Cargar con culpas que no nos corresponden, nos llevarán a nuestros peores abismos, seremos absorbidos por oscuridades aberrantes.
Jueves 6: Am, Apartamento de Asher Bailey
«—Tú, tú me mataste, tú acabaste conmigo
—Espera, por favor, perdóname, yo no quise hacerlo, perdóname
—No, jamás lo haré. Me enviaste a las tinieblas, ahora estoy rota
—Jamás quise herirte, te lo juro
—Pero lo hiciste, y fantasma no desaparecerá jamás»
—No te vayas, espera, ¡Noooo!, todo fue un sueño, ¡Rayos!, ¿hasta cuándo, seguirá esto? —y así, él, despertaba de su constante pesadilla—. No quiero seguir así, debo buscarla, si tan solo supiera algo de ella, debo hacer algo, o si no, perderé mi juicio
Asher se levantó de su cama; luego fue a la ducha, se sentó en el piso, abrió la regadera, y se metió debajo del chorro de agua, su mente estaba en blanco, por un lado, estaba su madre y su insistencia del matrimonio con Aurora, situación que él no consideraba, pues, las relaciones amorosas estaban prohibidas. Y no era para menos, se consideraba así mismo con un ser despreciable, que no merecía ninguna clase de compasión.
—¡Despierta hombre! Ya es suficiente, no puedes hacer más, debes reparar tu daño —se dijo así mismo—. Mientras doy con ella, la función debe continuar —acto seguido, termino de ducharse, se preparó un desayuno ligero, y posteriormente se arregló, para dirigirse a la oficina, y luego hizo una llamada, él debía tranquilizarse—. ¿Doctora? Por favor, ayúdeme
—Respira profundo, ¿Qué ha sucedido? —su psicóloga, siempre estaba dispuesta para él.
—Es ella, otra vez, apareció en mis sueños, por más que quise ver su rostro, no pude. ¿Qué puedo hacer?
—¿Has estado bajo presión? ¿Algo que te hiciera detonar los recuerdos?
—Anoche tuve una disputa con mi madre. Deseo que desaparezca de mi vida, y no me estropee más —la llamada duro aproximadamente una hora, cuando él, sintió un poco de paz. Último detalles, para dirigirse a su trabajo, y en el instante que abrió la puerta de su apartamento, el rostro de su madre, reaparecía—. ¿Qué haces aquí?
—¿Puedo pasar?
—No, no puedes, este es mi espacio. Lo compré hace mucho, y para tu información, use mi propio dinero, y como es mi hogar, aquí, tu manipulación no tiene cabida
—Hijo, no me hables así, estoy aquí, porque me dejaste muy preocupada
—Por favor vete. Anoche fui muy claro, estoy harto de tus manipulaciones, entiéndeme de una vez, no me casaré con Aurora, ella ni siquiera es de mi agrado, así que deja de hacer planes a mis espaldas. Y si me disculpas —por primera vez en su vida, estaba siendo decidido frente a su madre, quien quedo lastimada
—Entiéndeme, yo solo quiero que seas feliz —ella sujetó su brazo.
—Si es cierto, deja de decidir por mí. Hace mucho crecí, estoy apto para tomar mis propias decisiones. ¡Déjame respirar! —él se marchó dejando a su madre atemorizada, verlo con tanta seguridad, significaba peligro. Pero ella, no permitiría qué él, se saliera de su dominio—. ¡La odio! ¿Hasta cuándo dejará de joderme? —estando en su oficina, Asher, no paraba de refunfuñar, estaba llegando a su límite.
—Señor, ¿le sucede algo? —al verlo tan incómodo, Becca decidió entrar, para ofrecerle un poco de consuelo—. Señor…
—Discúlpeme, solo pensaba en ciertas cosas
—Comprendo, piensa en su prometida
—¿Cuál prometida?
