La historia continua.

2897 Words
Capítulo 2 Damián y Catalina bajaban al comedor, al llegar ya estaba Cathleen con Gabe, sentados… ―Buenas noches ― saludo Damián llevando a Catalina de la mano. ―Hermanito que gusto verte ―dijo, parándose como pudo para abrazarlo. ―Cathleen, pero mírate estás muy, muy… ―Ya dilo, gorda ya sé, pero un bebe está aquí adentro diciéndote hola. ―dijo Cathleen, apuntando a su pancita que llevaba su hijo dentro. ―¿Puedo? ―pregunto, pidiendo permiso para poder tocar su pancita. ―Claro que sí ―dijo, tomando su mano y posándolas en su vientre. ―Damián, sonrió cuando lo sintió ― se mueve, se mueve ¡Dios mío se mueve! ―exclamo muy emocionado. ―Sí, solo te sintió y se movió, creo que te está saludando. ―Buenas noches Gabe ―saludo Catalina. ―Hola Catalina ¿Cómo estás? ―pregunto Gabe, muy sonriente dándoles la bienvenida. ―Bien gracias ―contesto igual muy sonriente, Acercándose Damián, para ayudarla a sentarse. ―mi vida―dijo sentándose en la cabecera del comedor, de un lado su abuela y del otro Catalina, del lado de su abuela Cathleen, al lado Gabe. ―Ay hermanito, no sabes cómo te extrañe, ya estaba pensando que no llegarías para mi parto. ―dijo, sonriendo sin dejar de acariciar su pancita. ―¡Oh no! Tuvimos que regresar por eso, jamás me perdería el nacimiento de mi sobrino. ―comento mirándola―. Dime Gabe ¿Cómo va todo en las empresas? ―pregunto, Damián solo comenzando a cenar. ―Bien Damián, la última inversión que hiciste fue un éxito, ahora ya formamos parte de la venta de salsa de tomate Heinz. ―Heinz, Heinz de los Heinz de aquí de Chicago ―pregunto Catalina con mucho interés. ―Sí, así es Catalina, supongo que los conoces ―contesto Damián, solo mirándola. ―Por supuesto, si esa familia estaba en algo sobre la venta de una salsa, pero nunca imagine que te fueras asociar con ellos ―comento, solo sirviendo ensalada en su plato. ―Bueno amor, digamos que buscamos inversiones de empresas en expansión, inyectamos dinero apoyándolas y así es como nos asociamos con ellos, en eso se basa la mayoría de las inversiones que hacemos. ―explico Damián a Catalina. ―Ya muchachos dejen los negocios a un lado ―hablo la abuela, porque ella quería una cena en familia. ―Dime hija ¿Cuándo quieres que hagamos la comida, para que vengan tus padres y tu hermana a visitarte? ―pregunto muy interesada―. Para ayudarte hacer el pedido de la comida ¡ay me imagino que te ha de comer las ansias de ver a tu familia! ―exclamó la abuela, solo esperando la respuesta de Catalina. Catalina, solo se quedó en shock ante tal pregunta, eso significa invitar a Bianca y no solo eso a Jeffrey también… ―Hija, hija, Catalina te estoy hablando, te quedaste muy pensativa ―dijo la abuela al verla muy exhorta en sus pensamientos y hasta un poco pálida. ― Eh sí ―contestando ante su falta de atención―. Es solo que… Antes que eso, estaba pensando primero que vayamos a visitarlos nosotros y ya después que vengan ellos, no sé si esté de acuerdo Damián, si hago una invitación tardaré más en verlos. ―contesto muy nerviosa, solo tratando de no sonar muy cortante para que Dimián no se diera cuenta, de que esa situación la perturbaba. ―Sí, así es amor, vamos mañana a visitarlos de sorpresa y ya decidimos cuando podemos hacer una comida, para que nos reunamos todos, tu familia Gabe también estará invitada. ―comento Damián solo picando un trozo de carne, muy sonriente ante lo que Catalina estaba exponiendo, sin darse cuenta de nada a lo que Catalina trataba de evitar. ―Muchas gracias Damián, nuestras familias están muy unidas ―comento Gabe, que sabía que, así como Bianca es hermana de Catalina, él lo es de Jeffrey, que igual solo pensaba que ojalá y Catalina fuera más sensata, para que no fueran a cometer una imprudencia que les podría perjudicar a todos. Así, terminó la cena de aquella noche, entre risas, platica sobre los lugares a donde viajaron de su luna de miel, omitiendo lo malo que les