miércoles después del enfrentamiento con la otra chica pre calificada es que se decidirá quién ira— miré a mis tíos. — Ohhh estamos seguros que tu serás la ganadora— dijo mi tío abrazándome fuertemente— porque sabemos el esfuerzo que le has puesto— dijo orgulloso. Me reí más y le devolví el abrazo, tía Viviana se nos unió muy contenta ambos abrazándome fuertemente con todo ese amor que me tenían, ese amor que me saco a delante después de esos tiempos oscuros. Las horas pasaron y Alex no volvía, no sabía a donde rayos había ido, al principio pensé que talvez estaba en casa de Roland, pero lo llame y este me dijo que no lo había visto desde ayer y mucho menos hablado con él. Suspire pesada, mientras estaba en mi escritorio haciendo deberes o bueno esa era la intención, pero mi mente estaba en otro lado más específico en Alex. Se había marchado muy molesto, tanto para llegar al punto de desafiar a sus padres y eso no era normal en él. Al mismo tiempo me decepcionaba no haber podido hablar con él sobre lo que paso ayer en la habitación de Zoé. Ese evento aun me daba vueltas en la cabeza, las imágenes de ese recuerdo tan fresco aun me hacían sentir espasmos raros en mi cuerpo, así como hacían calentar mis mejillas y corazón. La forma en cómo me toco, en cómo me miro, en como su aliento se mezclaba con el mío, en como oculto su rostro en mi cuello, todo eso, todo eso era nuevo y por alguna razón me encantaba, pero a la vez me confundía. Alex está cansado de estar en la friendzone Bel, tú le gustas a él> mi mente recordó esas palabras de Zoé. Mi corazón se aceleró, mientras mis mejillas ardían y mi mente se nublaba levemente con el recuerdo de como Alex me miro ayer, esa mirada feroz y más oscura, tenía un toque posesivo que me encantaba. Moví mi cabeza de un lado a otro para despejar mi mente— Ahhh no, Isbel deja de pensar estupideces— Me regañe a mí misma— Es de Alex de quien estamos pensando él no te ve más allá que como su mejor amiga— me recordé a mí misma— mas allá que...que...que como su hermanita— no entendía porque eso ahora me disgustaba. Suspire pesada me levante de mi escritorio y entre a mi baño, talvez una ducha me ayudaría a despejar la cabeza, me desvestí y entre a la ducha. El agua tibia caía sobre mi cuerpo y cabeza se sentía tan bien, se sentía tan revitalizante, de repente mi mano fue hacia mi costado derecho de mi abdomen donde tenía esa cicatriz. La cicatriz que me marco para siempre la que he odiado desde que era una niña, pasé las puntas de mis dedos por esa área, por alguna razón no sentí lo mismo a cuando Alex la toco ayer. Mi mente otra vez empezó a fantasear con Alex y las palabras de Zoé, gruñí irritada, ya estaba cansada de todos esos malditos pensamientos intrusivos, me estaban volviendo loca. Terminé mi ducha unos minutos después salí del baño con mi bata y una toalla en mi cabeza que estaba utilizando para secar mi cabello. Ya era tarde, casi anocheciendo, mientras secaba mi cabello me dirigí a mis gavetas buscando un piyama para ponerme, estaba haciendo calor así que opte por unos shorts cortos y una camiseta vieja de Alex, que ya no le quedaban o que se habían echado a perder, pero para mí eran muy cómodas y calientitas. Puse toda mi ropa de cambio en la cama, hice mi rutina de siempre, cuando ya estaba vestida, saqué la toalla de mi cabeza, mi cabello semi mojado cayó sobre mis hombros. Tiré la toalla al canasto de ropa sucia y después me senté en mi tocador, para cepillar mi cabello y hacer toda mi rutina de cuidado de mi rostro. Empecé cepillando mi cabello, con suma delicadeza y paciencia, mientras me observaba en el espejo de mi tocador. Estaba absorta cepillando mi cabello mientras tarareaba una canción, cuando escuche unos leves golpecitos en mi puerta. — Voy— respondí a los golpes, dejando mi cepillo y levantándome a atender. Cuando abrí la puerta lo primero que vi, fue un hermoso ramo de girasoles y lirios, mis flores favoritas frente a mí. Me quedé algo estática subí mi mirada notando a Alex con una sonrisita nerviosa y una mirada llena de arrepentimiento. — Ehhh, podemos hablar— me dijo nervioso, con una voz muy baja. Me apoye en el marco de la puerta, cruzándome de brazos, mirándolo seria. — Habla— le dije fría. El bajo su mirada con dolor al escuchar mi tono de voz, se quedó unos minutos mirando el suelo, después suspiro. — Lo siento— se disculpó con total sinceridad— lamento mucho lo que hice, no tengo nombre, merezco tu odio... Lo mire con una ceja alzada, Alex se miraba de lo peor sus hombros caídos, sus ojos en el suelo y su voz cargada de culpa, arrepentimiento y algo quebrada. Se notaba que estaba afectado y que de verdad estaba arrepentido. Suspire pesada, el subió su mirada encontrándose con la mía, sus bellos ojos grises estaban cristalinos húmedos apagados en una tristeza, arrepentimiento, pero sobre todo culpa. Ohhg maldita sea, esa mirada no por favor> pensé al ver esa mirada, esa bella mirada se había vuelto de alguna manera en mi perdición.
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