Cuando al fin satisfecha con lo que escribí, arranqué la hoja de mi libreta y la empecé a doblar con sumo cuidado, John continuaba platicando como era su costumbre con sabrá Dios quién, pero apenas dieron el timbre que indicaba cambio de clases me levanté, tomé mis cosas y dejé la hoja justo en sus manos, he de admitir que salí casi corriendo, ya que no quería ver su rostro al leer aquella razón. Una vez que estuve lo suficiente lejos del salón alenté el paso, y me fuí directo a mi casillero, cuando llegué a este logre abrirlo sin tener que batallar en lo absoluto,-Ni siquiera levanté la puerta-fruncí el ceño, mientras guardaba mis cosas dentro de este, -¿Cómo está el juguete favorito de John?- me preguntó alguien detrás mío, una voz grave sin llegar a los extremos, que ya había escuc

