Natalia. —¿Qué carajos, Jeremy? —gruño. Jamás imagine que los jodidos ruidos que escuché mientras intentaba leer, fueran los de Jeremy y su putita de la noche. Además, el muy jodido es mi vecino. ¡Mi vecino! ¿Qué en nombre de todo lo sagrado? Estaba feliz de la vida, disfrutando de una noche en compañía del magnífico Jude Ryder y de pronto, unos ruidos extraños en mi patio me alertaron de un posible robo o allanamiento de morada. Tomé lo primero que encontré en mi camino para defenderme y salí a enfrentar a los chicos malos. En su lugar, me hallé a una parejita que se estaba portando un poco mal. Ruedo los ojos. Malditas hormonas. —Sólo estábamos jugando a saltar la reja —dice. Le doy una mirada de "no te compro esa mierda, idiota" y él me devuelve una que dice "cállate y di que no has

