Un silencio incómodo se hizo entre ambas mujeres. - Claro – Mónica sacudió la cabeza – Yo solo soy la bruja que destrozó tu relación – - Habría deseado que Javier manejara la situación de otra manera, pero ya no vale la pena darle más vueltas a ese tema – Adriana decidió sentarse. Los eventos del día comenzaban a pesarle. - Yo lo amo, ¿sabes? – Mónica la imitó y de repente se veía vulnerable y más niña – Te puede parecer cursi o una excusa tonta, pero es la verdad. Me fascinó desde el momento en que lo conocí. Él fue honesto conmigo. Me dijo que estaba en una relación – se alisó el cabello - ¡Cielos! No dejaba de hablar de su maravillosa Adriana, de cómo lo había salvado cuando estaba perdido, sin saber cómo cuidar de sus hijos. Y yo me dije “No puede ser que esa mujer sea real. Sol