había pasado, puesto que no querían preocupar a nadie. Pero sobre todo que tanto para Catalina y para Damián, eso había quedado en el pasado, ahora solo escribirían su nueva historia la cual solo querían que fueran cosas buenas. Cathleen, antes de irse abordó a Catalina… ―Catalina, Catalina… Ay, es que con esta panza no me deja caminar más rápido. ―dijo, en lo que llegaba lo más rápido que podía, antes de que Catalina subiera por los escalones. ―Sí, dime ―contesto deteniéndose, pero la verdad lo que Catalina quería era irse, para ya no ser abordada por preguntas, sobre todo si se trataba de contestar cosas sobre, la dichosa comida que tenía que hacer, para sus familiares. ―Bueno he pensado que, si mañana desayunamos juntas y platicar, cuando se va Gabe a trabajar, yo me siento muy sola… Como tú ahora ya eres parte de la familia pues espero estar más unidas. ―comento, tocando su pancita con ambas manos. ―Claro que sí, solo que no sé si Damián va a ir a trabajar mañana. ―contesto tratando de excusarse, sabía que esa platica iba a tocar el tema Bianca y Jeffrey, tenía miedo de hacer o decir algo que la pudiera perjudicar. ―Querida; él no fue desde hoy a trabajar por ti, si no créeme, llegando no hubiera parado, así que te espero mañana para desayunar. ―contesto un poco autoritaria Cathleen, ya que sabía que, así como ella, Catalina le esperaba una vida de muchos lujos, pero también de soledad. Damián era una persona que trabajaba demasiado, así como lo hacía en la hacienda, así era en sus empresas en expansión, Cathleen como su hermana conocía muy bien, como su hermano se desvivía para siempre darles lo mejor a los suyos. Y ahora que se había casado y que quizás pronto tendría hijos, pues trabajaría el doble o hasta el triple para darles lo mejor, sobre todo protegerlos. ―Sí, tienes razón, está bien, una vez que se vaya Damián iré a tu casa ―contesto Catalina con una sonrisa. ―Bueno ya me voy, arrancaré a mi esposo de la compañía de mi hermano, si no capaz que duermo sola. ―comento solo yendo hasta el despacho, para ir por Gabe, que este ya estaba entrando en materia de trabajo. ―Toc, toc, se puede ―pregunto solo entrando para buscar a su esposo. ―Claro hermana ¿Qué sucede? ―pregunto Damián, al verla ahí parada. ―Bueno, me llevo a mi esposo ya que, si lo dejo, ustedes comenzarán a trabajar y la verdad no quiero dormir sola, me da miedo que en la madrugada a este niño se le antoje que ya quiere salir ―comento sonriendo. ―Damián comenzó a reír a carcajadas de que era cierto, si Cathleen no iba por su esposo, entrarían en materia y quizás, hasta se les fuera la noche entera platicando de las empresas. ―jajajjajaja Si tienes razón hermanita, mejor llévatelo o sino Catalina también comenzará a protestar, esta es nuestra primera noche en la mansión y tampoco quiero que pase la noche sola. Gabe, se levanta de su asiento y se despide de Damián para irse a su villa con Cathleen, en lo que Damián se despide de su abuela, para subir a su habitación para buscar a Catalina. ―Damián llegó a la habitación, solo buscando a Catalina, pero esta estaba batallando para quitarse el brumoso vestido, ya que no lo podía desabrochar por detrás. ―Vamos te ayudo―dijo solo desabrochando los botones con toda la calma del mundo, besando la piel expuesta de Catalina que se comenzaba a ver desnuda, comenzando a desanudar el tormentoso corsé. Pero Catalina estaba demasiado abrumada de todo lo que había tenido que sortear durante el día, desde que llegaron a la mansión, desde la abuela con la dichosa comida, hasta Cathleen que quería que hicieran una reunión con Bianca y Jeffrey en su villa. ―Damián, hoy no, de verdad es que estoy un poco cansada, el viaje, la cena, en fin, solo quiero que me abraces ¿Quieres? ―pregunto, deteniendo a su esposo en sus caricias. ―Bueno, es que pensé que, como es nuestra primera noche aquí en la mansión, bueno, pero tienes razón, el día estuvo muy agotador ―contesto Damián, solo abrazándola de la cintura, para depositar un beso en la frente―. Anda vamos para que descanses, solo guiándola hasta la cama, donde los dos se acomodaron y Damián solo la albergó en sus brazos. ―Amor, mañana iré muy temprano a la oficina, perdón si no desayuno contigo, pero desayunaré con unos inversionistas, pero vengo a comer contigo y en la tarde, iremos a visitar a tus padres. ―Catalina, solo sonrió al recordar lo que le dijo Cathleen ―Hmm está bien, pero en los siguientes días, por favor no solo te dediques a trabajar, dime que te darás tiempo para estar conmigo. ―dijo solo hundiendo su cara en el cuello de Damián, solo llenándose de su perfume. ―Amor, sé que te casaste con un hombre que solo vive para trabajar, pero, pero ―dijo acomodando a Catalina, debajo de él para poder mirarla a los ojos―. Catalina, te amo tanto que solo iré a trabajar porque debo hacerlo, pero si por mi fuera me la pasaría contigo, todo el tiempo de luna de miel ―dijo acariciando su mejilla, con su pulgar―. Siempre, haré espacio para dedicártelo, para disfrutar de nuestro matrimonio y, sobre todo, para cuando los hijos lleguen, que sabes que muero de ganas de que eso suceda. ―comento, sin dejar de mirarla a los ojos. ― Catalina sonrió ante las caricias de su esposo. ―Damián, no sabes lo que eso significa para mí, gracias, muchas gracias ―dijo, igual solo colocando sus brazos en su cuello. ―¿Por qué agradeces? Si esto lo hago por nosotros, por los dos y por nuestra familia ―dijo, solo depositando un beso en el cuello de Catalina, que está solo cerró los ojos ante las caricias a las que se estaba haciendo adictiva, algo le quedaba claro a Catalina, la forma que tenía Damián de tocarla, era única. Con Jeffrey sí logró estremecerla alguna vez, quizás por el enamoramiento que sentía por él, pero con Damián el solo hecho de que él la besara, tocará e iniciara hacer el amor, hacía que la pasión se desbordará. ―Agradezco porque podemos estar así, a pesar de todo lo que nos pasó ―dijo, solo dejando que Damián avanzara en sus caricias. ―Bueno, eso tenía que pasar para que fortalezcamos lo que tenemos ―comento con voz ronca, solo buscando el inicio de sus senos, que ya la respiración de Catalina se comenzaba a descontrolar, solo sintiendo como los besos húmedos de Damián, comenzaban a recorrer su cuerpo. Catalina, solo sentía como las manos habilidosas de Damián, la desprendían de su bata, para dejarla a su merced, solo sintiendo como con su boca, atrapaba uno de sus senos, que Catalina solo se arqueo echando la cabeza, hacia atrás, solo dejando escapar un gemido. ―Ahhh… ―Sé que dijiste que no lo deseabas, pero si quieres que pare, lo hago ―dijo, solo esperando la respuesta de Catalina. ―Ya iniciaste, así que sigue ―dijo, solo quitando la camisa holgada de Damián, que deseaba sentir su piel. Damián, solo quito la ropa que les estorbaba para poder recorrer el cuerpo de Catalina, que ya estaba muy excitada, solo sintiendo un placer infinito con cada caricia que Damián desbordaba por todo su ser. Damián, llevó sus dedos hasta la parte más dócil de Catalina sintiendo su humedad, no quería retrasar la entrega, así que una vez que estuvo lista solo la embistió con su dureza. ―Ohhh… ―gimió Catalina, sintiendo el placer que Damián le provocaba. ―Damián, solo espero a que Catalina se sintiera cómoda con él adentro, que cuando sintió que ella misma comenzó a moverse, él lo hizo al par, solo moviéndose cada vez más, sintiendo que los espasmos de Catalina atrapaban su m*****o, haciendo que Damián sólo sintiera que estaba a punto de explotar. Damián, devoraba sus labios, su cuello y con sus manos recorría todo su cuerpo, llegó a un punto donde entraba y salía de Catalina, que por un momento solo arremetió, sintiendo como la humedad caliente que Catalina le ofrecía, bañaba el m*****o de Damián, que este solo con una arremetida dejó salir toda su simiente dentro de ella. ―Ahhh