Capitulo 4. Día de Piscina.

2102 Words
A la mañana siguiente, me levante super temprano como siempre me quede un momento recostada pues era domingo y no tenía nada que hacer. No fue hasta que recibí una notificación de mi teléfono que me moví de mi cama para ver que era. Oye mis padres me dieron permiso para llenar la piscina hoy, en celebración de que los chicos ganaron el partido— era Zoé— que te parece si celebramos primero los cuatro juntos— propuso, sonreí era una grandiosa idea. Suena bien, ¿a qué hora nos reunimos? — escribí en respuesta, en menos de 2 minutos obtuve una contestación. ¿Te parece a las 11 am? — propuso, yo respondí con un strike de un gatito asintiendo. Me levanté dejando mi teléfono en mi mesita de noche, salí de mi habitación corriendo por el silencioso pasillo, con mis pies descalzos. Llegue a la habitación de Alex, la cual quedaba unas dos puertas alejadas de la mía, toque, pero no tuve respuesta, toque otras dos veces y lo mismo. Debe seguir dormido* pensé rodando mis ojos divertida. Alex cuando se dormía a veces parecía un tronco o un oso en hibernación. Entre a la habitación y asome mi cabeza. Observando a mi queridísimo mejor amigo tumbado a sus anchas en su enorme cama, mientras su cara estaba pegada a las almohadas y las mantas lo cubrían, aunque uno de sus pies salía de estas. Me reí por lo bajo, entre a la habitación y me acerque a la cama, notando lo pacifico que se miraba Alex durmiendo, demasiado pacifico para mi gusto. Sonreí de forma maliciosa me subí a la cama y después a su espalda, tomé una de las almohadas libres y con eso empecé mi ataque. — Despierta....vamos despierta dormilón…ya es de día— grite a todo pulmón riendo como loca mientras le pegaba con la almohada. Alex poco a poco comenzó a despertar, bufo molesto y de un solo movimiento me quito la almohada y me saco de la cama dejándome en el suelo. El me miro riendo de forma burlona, para después volverse acostar y cubrirse todo con las mantas. Con que esas tenemos...ehhh* me declaro la guerra. Me levante del suelo rápidamente y salte a su cama, ahora arrancando las mantas de su cuerpo, él se quejó y tapo su rostro con una almohada. Al no estar cubierto pude notar que solo tenía puesto un pantalón de piyama y como todo su torso y espalda estaban descubiertos, dejando ver ese cuerpo que todos los hombres desearían tener. Volví a sonreí con malicia mientras lo miraba, acerque mis manos a sus costados y comencé con mi ataque esta vez de cosquillas. Alex comenzó a reír y a retorcerse ante las cosquillas, yo solo lo miraba victoriosa, había ganado, así que lo deje, poco a poco trato de dejar de reír mientras recuperaba la respiración. — Bien ya despertaste— dije con mi sonrisa ladina ganadora mirándolo. El me vio, rodo sus ojos, después una pequeña sonrisa apareció en su rostro, tomo una de mis muñecas y me jalo de nuevo hacia la cama, quedando arriba de él con mis piernas alrededor de su torso trabajado. — Dos podemos jugar a lo mismo— me dijo malicioso y comenzó su ataque, yo comencé a reír y trate de escapar, pero él no me dejo. En un momento perdí el equilibrio y caí encima de él, mi rostro estaba muy cerca al suyo, podía sentir su respiración, sus bellos ojos grises en los míos. Tenían algo diferente como un brillo que no podía averiguar pero que al mismo tiempo hacia estremecer mi cuerpo. Note como su mirada bajo de mis ojos a mis labios, sus manos también cambiaron de posición de mi cintura a mi espalda baja una de ellas y la otra tocando mi mejilla con delicadeza. Sus dedos trazaron una delicada línea por mi rostro hasta acabar en mis labios los cuales Alex seguía viendo, acariciando estos con sumo cuidado. Me estremecí ante el contacto además de sentir mi cara arder, no sé cómo la situación llego a esto. Los ojos de Alex dejaron de ver mis labios y se volvieron a