Narrador Susan se encontraba ensayando. Llevaba unas cuantas horas tratando de perfeccionar una vuelta algo complicada, pero no iba a darse por vencida tan fácilmente. Estaba lista para volver a intentarlo, pero justo cuando se impulsó para hacer el salto con un giro, la puerta se abrió de repente, sobresaltándola, haciendo que perdiera el control y cayera bruscamente contra el suelo. —¿¡Pero qué mierda te pasa!? —le gritó Susan al verlo parado junto a la puerta, visiblemente molesto. —Eso mismo debería preguntarte —respondió Ian, avanzando hasta ella—. Está bien, tuviste tu tiempo como prostituta, pero ahora eres la Omega de mi padre y tienes que conocer tu lugar. —En verdad deberías dejar las drogas —dijo Susan, levantándose del suelo con dificultad. —Tenme respeto, te recuerdo que

