Charlie: La tomé por la nuca sosteniéndome y mi otra mano estaba en su cadera. —Saldré, lo prometo. Ella asiente y comienza a gritar excitada. Yo no me quede atrás, dejando escapar gruñidos llenos de placer. —¡Dime palabras sucias! —Me suplico. Caraj*. Mi mano se alejó de su cadera y enganche un brazo en su espalda baja. La otra permaneció en su nuca. Solo que jale un poco su cabello en el proceso, quería ver su rostro excitado. —¡Mírate, siendo perfectamente foll*da! —Le decía al oído y pegando mi mejilla con la suya. Pero, aun así, no deje de mirarla como un pervertido. —¡Ah, Charlie! ¡Duro, más duro! —Gimió Sonia. No la defraude, la tome como mi deporte favorito y sin dejar de decirle cosas embarazosas al oído. Ella se liberó con fuerza y yo la seguí, como siempre sucedía. ****

