Capítulo 5
Al siguiente día, las cosas seguían como si nada, como si fuera normalmente cuando de repente apareció la abuela.
―Hija, que bueno que te veo, me gustaría que me acompañaras de compras. ―dijo la abuela sentándose en la sala, para ponerse cómoda.
―Sra. Leonora ―dijo Catalina por la sorpresa de verla ahí, visitándola.
―Hija, no me llames Sra. llámame abuela ya te lo dije, así como soy abuela de Damián, ahora que eres su esposa, también soy la tuya. ―comento sonriendo.
―Claro que sí y me siento feliz de que así me considere y me encantaría acompañarla de compras, pero si Damián viene a comer, debo esperarlo para comer juntos. ―comento Catalina que podría hacer enojar a Damián si llegaba y no la encontraba.
―Bueno qué te parece si le avisamos, comemos en un restaurante y que él nos alcance en la ciudad ―comento la abuela, que sabía que era la mejor forma de no ocasionarle problemas a Catalina.
―Bueno siendo así, si, solo subiré por mi sobrero ―dijo, dejándola en la sala en lo que ella subía solo por su sombrero.
Así las mujeres se fueron hacer sus compras, la abuela quería comprar unas cosas para él bebe de su nieta, pero como Cathleen, ya no podía andar en la calle por su embarazo, así que solo fueron ellas, entrando a varias tiendas de la ciudad.
Tal parecía que la abuela Leonora, quería comprar todas las tiendas, quería comprar todo para el nuevo m*****o de la familia.
Mira hija, que belleza de ropa y juguetes, ay hija, cuando ya estemos comprando todo para tu bebe, solo espero y no me hagan esperar demasiado. ―comento, tomando un par de trajecitos en color amarillo, puesto que no sabían si sería niño o niña.
―Bueno yo igual, de ver tantas cosas bonitas para bebés, que ya deseo andar haciendo mis compras, solo espero que sea pronto. ―dijo Catalina, mirando las cunas y cobijitas que había dentro.
―Ay hija, cuando suceda Damián se volverá loco de la felicidad, no sabes como el desea tener hijos ―comento la abuela emocionada.
-Sí, no pensé que a Damián le gusten los niños ―comento, solo viendo las cosas que había por toda la tienda.
―Sí, a él le encantan los niños, mi nieto apoya muchos orfanatos y no solo eso, los visita, hay uno en especial, que hace algunos años vino con su padre a hacer unas negociaciones y él visitó ese lugar, desde ese entonces dice que apoya esa casa hogar. Deberías acompañarme, yo quisiera ir también. ―comento separando la ropa que iba a comprar―. Ya que no la conozco, es que me aburro tanto que, si me ocupo en algo, no me sentiré una inútil y siento que hacer eso me hará bien a mi alma.
―Claro que sí, me encantaría, cuando guste vamos, solo le diré a Damián ―comento Catalina de escuchar que su esposo, hacía muchas obras de caridad.
―Claro hija, lo importante es que ustedes, siempre tengan una relación basada en la confianza ―dijo suspirando― Si tan solo mi hijo, el padre de Damián me hubiera hecho caso, si él hubiera aceptado que se equivocó en no confiar en su esposa, quizás si los malos entendidos entre ellos se hubieran aclarado, quizás hubieran sido felices.
―Los padres de Damián ¿Ellos no se amaban? ―pregunto, ya que Damián nunca les había platicado nada de sus padres.
―Al principio, como todo casaron a la madre de Damián a la fuerza con mi hijo, mi hijo estaba muy enamorado de ella, desde que la conoció lo flecho, pero ella amaba a otro, cuando se casaron mi hijo si sabía que la estaban casando a la fuerza y no le importo. ―dijo mirándola a los ojos, solo recordando el pasado.
