— Jean— suspire irritada, mirando al chico de cabello marrón que me sonreía con desdén— ¿qué quieres? – pregunte irritada.
— Ohh nada primor...acaso no puedo venir a saludar a una compañera— dijo rodeando mis hombros con uno de sus fuertes brazos— que antipática pequeña Bel....
Lo empuje lejos de mí y lo mire con mi ceño fruncido— no me toques— lo fulmine con la mirada— y para ti soy Isbel...no tienes derecho a llamarme por un apodo...menos con ese…
Él se río con burla y subió sus manos mostrando sus palmas hacia mi– ok...ok como quieras bonita— contesto con esa misma estúpida sonrisa.
Rodé los ojos molesta, Jean Bierds era el tonto chico popular e idiota de la preparatoria, era el f**k boy principal de toda la institución, se conocía por coquetear con varias chicas a la vez y una vez que obtenía lo que quería las dejaba.
Pero no simplemente las dejaba y ya, si no que las humillaba, cada chica que tenía la desgracia de caer en sus juegos terminaba humillada y avergonzada de la peor manera ante toda la preparatoria.
Conocía a Jean desde la primaria y la verdad desde ese tiempo era un idiota, siempre me molesto con comentarios ofensivos, además de hacerme bromas muy pesadas.
Cuando paso lo de mis padres no paraba de decirme "Huérfana fea", que mis padres se murieron por mi culpa por tener a una hija tan inútil y muchas cosas más, en ese tiempo era muy débil y lo único que hacía era llorar.
Todo cambio en 6to de primaria, como siempre él se empeñaba en hacerme la vida de cuadros, se acercó a mí y comenzó a ofenderme, esta vez le respondí me defendí y eso le molesto.
Le molesto tanto que me termino golpeando, terminando yo con la nariz rota. Sin embargo, eso firmo su sentencia después, pues lo que no sabía es que algunos compañeros habían ido por Alex el cual estaba en 2do de secundaria, al llegar y ver lo que me había hecho, perdió el control.
Jean salió con un brazo roto, nariz rota y ambos ojos morados, nunca lo había visto llorar como niñita ese fue el día. Ese día se creó un gran lío entre los padres de Jean y los de Alex además en la escuela.
Pero al final Alex simplemente recibió detención y Jean fue expulsado definitivamente, pues se determinó que él fue el culpable.
Yo no recibí castigo, pero aun así me sentí culpable de que castigaran a Alex por mi culpa, aunque el me dijera que no importaba y que valió la pena para defenderme, desde ese día decidí que sería más fuerte.
— No me molestes— dije mirándolo con mi ceño fruncido y dando una vuelta para irme.
— ¿A dónde crees que vas? ...bonita— Me tomo de mi muñeca derecha y me acorralo contra la pared y su cuerpo— mmmm porque siempre tan arisca conmigo...sabes extraño a la tonta y débil Isbel...pero algo en esa actitud arisca me prende sabes— sonrió con cinismo.
Perdí la paciencia y la cordura, sin medir palabra le di una patada baja, directo al único órgano que lo podía definir como hombre, aunque no lo era.
Se retorció de dolor, hincándose, yo lo miraba con furia y enojo— No me vuelvas a tocar en tu maldita vida, me escuchaste idiota....
Jean me fulmino con la mirada, desde que volvimos a encontrarnos en la preparatoria se ha empeñado en volver hacer mi vida de cuadros, aunque lo que en verdad quería era llevarme a la cama, para humillarme y además de eso ganar la apuesta.
En la preparatoria había una apuesta, en el que lograra llevarme a la cama primero, se llevaría el título del "Hombre del año" además de que todos los involucrados le pagarían una buena suma de dinero.
Porque razón harían esa apuesta los hombres de mi preparatoria, simple todos querían ver quien podía conquistar a la virgen de la preparatoria a la chica que por ningún motivo en sus 16 años había tenido pareja.
