—Mírame a los ojos y repite lo que acabas de decir.— Exigió JT con una voz fría y severa. Lentamente alcé la vista hacia él, encontrándome con su mirada distante. —Le aseguro de que no sé quien es, no le he visto en mi vida.— logré decir después de estar unos segundos en silencio observándole. —¿Estás segura?— arqueó una de sus cejas con elegancia, sospechando de que pudiese mentirle. —Sí señor.— insistí con la misma respuesta. —¿Señor?— me miró confundido y se levantó de la cama. —Cuanto demonios te ha hecho olvidar esa desgraciada.— con su mano derecha formó un puňo, mientras que con pasos seguros y violentos se dirigió hacia la puerta. Antes de que pudiese hacer algún movimiento para abrirla, esta se abrió y en la habitación entró un chico de cabellos negros con ropa informal.

