—Jared~ Ahh~ —Yia se aferraba con fuerza al escritorio, su respiración era agitada y su cuerpo transpiraba. El magnate la penetraba con fuerza mientras la azotaba suavemente, ambos al borde del éxtasis. La lujuria y el deseo reinaban en esa oficina, el placer los consumía, pero algo era distinto: había entrega, aceptación… un lazo más profundo. Yia estaba completamente rendida a ser sometida por su hombre, y él, dispuesto a complacer hasta el más mínimo de sus impulsos. Aunque desde fuera todo pudiera parecer meramente carnal, había mucho más en juego: sentimientos que crecían en silencio, emociones que se desbordaban entre cada jadeo y caricia. Ahora sus besos no eran solo excitantes, eran sinceros. Jared usaba la fuerza, sí, pero lo hacía para complacer sus pequeñas fantasías masoqui