―El día de la boda, quiso huir con él, pero mi hijo se dio cuenta y solo se la llevó, así sin más, se casaron en una capilla en un pueblo más adelante. ―dijo cerrando los ojos, con tristeza―. No está de más decir que esa noche cobró su noche de bodas, cobró lo que había pagado por ella y ella lo detesto por eso, muchos años después cuando por fin mi nuera se había enamorado por completo de mi hijo, él ya no le creía. El le trató mal, siempre le decía que no le creía que lo quisiera, todo el tiempo estaba celoso, siempre pensó que cuando estaba con él, pensaba en ese hombre.
La abuela Leonora, solo llevó sus manos a sus ojos, para secar un par de lágrimas, puesto que le daba tristeza recordar cómo su hijo sufrió por amor e hizo sufrir a su nuera por lo mismo. ―Ella, murió de tristeza por no hacer que él le creyera que de verdad lo amaba, Mi hijo, fue muy duro con ella, por eso es que me da gusto que ustedes se amen y sean felices.
En eso se escuchó una voz de una mujer, que entró en aquella tienda.
―Tía, tía, que gusto verla ―dijo llegando hasta ella.
―Hola hija, ¿Cómo estás? ―pregunto saludando a su sobrina Mercedes Faltón.
―Bueno entre a comprar algo para él bebe de Cathleen, que ya sé, que no tarda en dar a luz y mira qué bonita sorpresa, encontrarlas en la misma tienda.
―Hola Catalina ¿Cómo estás? Te ves radiante, te ha sentado muy bien el matrimonio ―comento saludándola, igual con un beso en la mejilla.
―Sí gracias― contestó, una muy incómoda Catalina.
―Sabes, me gustaría visitarte Catalina, no sé ¿Cuándo pueda hacerlo? Pues para charlar del matrimonio, darte algunos consejos, sé que mi primo es muy delicado y no quisiera que te agarre de sorpresa sus arranques de celos. ―dijo muy sonriente.
―Bueno, es que por el momento estoy…
―Hija, pero porque no vas el sábado a la comida que se hará en la mansión de bienvenida para mi nieto y Catalina, me dará gusto verte con tu esposo. ―comento la abuela, ganándole la palabra a Catalina, que se iba a excusar ya que la realidad no quería verla.
―Catalina, no le quedó de otra más que. – Si es verdad, Mercedes Faltón perdón es que con las compras lo olvide, pero si me gustaría que vengan a la comida.
―Bueno si, ahí estaré, me alegra que me tomen en cuenta en la familia. ―dijo, sonriendo que sabía que no la invitaba porque quisiera, más bien era obligada por su tía.
Mercedes se despidió, solo compro un par de cosas a diferencia de la abuela y Catalina que ellas si llevaban un buen de cosas, que solo se subieron al auto para irse a buscar a Damián. Mercedes, solo se quedó mirando el auto hasta que desapareció, solo pensando ≤≤ Ay Catalina, no sabes lo que te va a costar que yo guarde tu secreto, me darás lo que yo quiera, no sabes cómo me voy a divertir, siendo tu conciencia. ≥≥
―ﷻ―ﷻ―ﷻ
Tanto la abuela, como Catalina llegaron a las oficinas, donde las recibía Damián, con una sonrisa al verlas llegar hasta su oficina.
―Abuela, pero que magnífica sorpresa ―dijo recibiéndola y ayudándola a sentarse, para después saludar a Catalina con un beso en los labios. ―Mi amor ―dijo igual ayudándola a sentar―. Bueno ¿A qué debo su visita?, porque de verdad que me sorprendieron.
―Bueno es que me robé a Catalina, para que me acompañara hacer algunas compras y pues, como veras no le dará tiempo de esperarte a comer, así que le propuse que viniéramos por ti, para que nos invites a comer. ―dijo la abuela, sonriendo.
―¿Como que no habrá comida casera Catalina? Si tu obligación es esperarme a comer, como una buena esposa. ―pregunto, un poco serio.
―Catalina puso cara de susto cuando Damián dijo eso. ―Lo siento, es que se nos fue el tiempo, pero te prometo que no volverá a pasar―. dijo, un poco sentida que se dirigiera así con ella.
