Cuando llegaron a la habitación, Henrique notó que ella se soltaba durante el sexo, pero que aún se escondía tras la toalla. Solo la soltó cuando estaba en lencería y pantalones. —Voy a preparar la sopa, no tardará porque ya hay algunos ingredientes congelados. —¿Podemos comer en la sala de TV? Hay un programa de talentos. —Claro, cariño, lo que quieras. Henrique cuidó cada detalle de la comida, ella lo estaba domando completamente y a él no le importaba. Fue al jardín y tomó una flor del rosal que ella había plantado, cuando plantó esas flores pensó que no servirían para nada, pero se mantuvo callado, ahora veía que estaba equivocado. La encontró acurrucada entre los cojines, acercó la mesita auxiliar y colocó la bandeja encima, el plato de sopa humeaba y el aroma era delicioso. —Se