—Pues la señorita Aurora
—Ella es todo, menos prometida, no sé por qué ella, se autoproclama de esa forma, cuando yo, no le he dado motivos
—¡Aaah.! Qué raro, si ella actúa de forma, es porque tiene esperanzas o porque está muy enamorada de usted
—No señorita, no se equivoque. Ella siente todo, menos amor, ella es una mujer caprichosa, vanidosa, no creo que ella conozca lo que es el amor
—¿Y usted sí?
—No, yo menos, y no merezco conocerlo
—¿Por qué lo dice?, si usted es un buen hombre
—Se lo aseguro, en mí, no hay nada bueno, es más ni siquiera sé, porque estoy vivo, debería estar muerto, no valgo nada, soy un ser despreciable
—Bueno, pienso qué… —al oír sus afirmaciones, ella sintió una especie de dolor en su pecho, ella se preguntaba, ¿Estas palabras, son lo que me hizo hace ocho años? —. Perdone que me entrometa, pero no debería despreciarse a sí mismo, para mí, usted tiene un corazón cálido, a pesar de que su mirada siempre se mantiene muy triste. Su forma de hablar es gentil
—No sea así. Para nada lo merezco
—Yo creo que sí, pero si es tan terco no puedo hacer nada más, ¿ya puedo retirarme?
—Adelante
—Deseo que pronto halle la paz que necesite —al salir ella se quebró, un nudo en la garganta, hizo que sus lágrimas empezaran a caer—. ¡No seas imbécil! No te dejes engañar, él destruyó tu vida, no debes sentir compasión, él no la tuvo.
» Ella repetía a si mima, cuál era su principal objetivo. Bajo ningún motivo, podía olvidar su razón de vivir, por lo cual, continuo con su papel. Realizo informes, atiendo la agenda de Asher, y mientras sus labores transcurrían, una visita que se convertiría en pieza clave, aparecía como una luz al final de la tormenta.
—Buenos días, ¿se encontrará el presidente Asher Bailey? —preguntó el hombre con apariencia lúgubre.
—Sí, ¿Quién lo necesita? —por laguna razón la presencia del aquel hombre le resultaba intimidante.
—Soy Baltazar Franklin, soy un viejo amigo. Dígale que, por favor, me urgen hablar con él
—Espere un segundo —ella tocó la puerta—. Lamento interrumpirlo, señor, afuera esta alguien llamado Baltazar, dice que es su amigo, dice que quiere entrar y hablar con usted
—¡¿Qué?! —al oír aquel nombre, su cuerpo se estremeció—. ¡¿Qué hace aquí?!
—Señor, ¿está usted bien?
—Sí, dices que se llama Baltazar, ¿te dijo a que vino?
—No, solo me dijo, que es urgente que usted lo reciba
—Dile que pase —decidido a enfrentar su pasado, lo recibió—. ¿Cómo tienes el descaro, de venir a verme?, tú, Aldo y Lucian, son los culpables, de que yo hubiera cometido tal atrocidad, ustedes me drogaron, gracias a ustedes soy un violador, no tienes nada que hacer en frente de mí, así que lárgate
—Asher, por favor escúchame, estoy aquí porque quiero confesarte todo
—¿De qué hablas?, ¿Qué quieres confesar?
—Hablo, de que ya no puedo seguir callando, Lucian se suicidó, y mi vida es un infierno
—¡¿Cómo?! Yo no sabía nada
—Es lógico, eso fue en el 2004 y para ese entonces tú estabas en cerrado en tu casa, yo quise avisarte, pero tu madre me lo impidió, así que no tenías forma de saberlo. Asher, sé que soy una vil escoria, pero por favor te lo suplico, escúchame, tal parece que el único que supero todo fue Aldo. No es justo que él viva feliz, mientras nosotros nos hundimos, solo te pido una oportunidad
—Bien, empieza a hablar —las horas pasaron, convirtiéndose en un gran océano de culpas y remordimientos.
