Me levanté con un dolor de cabeza terrible y Dalia estaba a mi lado aún abrazándome, me deslicé de la cama para no despertarla y fui a lavarme la cara porque parecía un maldito mapache, me quite el vestido que aún tenía puesto y prepare un poco de café, no puedo creer que mi noche se haya arruinado y que Jonathan me hablará de esa forma, debí decirlo en ese momento o talvez gritarlo porque estaba muy enojada, pero no sé si hubiera servido de algo, después de todo esta claro que no confía en mí y creo que tiene razón de hacerlo. De pronto Dalia salió de la habitación y me tense un poco al saber que anoche entre llantos le habia escupido la verdad a ella. –Veo que ya te sientes mejor –comentó sentándose en un banco del desayunador –No estás enojada, asustada o ya no quieres ser mi amiga.