Sabía de la apuesta por un amigo, el cual le habían ofrecido participar, obvio no acepto y me conto todo a mí y a Alex, que cuando se enteró se enfureció tanto que lo vi con ganas de ir a matar a todos esos chicos.
Logre calmarlo para que no se metiera en problemas, después de todo era una apuesta que nadie ganaría. Pero desde ese día Alex se volvió un loco protector conmigo si antes lo era ahora era peor.
— Maldita desgraciada— me grito furioso el estúpido este, lo miré molesta, me di la vuelta para irme de ese lugar.
— A donde crees que vas— grito Jean, lo ignore y continue caminando— ya verás...
Escuche como se levantó con dificultad su respiración furiosa, se volvió acercar a mí, tomándome desprevenida esta vez me empujo, caí de rodillas al suelo.
— Me vas a pagar todo— me dijo con odio, lo mire con rabia, estaba a punto de golpearme, pero alguien lo detuvo.
Alex detuvo su puño cerrado, mirando a Jean con una mirada de muerte, sin mediar palabra Alex estampo su puño contra la cara del idiota ese, el cual cayó al suelo con un golpe seco.
— Te advertí que te alejaras de ella— el tono de voz de Alex era frio, que hacía que tu piel se erizara.
Alex trono sus puños y se acercó a Jean él cual seguía en el suelo, con la nariz rota, rápidamente me levante y me puse en el camino de Alex, no quería que se metiera en problemas.
— Alex no— tome su puño entre mis manos y lo mire a sus lindos ojos grises— no vale la pena— le dije tratando de calmarlo.
— Él te lastimo— contesto con rabia, desviando sus ojos hacia Jean.
Tomé su rostro entre mis manos y dirigí su mirada a mis ojos— Lo sé…pero ya le disté su lección…además no lo vale, él solo quiere que te saquen del partido.
Alex me vio a mis ojos, podía ver la furia en sus bellos ojos grises, pero también ese brillo con el que solía mirarme desde que éramos unos niños.
— Ya tranquilo— dije moviendo mi mano a su cabello acariciándolo un poco, esto lo calmaba de alguna forma.
— Ahhh que lindos— Jean dijo con sarcasmo y odio— Sabia que eras una pequeña zorra— me dijo mirándome.
Alex se descontrolo, se lanzó sobre el comenzando a golpearlo, yo trate de separarlos, pero me era imposible.
Por suerte gracias al alboroto otros chicos que eran parte del equipo de Alex y del equipo contrario salieron y me ayudaron a separarlos.
— ¿Que? … ¿Que pasa perdedor? …te enoja que le diga la verdad a tu amiguita…que es una zorra mojigata— le grito con desdén Jean.
— Ya verás...maldito— grito furioso descolocado de sus casillas Alex, mientras luchaba por soltarse del agarre de los chicos de su equipo.
— Alex...ya....cálmate— me puse frente a él, posicionando mis manos en su pecho, sus lindos ojos grises se posaron en los míos— tranquilo…ya
Alex se relajó, sus compañeros vieron esto y poco a poco lo fueron soltando, suspire aliviada.
— Ahgh...ya suéltenme— grito molesto Jean, alejando a los que lo tenían sujetado.
Fruncí mi ceño, ya me tenía harta, me acerqué a él y sin mediar palabra le di una cachetada que creo que hasta los que estaban todavía adentro de la cancha la escucharon.
— Eres un maldito desgraciado— le dije molesta— es la última vez que te lo advierto Jean, aléjate de mí si no quieres problemas— dije con furia.
El simplemente tomo su mejilla y me miro con rabia y furia en sus ojos, pero él muy cobarde no se atrevió a hacer nada, después de todo sabía que ahora le iba peor si me tocaba un pelo.
Di una vuelta, mire a Alex tenía una sonrisa de satisfacción en su rostro, yo lo mire seria, al ver mi cara su sonrisa desapareció.
— Vamos— dije pasando por un lado de él, caminando hacia la cancha.
Escuche sus pasos detrás de mi siguiéndome de cerca, entramos a la cancha, yo seguía seria sin verlo a los ojos.
