La noche anterior había sido muy interesante. Había tenido el valor de ir a un evento sola y había conocido un hombre interesante y atractivo con quien había hablado por horas. Sin embargo, el silencio de Salvador no dejaba de molestarla. Aprovechó su tiempo de almuerzo para hacer una rápida llamada. - Randall, hola. ¿Cómo estás? – dijo mirando a su alrededor. No quería que alguien la escuchara. El hombre al otro lado de la línea le saludó cálidamente. - Estoy en el hospital, pero quiero hacerte una consulta rápida: ¿has hablado con Salvador recientemente? – - ¿Salvador? Sí, claro. Ayer, de hecho – - ¿Ayer? – - Sí, pasó por Bucanero. Se quedó un rato. Cenamos y luego se fue – Adriana estaba congelada en su sitio. - ¿Adriana? ¿Sucede algo? – - No, no – se rehízo – Todo e