—¿Por qué tardaran tanto, que tanto hablaran? —dicho tiempo, se convirtió en la eternidad para Becca—. ¿Estará bien? —ella se hacía miles de cuestionamientos—. Ese tipo, no sé por qué, pero al verlo un escalofrío me invadió, algo no me gusta, no confió en él.
Mientras que ella trataba de atar cabos. Cada palabra que Asher escuchaba, le provocaba repulsión
—Todos son unos malditos, porque su culpa, mi vida es un infierno, hace años no tengo una noche tranquila. Su figura, siempre me visita en mis sueños, y me dice que yo la mate, ¿Cómo pudieron ser atroces?, primero la violan, y después me dejaron como su chivo expiatorio, son la peor que la basura
—Asher, tú no eres el único que sufre, te estoy diciendo que Lucian acabo con su vida, y yo, debo esconderme. Aldo quiere acabar conmigo, y todo porque quiero hablar, mis padres me dieron la espalda, dijeron que, si yo decía una sola palabra, me dejarían hundir, ellos no permitirán que el apellido Moore, se ensucie, no cuento con nadie, por eso estoy aquí, por favor ayúdame
—¿Y por qué debería ayudarte?
—Si yo hablo, iré a la cárcel, al igual que el maldito bastardo de Aldo, él fue el primero en atacarla.
—Ella, ¿Sabes cómo se llama, donde puedo encontrarla?
—Solo sé, que su madre se llama Devora Baker, su hermano se llama Bryan, él fue quien te ataco
—¡¿ustedes se enteraron de mi ataque?!, ¡¿y aun así, no hablaron?! Menos mal eran mis amigos
—Nosotros quisimos hablar, pero fuimos amenazados. Aldo no aseguró que, de decir algo, nos refundiera en la cárcel. Nos acobardamos
—Eso ya no importa. ¿Pero dime, como supieron que el chico, era hermano de la chica?
—Aldo se encargó de averiguarlo, te lo juro, todo este tiempo, los demonios me han comido. No quise lastimarla, no sé qué paso.
—Yo, si sé, son unos animales
—Soy un cerdo, no lo niego. Y ya no quiero seguir así, por eso estoy aquí, ya te lo dije, estoy dispuesto a hablar, además, mira tengo conmigo esta carta escita y firmada por Lucian, donde él da su declaración, en caso de que a mí me pase algo, esta carta será tu arma, tómala, y cuídala
—Te ayudaré, después de todo, me serás de utilidad. Toma, esta es la tarjeta de un hotel al que yo solía acudir, ve a ese lugar, no hables con nadie cuando te instales, vuélveme a llamar, y escúchame bien, solo hago esto, porque desde hoy mi meta será acabar con esa bazofia
—Muchas gracias —Baltazar salió de la oficina y al hacerlo, observo a Becca fijamente. Había algo que le llamo la atención, sin saberlo victimario y víctima, estaban frente a frente. Y es que los tres amigos, decidieron hacerse una cirugía estética, donde modificaron partes de sus rostros, para pasar desapercibidos —¿Nos conocemos de algún lado? Y perdone mi atrevimiento, se me hace conocida
—¿Será porque tengo un rostro muy común? —contesto ella, sintiéndose atemorizada.
—No creo que sea eso, a lo mejor estoy confundido —el su camino, y de inmediato Becca, fue directo a la oficina.
—¿Está bien? ¿No sucedió nada?
—Sí, todo bien, ¿Por qué lo pregunta?
—Bueno, ese hombre no me da buena espina, ¿Por qué se demoró tanto con usted?
—Gracias por preocuparse por mí. Quiero pedirle dos favores, el primero, nadie debe enterarse de que él estuvo aquí
—Como usted ordene
—Y como segundo, por favor llame a la doctora Green, agéndeme una cita con ella, para mañana mismo
—Entendido —ella se retiró, pero una voz le seguía gritando, que algo estaba a punto de estallar.
Continuará