―Damián solo comenzó a carcajearse, por ver su rostro así de asustada. ―Ay mi vida, no pongas esa cara, solo estoy bromeando ―dijo dándole la mano, para que se parara y tomarla de la cintura para abrazarla―. Me alegra mucho que hayan venido y bueno, pues adelante vámonos a comer que ya es tarde.
―Catalina, solo le dio un pequeño golpe en el pecho, en señal de reproche. ―Me asustaste, pensé que de verdad estabas molesto.
―No, mi amor, me alegra que salgas con mi abuela y si no hay comida, bueno pues comeremos solo amor ―dijo, dándole un beso en sus labios en señal de que estaba feliz.
―Aghh ―carraspeo la abuela, para que se acordaran que estaba ahí.
―Sí, abuela ya nos vamos, solo deja que tome mi saco y mi sombrero ―dijo, para después llevarlas al mejor restaurante de la ciudad para comer.
―ﷻ―ﷻ―ﷻ
El día sábado llegó, todos estaban reuniéndose en la comida en el jardín, donde Damián y Catalina eran los anfitriones, habían organizado una reunión donde después de la comida, habría una tarde de té.
Todos fueron llegando entre ellos los Strohs padres, junto con Jeffrey y Bianca, así como los Bennett, ya Cathleen con Gabe estaban en la mansión acompañando a la abuela, unos minutos después llegó Mercedes Faltón acompañada de su esposo.
―Apúrate querido, si siempre es lo mismo contigo, esta tarde, verás que nos vamos a consagrar con la familia ―comento, Mercedes a su esposo, que solo no terminaba de arreglarse.
―Querida, son familia lejana, no sé qué necesidad tienes de querer pertenecer a esta familia, sabes bien que Damián no te tolera. ―contesto su esposo, que no le gustaba como Damián trataba siempre de evitarlos.
―Sí, lo sé, pero lo que él no sabe, es que ahora me tendrá que tolerar, eso es porque yo sé algo que puede hacer que fracase su matrimonio, así que su esposa va hacer que yo entre en su familia, lo quiera o no.―dijo Mercedes, solo aplicando un poco de polvo en su nariz―. Anda apúrate que no quiero llegar tarde.
Mercedes Faltón, una mujer ambiciosa que sólo quería permanecer a una familia de abolengo, donde su vida giraba a descubrir los secretos de los demás y sacar provecho de eso. Entre más sabia de alguna familia, ideaba una forma de vivir de ese secreto, ya lo había hecho antes y no solo eso, lograba que la persona hiciera lo que ella quería a cambio de no hablar.
Al llegar a la mansión entró con todo y sus ínfulas, sabiendo que podía sacar muchísimo provecho de aquella situación donde Catalina estaba metida, así que empezaría desde ya a ver su plan.
―Oh querido Damián, me da gusto que ya hayan regresado de su viaje, sí que se perdieron sus buenos meses. ―comento con picardía.
―Sí, así es, pero pasen ya vamos a iniciar la reunión, solo falta que baje mi esposa, pero ya no tarda. ―contesto Damián, preguntándose ¿Quién la invitó?
―Catalina, bajaba para saludar a sus invitados, ya en el jardín hacían su aparición Damián y Catalina, agarrados de la mano para saludar…
―Buenas tardes, sean bienvenidos a nuestro hogar. ―Hablo Damián―. Espero y estén cómodos, esta será nuestra casa de ahora en adelante, así que considérense bienvenidos, cuando gusten visitarnos.
―Jeffrey de inmediato, clavó su mirada en Catalina. ―≤≤ Es tan hermosa, debo hablar con ella. ≥≥ ― Pensó en silencio, pero el solo quería hacerla su amante, sin tener ni un compromiso mayor, siempre fue así desde el principio, ya que su apellido y nombre estaba de por medio.
