Toqué su puerta.
-No quiero verte, Ryan. -Abrí la puerta con cuidado y ahí estaba ella, sentada viendo por la ventana. Volteó y me miró.
-¡Y a ti mucho menos! -Dijo y se empezó a acercar a mí para sacarme de su habitación. Yo tenía más fuerza y cerré la puerta.
-Sólo quiero hablar contigo, ¿te podrías calmar?
-¿Qué es lo que quieres? -Dijo y me senté en su cama.
-Yo sé como te sientes, pero lo peor es encerrarse en su propio mundo y deprimirse.
-¿Tú que sabes? ¿Ya Ryan te lo contó, verdad? Es un imbécil.
-Creeme, yo sé lo que se siente. Perder a la persona que más quieres y sentir que nadie a tu alrededor te puede comprender como esa persona lo hacía. Sentirte solo.
-Tú no sabes nada.
-Sí, Savannah. Yo perdí a mi hermano hace muchos años y no sabes lo mucho que me deprimí. Incluso pensaba en quitarme la vida. -Ella se sentó en la cama y me miró- Pero después comprendí que eso era lo peor que podía hacer, deprimirme. Hice muchas cosas que jamás pensé que haría.. Todo fue un desastre. No me gustaría que pasaras por lo mismo, simplemente no quiero que estés así.
-¿Qué cosas hiciste? Digo, si puedo saber.
-Un amigo me dijo que para olvidar todo por un momento lo mejor era drogarme. -Ella abrió la boca sorprendida- Incluso me hacia daño a mi mismo, golpeaba las paredes con fuerza e incluso rompí el espejo que tenía en mi cuarto. No quiero que nunca pienses en hacerte daño, pequeña, nunca.
-¿Por qué haces esto?
-Me importas, Savannah. Aunque no lo creas. -Ella se acercó a mí y me abrazó. Y me di cuenta de que todo lo que quiero estaba ahí, conmigo. Todo lo que siempre he deseado.
-Creo que deberías de hablar con Ryan.
-No quiero. -Dijo ella escondiéndose en mi pecho- Hablando de él, ¿donde está? Digo, si te viera aquí ya te hubiese matado. -Yo reí.
-Pues le dije que iría al baño. -Ella empezó a reír y me sentí completo. La había hecho reír.
-Lucas..
-¿Sí?
-No quiero que te vayas.