CAPÍTULO 25 Melody Werner. La fiebre ha abandonado su sistema y el sueño se apodera de él. Abrumada, me salgo de la enredadera de sus brazos incorporándome con sigilo de su cama, de puntillas, tomo la bandeja saliendo de su alcoba. Debo llevarme la mano al corazón como si eso detuviera que palpite con salvajismo y fuerza desmedida. Luego de dejar la bandeja con la cena en la cocina, me refugio en mi habitación como si estuviese escondiéndome de algo. Ese algo es claro y transparente, el beso de Malek Al Naimi. Mis furtivos dedos indagan alrededor de mis labios con el sueño intacto, no puedo olvidarlo, no dejo de revovinar el mismo segundo en el que ambos dimos el paso que provocó a nuestros labios tocarse. Por más que apriete los párpados en un vano intento de esfumar la caricia de nues