Damián se sentó en aquel comedor, muy arreglado donde iniciarán la comida, ayudando a Catalina para que se sentara a su lado…
―La abuela Leonora se levantó, para dirigirse a los invitados. ―Bueno como saben, esta comida es para darles la bienvenida a mi nieto y nieta ahora, que acaban de llegar de su luna de miel, así que hijos espero que su hogar este lleno de bendiciones y muy pronto nos den la sorpresa de un nuevo m*****o en la familia.
―Es lo que más deseo abuela, verdad amor ―dijo, solo mirando a Catalina a los ojos, que ella solo le ofrecía una sonrisa.
―Sí, así es, espero muy pronto darles nuevas buenas―dijo muy ruborizada, la sonrisa de Catalina era resplandeciente se le notaba la felicidad, pero le inquietaba la mirada insistente de Jeffrey sobre de ella, tal parecía que la quería traspasar con la mirada, pero ella lo esquivaba.
Después de la comida, Catalina se la pasó platicando con su hermana.
―Ay Catalina ¡Qué envidia! Mírate viviendo en esta mansión, no que yo, tengo que vivir en casa de mi suegra. ―comento Bianca, con una mueca en la cara, no sabes lo que es eso, siempre deciden todo y no tengo voz ni voto, en nada.
―Bianca, que te digo, deberías hablar con Jeffrey y decirle que compre una casa, para ustedes tres, digo ha de ser incómodo para ti esa situación. ―dijo, Catalina que la verdad, pensaba que si ella se hubiera casado con Jeffrey lo que estaría padeciendo.
―Sí, no sabes cuánto, ay me gustaría que fuéramos como antes, te acuerdas más unidas, ni sé en qué momento nos separamos. ―comento Bianca con nostalgia.
―Bueno, creo que cada una tomó su camino, era inevitable que nos separaramos, ahora más que cada una tiene sus responsabilidades, pronto tendrás a tu bebe y pues, después espero que igual yo tenga los míos. Pero espero que sigamos frecuentandonos, más ahora que viviremos cerca, digo la mansión no está tan lejos de tu casa.
―Sí, tienes razón, creo que las responsabilidades del matrimonio hacen que una se aleje, pero si nos visitaremos, le diré a Jeffrey, que haga una reunión, digo porque yo no la puedo proponer sin la aprobación de mi suegraaaa. ―dijo recalcando lo último.
La señora Bennett con Cecilia Strohs se acercaron a ellas, para unirse a la plática. ―Hijas, no saben lo feliz que soy de verlas, ya casadas y con excelentes hombres, a ti Bianca ya pronto vas a ser mamá ―dijo Janes muy contenta de verlas, así unidas como hace mucho no lo hacían.
―¿Cuánto te falta para que nazca tu bebe? ―pregunto Catalina, al ver su vientre muy prominente.
―En eso intervino Cecilia, como si le hubieran preguntado a ella. ―Ya está en las últimas semanas, si acaso tres semanas más.
―Bianca hizo una mueca, al ver que su suegra ni eso la dejaba contestar, tal parecía que era ella la que daría a luz. ―Eh si es lo que falta, solo semanas para que nazca.
―Si estoy súper emocionada, seré abuela por partida doble casi al mismo tiempo, bueno a Cathleen a un le falta más del mes, pero ya pronto igual nacerá ―dijo mirando a Catalina―. Y tu querida… ¿para cuando nos das la noticia? ―pregunto, mirando a Catalina.
―Espero que pronto estaremos festejando la noticia, me disculpan iré a pedir los bocadillos ―levantándose para entrar a la mansión, para pedir que llevaran más bocadillo y galletas.
Jeffrey en cuanto noto que Catalina entró sola a la mansión, no dudo en ir tras de ella, se disculpó que quería ir al baño.
En cuanto entro busco a Catalina, estaba como loco buscando por los pasillos, Catalina venía junto con una muchacha del servicio, cuando se la encontró de frente.
―Catalina, tenemos que hablar.
Continuara…