Capitulo 5.
*Desconcertada.
POV Naomi.
Un día largo, voy en el autobús después de compartir ese grato momento con Pedro, el me hace pensar que nada de lo que me pasa es tan grande como para no ser solucionado, es un hombre que lo tuvo todo y que lo perdió por persona malas, su ex esposa lo dejó sin nada y tras no encontrar trabajo se fue al abandonó y a las calles, a enfermado y se a levantado, a luchado y ha sido discriminado por su aspecto, él y yo estamos solos en este mundo y aunque no tengo los recursos para ayudarlo, intento que por lo menos tenga una comida al día, la vida nos es fácil, nadie te prepara para los retos que debemos enfrentar a diario, sin embargo me motivo a pensar que con un techo a donde llegar y algo de comer en casa puedo resolver el resto, tengo opciones hay quienes no tienen oportunidades por ello me esfuerzo cada día para aprovechar las que tengo.
Voy de camino a casa, tres autobuses para poder volver tras un largo día. Voy sentada en los puestos de atrás ya que tomo precauciones en caso de que la delincuencia quiera someternos, pocos pasajeros a esta hora de la madrugada siendo las 4 am. Voy distraída, desde esta mañana no dejo de pensar en los problemas que me abruman y en ese hombre, nuestro encuentro no fue lo que esperaba, sonrió negando con picardía al recordar que lo vi completamente desnudo, me sonrojo al recordar su paquete y luego ese segundo encuentro en el club, es una locura de solo recordarlo solo espero que nuestros encuentros no causen problemas para mí, ya tengo muchos como para sumarle un poco más de lo mismo. En cuanto el autobús llega a mi para me bajo caminando por las calles, este momento es una odisea a diario, el dinero dentro de mí sostén, mi bolso vacío y las llaves de mi departamento en mi bolsillo.
— ¿Vienes llegando del trabajo Naomi? — Mi tranquilidad se torna inquietante al ver a uno de los líderes de la banda del barrio.
— Raid, si vengo del club. — respondo sin titubear mientras él me rodea con sus amigos.
— Naomí preciosa, estás muy guapa, ya no eres la misma niña que conocí. — dice tocando mi cabello y lo acaricia.
— Raid tengo dos trabajos, logré conseguir el trabajo de limpieza y debo ir a trabajar en tres horas, tengo que irme. — digo siendo clara ya que en el barrio nada es un secreto y todos saben todo de todos, en especial ellos que llevan el control del barrio.
— Naomí no hay apuros, tranquila, no te voy hacer nada, mi mamá te adora, ¿Sabes? Habla mucho de ti, de tus postres y quise esperarte para conversar contigo, la vieja cumpleaños mañana y quiero que seas tú quien le cocine un pastel…— Me sorprende con sus palabras y más cuando saca dinero de su bolsillo. — Toma, esto te alcanzará para comprar los ingredientes. — dice dándome dinero.
— Es mucho dinero Raid, te traeré el resto.
— Eso no es necesario, solo compra lo que necesites, quiero una grande de esas que le enseñaste que preparas en la escuela esa a l que vas y el resto es tuyo.
— Te lo haré, antes de irme al club.
— Bien, vete a descansar.— Se a portado amable está vez, sus hombres no me agradan, por ello continúo mi camino sin detenerme aunque se que siempre se queda mirándome el trasero.
Camino a mi departamento y no me demoro en entrar.
— Naomí, ¿Estás bien? Estaba preocupada, vi a Raid con sus hombres y pensé que Sofía mi hermana de crianza.
— Nao, llegaste, estábamos preocupadas. — Exclama angustiada Cloe la hija de Sofía, una joven de 15 años que se ha vuelto mi aliada.
— Estoy bien chicas, esperemos a que llegue Mía, Raid no quiere molestarme, solo necesita un pastel para la señora Francis que cumple años mañana.
— ¡Ah! Ahora entiendo porque fue a preguntarme por ti a la escuela, incluso compro una torta. — Dice Cloe emocionada.
— ¿Qué? Eso no me lo dijiste hija.
— Lo sé mamá, siempre te preocupas demasiado, no me hizo nada malo.
— No te quiero cerca de ellos Cloe por favor.
— Eso es imposible, su hermano es mi amiga y su hermano menor estudia conmigo mamá.
— Sabes a lo que me refiero Cloe, aléjate de Raid.
— Si mamá, está bien.— La hermosa morena de ojos café mira con enojo a su madre, son hermosas y una copia una de la otra, una atracción que para Raid es como carne fresca, sino fuera porque Cloe es hija de un primo de Raid Sofía perdería la cabeza, ya que Raid siempre se a sentido atraído por las chicas jóvenes.
