08 DE ABRIL DE 2014 Charles sigue enviándome cartas firmando siempre Di que sí. Ayer lo vi en el aeropuerto y me escondí detrás de un letrero. Me derretí al verlo, y más en ese traje de piloto que le queda de muerte. No puedo seguir negando lo mucho que me gusta, pero no me atrevo a escribirle. Estoy aterrada de lo que pueda suceder. Aunque hoy estoy dispuesta a enfrentarlo. Si lo veo, no me esconderé. Estaciono mi auto en mi puesto habitual y veo una multitud de personas aglomeradas en la entrada. Es extraño, nunca hay tanta gente fuera. Me acerco y me paralizo enseguida. Estoy congelada, literalmente. —¡No lo puedo creer! ¿Charles está demente? En la entrada del J.F. Kennedy cuelga el letrero más grande que he visto en mi vida con las palabras: «Perdóname, Di que Sí», escritas en

