Él entró primero bajo la ducha y la jaló, pero cuando sintió el agua fría en el cuerpo dio un grito involuntario. —El agua fría... —Lo siento, nunca me he duchado con agua caliente, pero voy a ponerla para ti. —Gracias, gracias también por la paciencia, estoy sorprendida. —Créeme, yo también. Nadie ha recibido de mí lo que tú estás recibiendo, Xavier tiene mi lealtad, ya he recibido disparos por él, pero lo que siento por ti va más allá del deseo. Espero que un día no tenga que elegir entre mi sentimiento por ti y la lealtad a la familia, porque estaría en problemas. La temperatura en el baño subió, Helena podía sentir la tensión y la excitación de Estefano. No debería haber venido a la ducha con él, era fácil perder el control. Su pene totalmente erecto lo mostraba, pensó en salir y