— Bel...yo....
— Me voy a las gradas— le informe, seria dejándolo allí, sabía que no podía seguirme pues debía reunirse con su equipo.
Escuche un sonoro suspiro pesado de él, lo ignore y solo me fui a sentar a las gradas a esperar que comenzara el partido.
Me senté en primera fila como siempre, aún estaban preparando la cancha para el partido, no me importaba estaba acostumbrada a parecer la loca que llegaba 2 horas antes de los partidos.
Simplemente me puse mis audífonos y me acomodé en mi silla mientras miraba la pantalla de mi teléfono, estuve así como por unos 40 minutos, hasta que un toque suave en mi hombro me hiso gira.
Encontrándome con mi mejor amiga, Zoé Jeals, una chica alta de cabello rubio arenoso y ojos celestes, muy hermosa con pecas en sus mejillas.
Zoé me sonrió y me hiso una seña de que me quitara los audífonos, lo hice y me levante de mi silla para saludarla.
— Por fin...te hable como 1000 veces antes de saber que tenías puesto esos tapones– me dijo divertida mientras me abrazaba.
— Lo siento— dije mientras la abrazaba.
Zoé se sentó a mi lado a esperar el partido, ella igual solía llegar temprano pues su novio, estaba en el equipo junto a Alex era el mejor amigo de Alex, igualmente era amigo mío, éramos un cuarteto de amigos locos.
— Roland y tu vinieron algo tarde? — insinué curiosa.
Zoé me miro con una sonrisa pícara— Digamos que antes de venir decidimos divertirnos un poco— río con esa picardía y descaro que la caracterizaban.
La mire con una ceja levantada— Ahggg para que pregunte— solté en un quejido, debía de estar sonrojada.
Zoé soltó una sonora carcajada— ohh vamos Bel, no te avergüences es algo normal.
Suspire derrotada— Lo sé— pose mi mirada en sus ojos— pero sabes que me incomoda hablar de eso un poco...
Ella me miro con una sonrisa pícara y burlona— Mmmm eso es porque no lo has experimentado— dijo picara— ya verás cuando tengas tu primera vez...
— Ya deja de decir babosadas— le dije dándole un pequeño empujón, ella río.
— Ohhh vamos todos pasaremos por eso— dijo riendo— bueno, aunque en tu caso esta difícil, si sigues teniendo a Alex como tu perro guardián todo el tiempo...
— ¿Que tiene? — pregunte sin entenderla.
— Te ahuyenta el ganado— me dijo sin rodeos.
Rodé los ojos— Claro que no— afirmé.
Zoé me vio con una ceja levantada— Dime una sola vez que Alex no se haya puesto muy receloso y protector con algún otro chico que no sea Roland o alguno de sus amigos cercanos....
Pensé por un momento, mi mente estaba en blanco, pues si era verdad que Alex no permitía que un chico se me acercara tan fácil.
—Ok…admito que Alex suele ser algo....
— Controlador y muy...pero…muy sobreprotector— me interrumpió Zoé.
— Solo me cuida— dije rodando los ojos— desde pequeños ha sido así– miré a Zoé— es normal que los hermanos mayores sean así...
— Alex y tu no son hermanos— me recordó mirándome con una ceja levantada, no sabía a qué quería llegar con esta platica.
— Nos criamos como tal— le recordé mirándola, con una ceja levantada.
— Eso no es verdad— dijo seria— Además aunque ese sea el caso ningún hermano están sobreprotector con sus hermanas— recalco.
— ¿A qué quieres llegar con esto? — pregunte con una ceja levantada.
— A que Alex no es sobreprotector...solo esta celoso— me miro con una sonrisa pícara.
— Estas loca— puse los ojos en blanco.
— Hay Helid que ciega estas, algún día te darás cuenta de la verdad— suspiro, pesada.
Yo rodé mis ojos, sin ponerle más atención a sus locas historias que se creaba en su cabeza, no era la primera vez que insinuaba que Alex me miraba con otros ojos muy diferentes a los de un amigo o hermano.