concentrar en mis ojos, trague grueso ante esa mirada gris filosa. No entiendo cómo es que un simple juego termino en esto, Alex movio su mano de mis labios para apartar unos mechones de cabello de mi rostro acomodándolos detrás de mi oreja. Sentí mis mejillas arder, mi cuerpo se sentía caliente al mismo tiempo que sentía la mano que Alex tenía en mi espalda baja moverse con delicadeza un poco más abajo. Allí reaccione tenía que cortar lo que fuera que estaba pasando, al final no sé como pero logre tomar una almohada y con el poco control que me quedaba la puse en la cara de Alex alejándome un poco de él. Alex se quejó, pero por lo menos pude cortar ese extraño y algo bochornoso momento. — Bi...bi…bi...bie...bie...bien ya...ya...ya estas despierto— Tartamudeé— ahora alístate que vamos a casa de Zoé— le dije nerviosa. Salte de la cama lo más rápido que pude, para después salir corriendo de la habitación, lo menos que quería era ver a Alex a los ojos en estos momentos. Sali disparada hacia mi habitación, al llegar cerré la puerta, arregostándome a la puerta. — ¿Que rayos acaba de pasar? — susurre incrédula, aun en shock por lo que acababa de pasar en ese cuarto. Sentía mi cuerpo muy caliente al mismo tiempo con pequeños espasmos que terminaban en temblores, nunca antes había tenido una reacción de ese tipo. Rápidamente me dirigí a la ducha, cambie la temperatura de tibia a helada, en estos momentos lo que menos necesitaba era bañarme con agua tibia. Ese baño me ayudo a calmar un poco mi cuerpo descontrolado, aun no entendía que había pasado, ni como habíamos llegado a eso. Al final salí como una media hora después del baño, mi estomago rugió, no había desayunado nada. Me vestí con unos shorts azulones cortos, una camiseta negra holgada, que la prensé con los mismos shorts y unos tenis blancos. Al estar lista baje a la cocina. — Buenos días, señorita— me saludo, la señora Amelia la encargada de la cocina y ama de llaves. — Buenos días, señora Amelia— Le respondí con una pequeña sonrisa— ¿el desayuno está listo? — pregunté de forma casual. — Si señorita— respondió tranquila— el joven Alex ya está en el comedor desayunando— me informo— tome asiento ya le llevo su desayuno.... — Ohhh...ge...genial— tartamude nerviosa con una sonrisita algo incomoda— gracias... No tenía de otra, debía ir, era muy tonto de mi parte en creer que podía evitar a Alex, después de todo vivíamos en la misma casa y casi todos nuestros horarios eran los mismos. Fui al comedor, divisando a Alex comiendo su desayuno al verme entrar, el bajo su mirada evitando la mía, yo simplemente respire profundo y tome mi asiento en la mesa. Ambos nos quedamos en silencio, ninguno se atrevió a hablar, simplemente había un silencio sepulcral y matador en esa mesa. Note como Alex comenzó a golpetear con sus dedos la mesa frenéticamente, señal de que estaba nervioso, no lo juzgaba estaba igual, con la diferencia que en vez de mis dedos mi tic era en mi pierna derecha la cual movía frenéticamente. La señora Amelia me trajo el desayuno, le agradecí, ella asintió y se fue viéndonos con una cara confundida, me imaginaba que debía ser por la actitud tanto de Alex como la mía, pues no era normal. Comencé a desayunar en ese ambiente pesado e incómodo, me estaba matando este asunto. — Isbel, con respecto a lo de esta mañana— rompió al fin ese silencio incomodo Alex.... — Ohh eso— lo interrumpí nerviosa— jajaj si es mejor olvidarlo...es más que paso esta mañana...yo no te había visto hasta ahorita en el desayuno— sonreí nerviosa y le di un leve golpe en su brazo a Alex. Era lo mejor olvidar lo de esa mañana, no sabía que exactamente había pasado, pero lo mejor era enterrarlo. Escuche un suspiro pesado de Alex, lo mire sin entender porque reacciono así, pero no tardo en verme y esbozar una pequeña sonrisa. — Si, tienes razón es lo