«No toda la familia está unida, no todos los hermanos se quieren, siempre en medio hay una herencia o preferencia».
La familia Villarreal.
Frank Villarreal esposo de Elena Sosa casados más de 39 años con algunos años más de novios hasta de amistad.
Ahora está casados tiene tres hijos, pero antes era cuatro hijos, dos varones y dos niñas lamentablemente su niña fue secuestrada y está desaparecida.
Aunque así le sigue esperando que la encuentre y vuelva a la familia Villarreal Sosa, ahora está una reunión en la familia.
Mauro Villarreal hijo mayor casado con Lorena Montoya, justo ella está embarazada de 8 meses, a su lado su hijo de tres años Terry.
Su segundo hijo Lucas Villarreal casado con Pilar Romero tiene dos hijos Lalo y Brian, y su última hija menor Melina Villarreal casada con un hombre de otra sociedad justo esperando a su primer bebé.
Frank, —Buenas noches a todos, hijos y acompañantes—
Elena, —Puede sentarse—(mira de reojo donde está su niña)
Lorena, —Buenas noches, suegros—
Mauro, —Buenas noches padres—
Lucas, —Buenas noches papá y mamá, también a los presentes buenas noches—
Pilar, —Buenas noches suegros, hijo, ¡Por favor!—
Lalo, —(tiene 10 años) Buenas noches abuelos—
Elena, —¡Oh!, que lindo es Brian—
Pilar, —Si, suegra aún es un bebé de 4 meses de nacido—
Frank, —Lamentablemente se adelantó a su nacimiento—
Lucas, —¿Qué dices papá?—
Frank, —¡Espérate hijo!, Melina mi niña, aún espero tu saludo—(serio)
Melina, —Buenas noches papá y mamá, aquí estamos los tres—
Elena, —Hija, aún no das a luz—
Frank, —¡Elena!, está bien hija, ¡Habla joven!—
Victor, —Buenas noches señor Villarreal y señora de Villarreal—
Elena, —(se burla) Joven aún piensa, ¿Por qué se casó con la luz de nuestros ojos? —
Frank, —¡BASTA MUJER! —(levanta la voz)
Elena, —¿Amor?, es que yo, está bien—
Doña Elena se queda callada, al mirar a su esposo, se mordió los labios, no de enojo sino que ya está viejos.
Frank, —Esta reunión es para decir lo siguiente, pronto dejare de ser jefe y dueño de mis acciones—
—Y solo viviré con un hombre más de la familia, esperaré mi herencia y estaré con el amor de mi vida—
Mauro, —¿Por qué padre?, acaso estás mal de salud—
Frank, —Mauro espera que termine de hablar, está bien hijo—
Mauro, —Si padre, lo siento—(agacha la cabeza)
Frank, —Como nota, ya estoy anciano para cuidar y ver a las empresas que soy dueño y señor—
—(suspiro) Necesito que entiendas lo que pediré para que solo uno heredara y apoye a sus hermanos—
—El cuarto nieto, varón que nazca hará que su padre o madre, heredé mis bienes y cuide a sus hermanos—
—En caso que mi hijo o hija, no cumplan con mi testamento, serán repartidos en cinco por igual—
Mauro, —¿Por qué cinco?, papá—
Frank, —Mauro Villarreal hijo, aunque sea el mayor, sabes bien que nuestra niña de apenas 6 años—
—(lágrimas) Se perdió en aquel campamento o fue secuestrada, y mi corazón dice que va aparecer—
Elena, —¡Amor!, hicimos lo posible de hallarla, la tenemos que olvidar—
Frank, —No amor, tenemos cuatro hijos, que son: Mauro, Lucas, mi niña Bella y Melina—(llora)
—Ya sabe que tenga el cuarto bebé que sea varón, será dueño de mis propiedades—
—Ahora Elena vámonos a descansar, me retiro—
Cuando sus padres se fueron de la sala, ambos hermanos se quedaron para irse a sus casas.
