Sonia: —La espero aquí, señorita Sonia. —Me anuncio Alfred. No creía que fuera lo más sensato, pero tampoco le daría la oportunidad de que lo descifrara y le fuera a chismear a Bianca, sobre nuestra vida s3xual. Así que me obligue a darle una sonrisa inocente. —Está bien, deséame suerte. —Le dije antes de entrar en el hospital. Como sea, esto tendría que ser una visita rápida. El lugar, como todas las veces que vine, estaba atestado de empleados y personas enfermas, y definitivamente la sensación era la misma. El vientre me dio un vuelco, al ver a una mujer ens*ngrentada, siendo trasladada de urgencia hacia el edificio. Negué con cierto asco. No sé cómo Charlie podía soportar la sangr*, a mí me daba escalofríos de solo verla. De cualquier manera, no estaría dirigiéndome a urgencias

