Cuando el pequeño teléfono sonó, Nina contestó inmediatamente. —Hija. —Papá, ¿estás bien? Tenía tanto miedo de que no volvieras. ¿Le hicieron daño? —Estoy bien, mi flor, nada que un medicamento para el dolor y reposo no resuelva. Necesito colgar, tu marido dice que llama en unos minutos. Su padre colgó, pero ella aún estaba angustiada, esperaba con ansias que todo terminara pronto. En 20 minutos el teléfono sonó de nuevo. —Hola. —Me preocupé cuando no hablaste conmigo. —Lo siento, pero necesitamos estar pocos minutos en el teléfono en caso de que nos rastreen. Pronto estaré ahí. —¿Mi padre viene? —No, lo siento, pero juro que lo estoy enviando a un lugar seguro, mañana organizo una videollamada entre ustedes, necesito irme. Reinó el silencio una vez más, después de 3 horas desde

