¿Qué? ¿Él me estaba diciendo eso a mí?
-Gracias, supongo. -Dije seca.
-¿Cómo has estado? -Dijo, ¿es que acaso intentaba tener una conversación conmigo? Estaba segura que sólo buscaba provocar a mi hermano.
-Bien. -Mentí y me fui a sentar con Danielle.
-¿Qué ha sido eso, amiga?
-Pues no tengo ni idea. Creo que sólo provacaba a mi hermano.
-Bueno, igual ellos no te dejaban de mirar.
-¿Quienes? -No, no, no, ¡ellos no por favor!
-Pues, ¿quienes más? Tu hermano y sus amigos.
-¡Mierda! Ahora Ryan se pondrá como loco, lo sé.
-Intenta calmarlo..
-¿Calmarlo? ¡Imposible! No hay nada que lo calme. Bueno, el sexo sí.
-Ni siquiera se te ocurra calmarlo, eh. -Dijo riendo. Yo solté una carcajada.
-¡Eres una idiota!
En la salida, estaba guardando mis libros junto a Danielle cuando Dylan se nos acercó. ¿Qué quería?
-Savannah.. Qué bueno que te encuentro.
-¿Qué pasa?
-Pues, me harán una fiesta de bienvenida en mi casa y me encantaría invitarlas. ¿Las veré allá?
-¡Sí! -Dijo Danielle y le di un codazo. Dylan nos sonrió y se fue.
-¡Danielle! ¿Por qué? Ni siquiera quiero ir.
- ¿Podrías dejar de ser tan aburrida? Eso es justo lo que necesitas Savannah, una fiesta. Aparte, sabes como son esas fiestas de Dylan, va toda la escuela y todo se sale de control. Uh, ¡sí! ¡Fiesta, fiesta, fiesta! -Dijo cantando su canción ridícula cada vez que iba a una fiesta. Me tocará ir.
Me acerqué a mi hermano que ya estaba en el carro, ¡sí! No tenía que esperar a nadie.
-Hola Ryan. -Dije y el ni me miró. Ni siquiera me dijo algo. Sólo quiero que las cosas cambien entre nosotros. La tensión se podía sentir. Sólo quería llegar a casa ya.
Minutos después ya estábamos ahí. Me bajé y cerré la puerta de un portazo.