Capitulo 3. Alex, ¿ESTA ENAMORADO?

3086 Words
El partido comenzó unas horas después, todas las gradas de la cancha estaban llenas, tanto de chicos y chicas de nuestra preparatoria, como de la preparatoria rival. Los gritos y ovaciones se escuchaban a flor de piel, era la gran final de las nacionales, lo que podría marcar un evento único en la preparatoria que saliera victoriosa. El marcador reñido a solo unos minutos para que todo se acabara, nuestro equipo perdiendo por dos puntos, Alex tomando la situación en sus manos como capitán y el mejor jugador. Se miraba tan guapo con su uniforme puesto, se podía ver sudado, pero eso lo hacía ver más sexi aún. Alex era un bombón, incluso era considerado uno de los chicos más guapos de la preparatoria, muchas babeaban por él, tenía su propio club de admiradoras. Chicas que parecían modelos estaban tras de él, siempre insinuándosele o invitándolo a salir. Sin embargo, Alex por alguna extraña razón que ni yo entendía, nunca acepto a ninguna chica, siempre rechazaba cada intento de insinuación o salida a citas, en realidad en todo el tiempo que conozco a Alex solo le he conocido a dos chicas que las presento formalmente como sus novias. Ninguna termino bien. Su primera relación la tuvo a eso de los 14 años, con una chica muy linda y amable se llevaban bien y también al principio era muy linda conmigo, pero de repente comenzó a cambiar, me evitaba y dejo de hablarme, después descubrí que Alex comenzó a tener problemas con ella, pues a veces sin querer escuchaba sus discusiones por teléfono. Al final ambos terminaron, la chica se mudó de ciudad unas semanas después y yo supuse que por esa razón ambos habían terminado. Su segunda novia la tuvo aproximadamente un año atrás y esa, si era una bruja por completo, no me soportaba por alguna razón que no entendía, solía hacerme Bullying y acosarme, pero solamente cuando Alex no estaba presente, de lo contrario era un amor. Yo no quería interferir en la felicidad de mi amigo y hermano así que me calle los abusos, de todas formas, no eran frecuentes. Al final Alex se terminó enterando de todo el mismo, además de descubrir que lo estaba engañando, así que termino con ella, sobra decir que desde que eso paso esa chica me aborrece más. — Isbel...estas poniendo atención— Zoé me tomo de los hombros sacudiéndome violentamente, al ver mi ensoñamiento mental. — Ya...ya...ya...si...si...pero si sigues sacudiéndome, no— dije algo mareada. Zoé dejo de sacudirme, yo volví a prestar atención al juego, segundos para que terminara, el equipo rival tenía la pelota, Roland logro quitárselas. Roland logro llevar la pelota hasta la mitad de la cancha, el ambiente era pesado quedaban solo 20 segundos para que todo acabara, con una sola canasta a esa distancia nos coronaria como campeones. Roland estaba rodeado no podía avanzar más o anotar, Alex levanto su mano dándole a entender que estaba libre, Roland hiso el pase, mi mejor amigo recibió el pase y lanzo, la distancia perfecta para 10 puntos. El estadio se quedó en silencio mientras la pelota volaba por los aires, la tensión se podía cortar con un alfiler. 6, 5, 4 minutos para que el juego terminara, 3, 2 Y la pelota entro a la canasta antes de que llegara a cero. La cancha exploto en ovaciones por los miembros de mi preparatoria, Zoé y yo nos levantamos y comenzamos a gritar como locas mientras nos abrazábamos emocionadas, por el logro de Roland y Alex. Ambas luciendo nuestras camisetas que traían el respectivo número de los chicos. El equipo de Alex se reunió en la cancha todos gritando y saltando de alegría, mientras abrazaban y les daban palmaditas a Alex y Roland, los cuales fueron los que trajeron la victoria. Los levantaron hasta en sus hombros mientras gritaban y saltaban vitoreando el logro. Después de unos minutos abrieron el acceso de las gradas a la cancha. Todos los de la preparatoria se acercaron a los chicos del equipo, felicitando el gran logro, Zoé y yo no fuimos la excepción, nos adentramos para intentar llegar donde Roland y Alex, entre la enorme multitud de adolescentes descontrolados. Logramos llegar a duras penas al centro donde estaba el equipo aun celebrando, bajando a los chicos de sus hombros, Zoé apenas vio a Roland corrió hacia él, lanzándose a sus