Lucas, —¡Qué, injusticia!, sabe bien que mi esposa había tenido un parto complicado—
Mauro, —Ya hermano no hagas berrinche, además mi esposa está embarazada y bueno Melina—
Melina, —¡Hermano!, yo no necesito una herencia, vine porque papá me busco—
Mauro, —Jajaja, claro te has casado con un pobre diablo—
Victor, —¿Qué mierda dices?—
Lucas, —Vamos Victor, seduce a mi hermana, porque quería tener dinero—
Victor, —He trabajando desde muy joven en la empresa Villarreal, y si Melina y yo nos amamos sin prejuicios sociales—
Lorena, —Jajaja, eso es broma, tanto yo como Pilar somos aceptadas por nuestro estatus social—
Pilar, —Lucas mejor a qué irnos, no quiero que Brian se enferme, además Lalo mañana tiene fútbol—
Lorena, —Tiene razón Pilar, amor esto aburre vámonos para la casa, nuestro niño Terry está cansado—
Mauro, —Tiene razón amor, a qué irnos—
Así cada uno de sus hermanos mayores de Melina se fueron, hasta que aquella joven se iba ir, fue detenida por el mayordomo.
Mayordomo, —Señorita Melina aún no se vaya—
Melina, —Mis padres ya se fueron a dormir—
Victor, —Tal vez tu empleado pensará que nos llevamos algo—
Frank, —Vaya a descansar, Dante—
Mayordomo, —Entendido señor—(se van)
Cuando se va el mayordomo, camina hacia el despacho y abre la puerta con una señal que hace que su hija Melina vaya al despacho con su esposo.
Frank, —¡Por favor!, siéntese—(se acomoda en su sillón)
Melina, —¿Papá?, yo ya me iba—
Victor, —Señor, mil disculpas por haber acompañado a mi esposa—
Frank, —(suspiro) Victor Flores, yo no estoy como piensa, solo quiero que mi niña Melina sea feliz—
—Como mi hija Bella también lo estará, ¿Dónde está?, ¿Qué esté bien?—
Melina, —¡Papá!, yo también la extraño y mucho—
Frank, —Fue mi culpa, pensé más en el trabajo, que mi niña—(dolido)
Melina, —Aun recuerdo, su vincha rosada y su vestido bello—
Elena, —(llora) Mi hija, no, mis hijas—
Melina, —¡Mamá!, algún día me vas a perdonar, por haberme casado con Víctor—
Elena, —Melina, hija aveces eres tan tontita, yo te amo, mucho y papá también—
—Sabes que tú hermana y tu, eran tan unidas de pequeña—
Melina, —Solo era un año diferente a nuestras edades—
Elena toca su rostro de su hija, mientras ahí aún estaba Mauro escondido, lleno de rencor, escuchado todo escondido.
Hace años atrás.
Dos niñas peinados iguales jugaban demasiado, con 6 años de edad y 5 años la menor, mientras un niño de 8 años jugaba fútbol con su padre cansado.
Mientras el mayor de 14 años estaba mirando aquellas personas, que son su familia, pero dentro de él estaba viendo que le tocará a él si sus hermanos desaparecen.
Mayordomo, —Buenos días joven Mauro—
Mauro, —Esta es la última vez, que me diriges la palabra—(molesto)
Mayordomo, —Joven, usted sabe la verdad—
Mauro, —Ya creo que paso dos meses de la muerte de Felipe—
Mayordomo, —Si, joven—
Mauro, —Nadie debe saber que eres mi padre verdadero, y tampoco que Felipe es un Villarreal—
Elena, —¿Porqué murmura?, hijo—
Mauro, —¡Mamá!, nada, solo estaba enojado—
Elena, —Hijo, sabes bien que eres lo que amo más—
Mauro, —Si, mamá, bueno me iré con mis amigos, más luego llegó—(le quita la mano de su rostro)
Elena, —¡Hijo!, espera, ¡Mauro!—(preocupada)
Mayordomo, —Tal vez el joven tiene muchas cosas que hacer, señora—(esquiva la mirada)
Elena, —Debe ser, gracias Dante—
Mayordomo, —De nada señora, me retiro—
Elena, —¡Espera, Dante!, ya ha pasado dos meses de Felipe—
Mayordomo, —Aun extraño a mi muchacho—
Elena, —Te puedes retirar—(sentía dolor en su corazón)
Mayordomo, —Me retiro—(se sentía culpable)
Doña Elena se sentía tan rara, hablar de Felipe aunque lo vió crecer hasta también le decía: "Mamá", aunque ella no lo fuera y no sabía.