— Calma, ¿Qué les parece si hacemos los postres mientras esperamos a Mía?
— Está bien, yo te ayudo, buscaré los moldes.
Me siento afortunada, Sofía, Cloe y Mía son mi familia, ellas han sido mi apoyo desde que estábamos en el orfanato y luego en el proceso de la escuela, hemos pasados por mucho hasta hora y siempre nos hemos mantenido unidas. Con ellas hago los postres, me tomo una hora en hacer pasteles con crema, de chocolate, vainilla y fresa, las corto en trozos y las coloco en un envase terminando con la decoración de crema, mientras que Sofía prepara Arroz con leche y los envasa para vender, ella se lleva la gran mayoría al mercado y Cloe se lleva una cava pequeña a la escuela, todas trabajamos para pagar los servicios, la renta y los gastos de la casa, no es fácil para ninguna, ya que cada una tiene metas y sueños, Mía y Sofía desean abrir un salón en el centro del Bronx, llevan meses reuniendo para arrendar un local y adquirir el material para montar su negocio que emplearía a más personas y será dirigido por Sofía y yo tengo planes de abrir una pequeña tienda que está justo al lado y hacer de ella una cafetería con ayuda de Cloe a quien le gusta los pasteles, mi sueño siempre ha sido ser una gran chef y llegar a tener mi propio restaurante, por ello tengo una caja de ahorros para reunir poco a poco y comprar esa pequeña tienda, aunque en ocasiones no llego a la meta para la universidad y debo sacar de los ahorros para resolverlo.
— Yo termino Naomí, ve a descansar, no te queda mucho para dormir.
— Lo haré Sofía.
Me muevo para ir a mi habitación, cuando noto que Mía llega.
— Ahí estás, gracias al cielo no te has ido a dormir, necesito hablar contigo. — dice algo agitada.
— ¿Venías corriendo?
— Es que ví a Raid y sus hombres, me asustaron.
— ¿Qué pasa Mía? ¿Qué tienes que decirme?— Pregunto sentándome en el sofá.
— Por favor no me vayas a matar, ¿si? lo hice por ti. — Me desconciertan sus palabras.
— ¿Que hiciste Mía?
— ¿Recuerdas que me dijiste sobre el señor Holding?
— Mía...— digo inquieta.
— Lo se, se que dijiste que no dijera nada, que no le cobrará pero tuve que hacerlo, Naomí, tú necesitas ese dinero, por ello lo hice, le dije lo que pasó, que si podía pagarte y él...— se queda en silencio por unos minutos.
— Él, ¿Qué Mía? — digo exaltada.
— Él dijo que si querías cobrar debes ir tú misma a buscar el dinero a su casa.
— Mía...—Me levanto y ella sale corriendo.
— AAAH, NO ME MATES, NO ME MATES, ESTOY JOVEN, QUIERO VIVIR... SOFÍA AYUDAME.... — se esconde detrás de Sofía.
— Niña, niñas, ¿Qué pasa? Niña....Aah, ya va, Mía, Naomí...— La persigo tratando de atraparla y la arrojo al mueble.
Cloe se ríe mientras Sofía trata de separarnos.
— Quiero matarte, te dije que no le cobrarás.
— Fue por una buena causa, fue por tí, ¿Acaso no querías tú dinero?
— Si, pero te dije que hablaría con la agencia, Mía, me has expuesto, no quiero perder el trabajo y no quiero que él piense que soy una interesada.
— Eso no es así, créeme, además, ese es tu dinero, tú hiciste el servicio, él es quien debe sentir vergüenza por no darme el dinero cuando le cobre, es un imbécil arrogante, si hubieras visto su mirada, fría, refinado, ningun gesto exagerando, presumido arrogante, eso es, un riquillo insoportable.
— Y tú me acabas de comprometer con ese riquillo, ¿Por qué no dejaste que lo resolviera? Mía, ¿Si me reporta por cobrarle de esa manera? No me conviene perder el trabajo, lo necesito.
— Cálmate amiga, lo vamos a resolver, iremos, te voy a acompañar, si se pasa de imbécil lo golpeare...— La Interrumpo.
— Mía...— Exclamó muy alterada.
— Está bien, está bien, no le haré nada al riquillo, solo veamos que quiere, ¿Está bien? Tranquila, ¿Qué puede pasar? Ese es tu dinero, tiene que pagar de una manera o de otra, pero que pague.