brazos, mientras el, la atrapaba en el aire. Ambos se besaron, mientras aun Roland tenía levantada a Zoé, reí al ver eso. Alex al notarme corrió hacia mí, me tomo de la cintura y me levanto, yo me aferre a sus anchos hombros mientras el daba vueltas conmigo. — Alex....ya— le dije entre risas— Nos vamos a caer... Alex paro y me bajo, mientras sonreía grandemente, marcando sus hermosos hoyuelos, se miraba tan guapo y sexi, con su hermoso cabello azabache revuelto, su camiseta pegándose a sus músculos por el sudor. Sus ojos grises de ensueño, brillando de emoción. Trague grueso ante tal vista, era como tener a un maldito dios griego frente a mí, sus ojos estaban pegados a los míos, sentía aun una de sus manos detrás de mi espalda baja. — Ahhh— grite al sentir como el equipo de Alex nos bañaba con el energizante que solían tomar. Alex río más fuerte y yo fruncí mi ceño levemente mientras mi cabello goteaba— Yo que tengo que ver para que a mi también me bañaran— les reclame a los chicos del equipo, los cuales rieron. — Es que pensamos que ambos lo necesitaban, para aterrizar a la tierra— bromeo con un tono pícaro Zoé, la cual estaba con Roland el cual río ante el comentario. Rodé los ojos ante esos comentarios, ya volverían con la misma, tontería de chipiarnos a Alex y a mí. La premiación fue también un éxito Roland y Alex recibieron el trofeo de los ganadores, levantándolo para que todos lo vieran, todos los de la prepa que fueron a ver el partido aplaudieron y gritaron emocionados. Le tomaron la foto oficial al equipo y también tomaron unas cuantas más para recuerdo, para el periódico escolar y un periódico nacional. En algunas fotos salíamos Zoé y yo pues los chicos quisieron que ambas saliéramos. Éramos las únicas en ese momento que se les permitió estar cerca del equipo, pues Zoé era la novia de Roland el segundo mejor jugador y pues yo era hermana y mejor amiga del capitán del equipo, ósea Alex. Cuando la premiación termino todos comenzaron a buscar la salida, para ir a sus respectivas casas, aunque se tenía planeado que ese mismo fin de semana habría una fiesta en una de las casas de los chicos del equipo para celebrar la victoria. Zoé y yo salimos del estadio a esperar a los chicos, ya era de noche y la verdad era que me estaba congelando, pues no había traído ningún suéter o algo caliente pues hacia calor antes y no pensé que más tarde hiciera tanto frio, aunque claramente el hecho de que estaba empapada de refresco energizante no ayudaba. Me abrazaba a mí misma buscando un poco de calor mientras temblaba un poco, de repente un jersey deportivo fue puesto en mis hombros. — Te dije que debías traer un suéter o algo abrigador— Alex me dijo en un leve tono de regaño— te vas enfermar— dijo preocupado rodeando mi cintura con uno de sus brazos acercándome a él, para darme más calor. — Talvez si no fueran tan chistositos, no estuviera temblando de frio— reclame intercambiando mi mirada entre Alex y los demás de su equipo que estaban tras de él. Los chicos rieron incluso Alex ganándose una mirada indignada de mi parte. — Ohh vamos Bel…sabes muy bien que es una tradición hacer eso cuando se gana un partido— me contesto Roland, el cual se había acercado a Zoé rodeando su cintura con sus fuertes brazos. Lo mire indignada— en todo caso el que debe estar lleno de energizante eres tú, no yo— le reclame. Roland se encogió de hombros mientras reía— Mmm talvez…pero se me hacía que ambos lo necesitaban. Lo mire sin entenderlo con una ceja levantada, dirigí mi mirada a Alex notando que él miraba a Roland con su ceño levemente fruncido y sonrojado un poco. Eso me extraño, acaso las palabras de Roland tenían un peso mayor o algo por el estilo. La verdad no me importaba descubrir que significaban— Como sea— suspire pesada, mientras rodaba los ojos— ¿podemos irnos? quiero ir a ducharme— le dije a Alex mientras lo miraba. Él simplemente me asintió, me separé de él por un momento y fui abrazar a Zoé para despedirnos, también me despedí de Roland y el resto del equipo de Básquet. Alex me tomo de la mano y caminamos hasta donde había aparcado su moto, al llegar me paso el casco me lo puse y después él me ayudo a subir. Estuvimos en casa en menos de 30 minutos, apenas llegamos yo subí a mi habitación quitándome