Catalina, mi amor te amo ―dejando escapar un gemido gutural que solo la llenaba de besos, por toda la cara. ―Ohhh me matas ―dijo al punto de desfallecer, solo sintiendo como Damián salía de ella, para recostarse a su lado y abrazarla. ―Los dos terminaron su noche con una sonrisa, cansados, pero amándose uno al otro, Damián solo la albergó en sus brazos para quedarse totalmente dormidos. Al siguiente día, Damián se iba en la mañana solo dándole un beso en la frente a Catalina. ―Ya me voy mi vida, no te levantes solo descansa aún es muy temprano ―dijo, tomando su sombrero para salir de la habitación. ―Pero ¿No vas a tomar algo o desayunar?, ¿Quieres que te lleve algo a la oficina? ―pregunto un poco preocupada, tratando de levantarse para poder atenderlo. ―No mi vida, ya es tarde anda no te preocupes, yo desayunare en verdad, llegaré como a las dos a comer ¿Está bien? ―comento sonriendo. ―Sí, pero solo por esta vez, quiero que de ahora en adelante desayunes antes de irte―dijo, colocándose la bata, dándose un beso en los labios antes de que se fuera. Catalina, se terminó de arreglar para ir a desayunar con Cathleen, la cual ya estaba en la terraza de su villa desayunando… ―Oh Catalina pasa, es que el hambre me ganó y ya no me aguanto más, jajajjaja él bebe solo pide de comer. ―dijo devorando unos pastelillos. ―Sí, me imagino ¿Ya se fue Gabe? ―pregunto, buscándolo con la mirada, pensando que aún estaba en la villa. ―Sí, hace un rato, te dije que esos hombres solo se juntan para hablar de negocios, pero siéntate pediré que te traigan tu desayuno. ―dijo Cathleen solo llamando a la sirvienta con su campanita. Cuando Catalina probó lo que le sirvieron. ― Oye esta comida es muy parecida a la que hace Nancy, lo sé porque solo ella prepara esta salsa. ―dijo reconociendo la comida de su amiga. ―Oh sí, me la robe un ratito en lo que llegabas lo siento, pero es que ella hace cosas tan deliciosas, que desde que llegó probé su comida y no me pude resistir, espero y no te moleste ya desde hoy te la devuelvo. ―comento, solo sorbiendo su café y sonriendo, como si de una travesura se tratase. ―No te preocupes, pero si, Nancy hace comida muy rica ―comento comenzando a comer, lo que había en su plato. Cathleen comenzó la conversación… ―Catalina, yo sé que aún no somos muy unidas, pero sabes espero que nos llevemos bien, yo quiero mucho a mi hermano y el saber que es feliz, bueno me llena de alegría y quiero disculparme si alguna vez fui grosera contigo. La verdad es que pensé que tu solo estabas con mi hermano por otras causas, tu sabes que solo te querías aprovechar de él, es que mi hermano le había ido muy mal en el amor. ―Sí, no te preocupes, sé que las cosas con tu hermano desde el principio todo fue muy atropellado, sé que fue apresurado, pero él es un sol en mi vida y lo quiero tanto ―dijo, con una sonrisa y un brillo especial en sus ojos. _No sabes cómo me alegra escuchar eso, se les nota tan enamorados y el ver a mi hermano tan feliz, que bueno lo que pasa es que después de… ―Se quedó callada. ―¿De quién? ―pregunto un poco intrigada. ―No de nadie, ay que ricos estos pastelitos, comeré dos. ―dijo desviando la plática, para no cometer ninguna imprudencia. ―Catalina solo le intrigaba el saber de ese alguien, que no quiso pronunciar Cathleen, pero ¿Acaso era una mujer? Eso la hacía sentirse celosa e insegura, sintiendo temor de perder a Damián, ese miedo que ella jamás había sentido, solo continúo desayunando. ―He estado en contacto con tu hermana sabes, pero ella está tan irritable en los últimos días, quizás sea el embarazo, pero ahora que regresaste podremos invitarlos inclusive a que pase una temporada con nosotros, además la mansión es inmensa que quizás le haga bien estar a tu lado. ―comento Cathleen, planeando que tanto Bianca se fuera a vivir una temporada con Catalina y Damián a la misma casa. Continuará…
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