-Te ves…te ves preciosa y sexy y pareces una Diosa enfundada en ese traje rojo y ni siquiera quiero pensar que no traes ropa interior, porque esa abertura deja muy poco a la imaginación. -Si traigo ropa interior. –Si ya se, pude haber dicho algo mejor, pero yo solo…mi cabeza solo pudo responder eso.- -Lo siento, fui un imbécil, no te mereces nada de lo que te dije, eres demasiado buena para todo el daño que te estoy haciendo. –Sentí mi cuerpo arder y no era de excitación precisamente, en realidad era por la rabia que me producían sus palabras.- -Idiota. –Tomé mi segunda botella de Champaña y me dirigí a la pista de baile nuevamente, apartando a Cristóbal rápidamente.- La música empezó a sonar nuevamente en un ritmo más acelerado y rítmico, empecé a moverme mirando al cielo, mis brazos