mejor— contesto con un tono algo desanimado, que me dejo más confundida— ¿y bien que planes hay para hoy? — me pregunto más animado cambiando de tema. — Te dije que iríamos a la casa de Zoé— le respondí más tranquila, mirándolo con una ceja levantada. — Ahh si...bueno pensé que lo que querías era que te fuera a dejar con ella— respondió restándole importancia, continuando con su desayuno— No Sabía que yo tenía que ir también— hablo con la boca llena. — No hables con la boca llena— le regañe, mientras tomaba una servilleta y limpiaba la comisura de sus labios— Los padres de Zoé le dieron permiso para que hiciéramos una pequeña fiesta privada en su piscina, ella, Roland, tú y yo— le explique sonriendo levemente— ya sabes para celebrar la victoria tuya y de Roland. — No suena mal— contesto, tragando su bocado de comida para después sonreírme con esa galante sonrisa característica de él— ¿a qué hora quedaron? — pregunto tranquilo. — A las 11— respondí mientras le daba un sorbo a mi café de leche. — Bigotuda — Alex río levemente, tomo una servilleta y con cuidado limpio mis labios, lo mire sin gracia y le saque la lengua— bueno entonces hay que prepararnos— sonrió con esa sonrisa galante que poseía. Asentí sonriendo de forma dulce, mientras sentía mis mejillas arder levemente ante su galante y hermosa sonrisa. Ambos terminamos de desayunar, para después cada quien subir a su habitación ha alistar las cosas necesarias que llevaríamos. Saqué un bolso deportivo de mi armario y lo puse en mi cama para alistar las cosas que utilizaría. Una toalla, ropa de cambio por si me metía a la piscina y por si a Zoé se le ocurría retenerme en su casa para una piyamada, obviamente ropa interior de cambio y también un traje de baño. Sin embargo, al ir a buscar este último me encontré con un pequeño dilema insignificante. Normalmente usaba trajes de baño de una sola pieza, pero tenía uno nuevo que me regalo Zoé en nuestra última visita al centro comercial, era un viquini, algo atrevido, pero no tan revelador, era de color Azul mi color preferido, con un hermoso pareo en un tono azul más claro. Yo no quería comprarlo, pero Zoé se empecino en que me quedaría hermoso por mi figura curvilínea, así que ella lo compro y me lo regalo. Estaba segura que nunca usaría algo como eso, pero no entendía porque de repente me dio curiosidad de llevar ese viquini a la fiesta de la piscina. Mmm porque no, solo estaremos Alex, Roland, Zoé y yo* pensé tranquila. Solo estarían mis amigos más íntimos así que no creía que hubiera problema en usar ese viquini en esa pequeña fiesta privada. Rápidamente me desvestí y me probe el viquini, me miré al espejo, sonreí levemente debía darle merito a Zoé, en realidad esa cosa no se me miraba tan mal y lo que más me gustaba era que no era tan revelador. Me encogí de hombros y simplemente me volví a poner mi mismo outfit, sin quitarme el viquini era mejor ya llevarlo puesto, me ahorraría tiempo. Termine de alistar mi bolso, cuando estaba cerrándolo por fin, tocaron a mi puerta. — Adelante— conteste sin levantar la vista de mi bolso. — Estamos, listos— entro Alex abriendo de par en par, mi puerta. Levante mi mirada encontrándome como él me miraba desde mi puerta arrecostado en el marco de la misma, con esa sonrisa que solo me dedicaba a mí, mientras hacía girar las llaves de su auto en uno de sus dedos de su mano. Reí, tomé una gorra y unos lentes negros— Claro, vamos— le respondí sonriendo de forma ladina, mientras tomaba mi bolso. Solo deseaba llegar a la casa de Zoé, para relajarme un poco después de todo lo necesitaba, había tenido un mes muy pesado. Además, tenía un presentimiento que hoy sería un lindo día. Ya quería ir y relajarme al lado de la piscina mientras tomaba el sol y charlaba con Zoé. Hoy sería un día muy divertido.
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