la ropa la cual ya se había secado, pero estaba pegajosa, por el refresco energizante. Sin esperar más me metí a mi baño, me duché el agua caliente recorriendo mi cuerpo se sentía tan delicioso. Cerré mis ojos disfrutando la sensación del agua en mi cabello, de repente la imagen de Alex sudado, con su hermoso cabello revuelto, su enorme sonrisa, sus bellos hoyuelos y su hermosa mirada gris en mi vino a mi mente. Un escalofrió recorrió mi cuerpo ante esa vaga imagen del recuerdo, sentí mis mejillas rojas. Sacudí mi cabeza para alejar esa imagen tan impropia— ahgg en qué diablos piensas Isbel— me regañe a mí misma— es tu hermano, solo tu mejor amigo. Volví a suspirar pesada, al final terminé de ducharme salí de mi baño, con mi bata y una toalla en mi cabeza secando mi cabello. Al salir de mi baño hacia mi habitación me encontré a Alex, el cual estaba en mi cama acostado con su celular. — No te han enseñado a tocar— le dije en broma mientras salía y seguía secando mi cabello, él apenas y quito la vista de su celular. — Lo hice— dijo aun viendo la pantalla— que no hayas escuchado por el ruido de la ducha, ya no es mi problema— dijo levantando un poco su cabeza y al fin mirándome. Volvió a sacar esa sonrisa matadora característica de él, con sus lindos hoyuelos, su cabello azabache revuelto brillando de lo mojado que estaba, ya que también se había duchado y sus prominentes músculos a la vista, ya que simplemente traía una camiseta delgada y unos shorts deportivos. Estaba segura que cualquiera de las chicas de la preparatoria pagaría o matarían por tener esta vista que tenía, en estos momentos. Mi cuerpo se estremeció, al tener esos hermosos ojos grises puestos en mí, mis mejillas ardían, no entendía el porqué. — Voy a pedir comida— me informo aun con esa sonrisa y su mirada en mi— ¿se te antoja algo? — me pregunto. Moví mi cabeza negando y también para salir de mi ensoñamiento mental, no entendía que rayos pasaba conmigo. —N.…n.…n.…no— tartamude nerviosa— lo que tú quieras está bien— dije quitando mi vista de sus ojos. No entendía que pasaba conmigo, ósea, ¿desde cuándo yo me ponía nerviosa de que Alex me mirara?, eso era una locura. Escuche una sonora risa de su parte, yo le daba la espalda, mientras intentaba volver a la normalidad, Alex se quedó acostado en mi cama, escuchaba como escribía en su celular. Cuando termine de secar y desenredar mi cabello, me levante de mi tocador y fui a mis gavetas donde guardaba mis piyamas y ropa interior, busque un conjunto de cada prenda. — Me voy a vestir— dije volteando a ver a Alex, el cual estaba en mi cama. El levanto ligeramente su vista de su celular y me sonrió con una sonrisa ladina llena de ego. — Ahh que bueno, procede a mí no me molesta— dijo aun sonriendo, devolviendo la vista a su celular. — ¡ALEX! — le grite algo molesta con mi ceño fruncido. Él se río sonoramente, mientras se levantaba de la cama. — Ya…ya…ya solo bromeaba— dijo riendo y dirigiéndose a la salida de mi habitación— la comida estará en menos de 10 minutos, así que no te tardes— me dijo tranquilo antes de salir de mi habitación. — Bueno— respondí antes de que saliera cerrando la puerta. Sin esperar más comencé a vestirme haciendo mi rutina de siempre, me puse un piyama que consistía en una camiseta y unos shorts corto de tela suave y fina. Al estar lista baje a la planta baja escuche ruido en la cocina, así que me dirigí hacia allí, Alex estaba de espalda con el teléfono en altavoz hablando con por lo que pude distinguir con Roland. — Ahghagh vamos viejo, creo que todos ya se dieron cuenta de tus sentimientos hacia ella— escuche que Roland le dijo en tono burlón, eso me intrigo. — Yaaa...deja de molestar— escuche un chillido de él, eso era nuevo me intereso, así que me quede escuchando a escondidas— ahh parece que todos lo notan menos, la que quiero que lo note— suspiro pesado. No puede ser…acaso es lo que estoy pensando> pensé mientras estaba algo en shock, mientras seguía escuchando. — Jajaja...oh....viejo estas perdido completamente— río a carcajadas Roland— ya deja de darle vueltas Alex— dijo más calmado y en un tono más serio— simplemente confiesa tus sentimientos y ya…no están difícil. — Estas loco— grito exaltado Alex, volteando con el teléfono en la mano allí note que estaba en video llamada— Me odiaría, si le digo la verdad— estaba ¿sonrojado?, desde cuando Alex se sonroja— se alejaría de mi...No quiero que eso pase...no quiero perderla— su voz era desanimada y con algo de miedo. Roland suspiro de forma pesada— Hombre sí que estas perdido— se quedó en silencio un minuto— pero si quieres un consejo...lo mejor que puedo decir es que ya dejes de sentirte tan culpable y se lo digas a la cara Alex— dijo con un tono serio, pero a la vez había apoyo es su voz— Después de todo enamorarte...no es delito. E.