¿Nina tuvo miedo de mí? ¿Por eso no me pidió que parara? —Estás armado, todos esos cuchillos y el arma, pensé que no podía pedirte que pararas. El miedo de ella lo golpeó profundamente. —Dije que nunca te lastimaría, Nina, deberías haberme pedido que parara, sobre tu cuerpo siempre serás tú, cariño. Él la atrajo para que se sentara en la mesa, pero permaneció entre sus piernas, ella intentó cubrirse los senos con las manos, aún estaba avergonzada. Él fue a cerrar la blusa, y ella se asustó. —Solo voy a cerrar la blusa, tranquila. —Déjame levantarme. —Cariño, dame unos minutos aquí, déjame calmarme, por favor. —¿Estás nervioso? Porque no pudiste llegar hasta el final, aún no estoy lista. —No, quiero calmar las cosas aquí abajo, estoy demasiado excitado y no quiero asustarte más,

