Sonia: Una vez lo hizo, él entro de un solo empuje en mi zona sensible. Deje escapar un gemido ahogado por la inmensa plenitud. —¡Esto será rápido! —dijo él en un gruñido cerca de mi oreja—. ¡Ya no puedo aguantar! —Pues hazlo. —Lo insté a continuar. El Señor Ellis no se detuvo, choco sus caderas salvajemente contra mi centro y me llevo a la gloria una y otra vez. —¡Me has tenido caliente, toda la mañana! —Gruño él, para luego tomarme el cabello con fuerza. Jadee excitada y por impulso, mi espalda se arqueó obedientemente, siguiendo sus empujes certeros y salvajes. El s3xo con mi profesor era increíble, pero no sabía por qué mi mente siempre iba hacia ese otro lugar que no debería ni considerar. Hacia Charlie, ese idi*ta arrogante. Mi segundo encuentro prohibido con mi profesor, no

