Jeremy —¿Pero qué mierda? ¿Cómo es que logró interceptar ese pase? ¡Ella es jodidamente pequeña! —grita Chad con escepticismo. Yo aún sigo con la boca abierta. Acabo de tratar de hacer un pase hacia Chad, lo que aproximadamente equivaldría a doce yardas, pero la pequeña bribona de Nata, ha volado en el aire y lo ha interceptado. Justo en la cara de Chad. —No tengo ni puta idea —balbuceo. Nata y Hayden se abrazan y celebran. —Eso fue asombroso —felicita Hayden. Aunque ellos van perdiendo, la enana ha logrado completar algunas jugadas y justo ahora, acaba de hacer esa tremenda hazaña. Hayden está rebosante de alegría y Alex se burla de nosotros en el suelo. —Suerte de principiante —murmuro. Nata se vuelve hacia mí echando chispas. —¿Perdón? Creo que no te oí. —Sopla sus uñas y me da un

