Natalia Las pruebas fueron todo un éxito. Las tres logramos entrar al equipo de fútbol, aunque Tania está en prueba todavía. Lo realmente malo es que, de las veintitrés seleccionadas, sólo diez conocemos el juego y seis nos defendemos en él. El resto... ni siquiera sabe diferenciar el árbitro del arquero. Pero eso no impidió que las tres nos abrazáramos como si fuera el fin del mundo y gritáramos felices por hallar el arca de salvación. Llego muerta y adolorida a mi casa, mamá está pintando algo que parece ser un ángel o una mariposa con cara de hombre. No lo sé muy bien. —Hola mami. —Nata, mi vida. ¿Cómo te fue? —Deja de mezclar el amarillo con lo que sea el otro color y me mira expectante. —Pasamos. —¿Las tres? —¡Sí! —Oh, qué bien. Me alegro mucho, corre y llama a tu padre. Se mu