…e....enamorado…Alex está enamorado> pensé en un grito interno, mientras sentía como mi estomago se revolvía, ya no podía seguir escondiéndome. — ¡QUE! ¡COMO QUE ENAMORADO! — grite saliendo de mi escondite que no era otro que atrás de una viga de concreto que estaba en la cocina. Alex se sobre salto, incluso pude ver como casi dejaba caer su teléfono, me miro y note como su hermosa mirada gris que normalmente mostraba ego y seguridad, ahora demostraba terror. — ¿Q.… u.…qu...que...haces aquí? — tartamudeo nervioso, eso me dio gracia. — Ahhh vivo aquí— le conteste burlona con mi sonrisa de desdén. — No estoy jugando— me dijo con su ceño fruncido, estaba ¿molesto? — ¿que...que...que tanto escuchaste? — pregunto tratando de esconder su nerviosismo y con un leve sonrojo en sus mejillas. Ahhghha que lindo> Grite internamente, no podía creer que Alex tuviera un lado tierno y lindo, cuando él era un casanova dios griego del olimpo. — Mmmmm...no se— dije pensativa, llevando un dedo a la comisura de mis labios— ¿qué tanto debí escuchar? — le dije tratando de molestarlo, mientras le daba una sonrisa ladina. Se sonrojo más, eso no me lo esperaba la verdad. — Y.…y....y....a....a…aya...ya Isbel— tartamudeo, quitando su mirada gris de mí, llamándome por mi nombre, eso tampoco era normal— ¿que...que...que tanto escuchaste? — su tono ahora era bajo y agudo muy adorable. Me quede en shock ante tal dulzura, ósea Alex por sí solo era guapo, pero esta faceta de él, lo hacía ver tan adorable, como era posible que alguien pudiera ser guapo, lindo y adorable, creía que solo en las series o películas existían esos especímenes. Sus ojos otra vez buscaron los míos, al no obtener una respuesta, maldita sea esos orbes grises eran...tan...pero...tan hermosos que cualquiera mataría por tenerlos, por una sola mirada de esos orbes. Sentía mi corazón como loco, estaba latiendo a mil por minuto, casi y podía jurar que el sonido de mis latidos se escuchaba por todo el silencio de la cocina, sentí mis mejillas arder al tener esa filosa mirada gris en mí. — Oigan...oigan sigo aquí...hola me escuchan— la voz de Roland que venía del teléfono de Alex nos sacó de ese extraño trance. — Ahh…si...perdón amigo— dijo Alex volviendo a ver su teléfono donde estaba Roland aun en video llamada. — ¿Como es eso que estas enamorado? — pregunte curiosa, posando mi mirada verde en Alex y Roland. Vi a ambos intercambiar miradas, incluso vi como Alex tragaba grueso, claro gesto que hacía cuando estaba nervioso. — Ehhhh...creo que mis padres me llaman— Roland puso esa escusa barata— así que adiós nos vemos, el lunes en la preparatoria— dijo y con eso colgó la video llamada. — Maldito cobarde— grito indignado Alex, al ver que su mejor amigo lo dejo solo con mi arsenal de preguntas. — ¿Y Bien? — dije mirando a Alex con brazos cruzados— me contaras cómo es eso que estas enamorado — No...no...no estoy enamorado— dijo con nerviosismo, pero también con un tono serio— escuchaste mal. — ¡Claro que no! — respondí indignada— Vamos cuéntame— insistí. Alex se miraba incomodo y sonrojado, miraba como trataba de evitar el tema, pero no lo dejaría, ya que eso me interesaba. — Debe ser la comida— dijo aliviado al escuchar el timbre de la casa— voy a abrir— dijo saliendo rápido de la cocina, dejándome allí. Lo mire indignada antes de que saliera, pero ni siquiera lo noto de tan rápido que salió. Con que esas tenemos Alex Michels...pero ni creas que esta conversación se acabó> me dije a mi misma. Si Alex creía que esto se terminaba estaba equivocado, descubriría la verdad y después lo enfrentaría, después de todo él no puede mantenerme las cosas en secreto por mucho tiempo.
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