- Señorita Adriana – la forma en la que Antonio hablaba le indicaba que había acercado el auricular para que solo ella pudiera escucharlo – La mujer loca del otro día está aquí – - ¿Mujer loca? – repitió entre risas. - La que vino la otra noche, muy agitada – - ¡Oh! – permaneció en silencio un instante. ¿Por qué Mónica había vuelto? Habían pasado ya varios días desde su encuentro y no había vuelto a saber de Javier. ¿Continuarían los problemas? ¡Dios! No tenía tiempo ni energía para los dramas de Mónica. Literalmente no tenía tiempo. Debía salir para el hospital en veinte minutos, treinta máximo o llegaría tarde. - El señor Javier está con ella – agregó el hombre. ¡Vaya! Eso era más extraño aún. - Está bien, Antonio. Déjalos pasar. Será solo un momento porque debo ir al tra

