Susan Smith Mi corazón aún dolía, aunque quisiera odiarlos con todas mis fuerzas, no podía. Seguía aferrada a esos hermosos recuerdos, esos tiempos cuando aún no me había presentado, cuando mis padres se sentían orgullosos de mí, cuando me querían. Las lágrimas vuelven a traicionarme, como casi todas las noches desde que les hice frente junto al señor Campbell. Ese día siempre estará grabado en mi mente, no solo por el desprecio de mis padres biológicos, sino porque ese mismo día obtuve un padre que, aunque no fuera de sangre, fue mucho más de lo que mis verdaderos padres fueron. Aunque no voy a negar que esa noche también sentí algo extraño. Rozaba la yema de mis dedos sobre mis labios, recordando los suyos. Ese beso había sido el primero, y me sentía algo ofendida de que mi primer be

