—Yia, el médico que te atenderá es un ginecólogo. —Sus palabras me hicieron abrir los ojos de par en par, y la vergüenza me invadió inmediatamente al ver la diversión que brillaba en su mirada. —Es para tener un control sobre ti y las pastillas que tomas son anticonceptivas. —Qué considerado... —Murmuré, bajando la mirada para evitar que notara que había puesto los ojos en blanco, algo que no pude evitar. —En una semana tendrás tu primera cita con el ginecólogo. Necesitamos saber qué tan fértil eres y cómo es tu ciclo. Y de una vez te aviso, no puedes olvidar las pastillas. —¿Por qué? —Mi curiosidad se despertó, pero, al mismo tiempo, me sentí incómoda con todo esto. Su mirada se oscureció, y aunque intenté leer sus ojos, no me dio tiempo. Había algo en su expresión que me heló. —La

