CRISTOBAL. —No entiendo porque te fuiste sin escucharme, si habíamos acordado hablarnos siempre con la verdad. Me dejaste con el alma partida en mil pedazos, porque mi corazón siempre ha sido tuyo y te lo llevaste contigo. Ahora que te veo, quiero decirte, mientras te miro a los ojos, cuanto te odio y cuanto te desprecio por huir con mi hijo y sin decirme, pero a pesar de eso me llamas mentiroso. Reclamarte por huir y por el daño que me has hecho, es algo a lo que tengo derecho. Pero te veo y mis labios se sienten secos de sed por ti, mi corazón palpita más rápido que nunca y mi piel…mi piel arde por la necesidad que tiene de tocarte, sentirte y amarte. Porque eso es lo que mejor se hacer Katerina, ¡¡¡AMARTE!!!. —Mis ojos seguían fijos en el piso, no era capaz de mirarla y se que eso la

