Sonia: Las manos de Charlie, inmediatamente, estuvieron acariciando mis mejillas, mientras me respondía con voz ronca. —Cuando te vi hace dos años, te quería justo así como estamos ahora. —Admitió y esto me calentó por dentro. Él continúa mirándome con intensidad. —Cuando me rechazaste y salí de allí, quise regresar. —Me estremecí cuando acercó sus labios calientes, dejando pequeños besos en mi mandíbula y luego más abajo en mi cuello. —No tienes idea cuantas veces soñé con ponerte sobre mi hombro y luego foll*rte por detrás, en este consultorio, en el ascensor, en cualquier maldit* rincón de este hospital. —Por qué no lo hiciste. —Casi gemí cuando sus dientes atraparon el lóbulo de mi oreja. Charlie levantó su rostro y me observó con sus ojos azules llenos de fuego. —Debí hacerlo,

