6. Sentimientos encontrados

2269 Words
Gry quien era como una segunda madre para mi, era la jefa de mis mucamas, una gentil y amable mujer de cincuenta y tantos, me esperaba en mi cuarto con una cálida sonrisa, ya habían preparado mi baño, le di un abrazo mientras ella besaba mi frente, camine sin muchos ánimos al baño donde dos sirvientas ayudaron a despojarme de la armadura y a desamarrar mi cabello. “Mi niña, estoy muy contenta porque regresaste a salvo, siempre me preocupo mucho por ti cuando te vas” dijo suavemente. Le sonreí melancólicamente y me metí dentro de la tina. “También estoy feliz de verte Gry” ella comenzó a tirar agua tibia en mi espalda y a peinar mi cabello mientras quitaba las manchas de sangre. Me mantuve en silencio con mis brazos alrededor de mis piernas. “Supongo que no te gusto el comité de bienvenida que organizo tu padre?” “No es eso, o bueno tal vez si, no me di cuenta de muchas cosas” de inmediato mi mente vago de mis posibles prometidos, hacia el palacio en llamas. Definitivamente tengo que intentar proteger a quienes pueda. No sabía exactamente cuándo pasaría, también necesitaba que mi padre llamara a mi tío de regreso, sería un tanto difícil, ya que no existe amenaza aparente al palacio.. tengo que pensar en cómo convencerlo, pero por el momento quería ponerla a salvo. “Gry, quiero que tú y las chicas se tomen dos semanas de descanso fuera del palacio”. “Pero mi niña, no podemos irnos todas al mismo tiempo..” me giré hacia ella y tomé sus manos. “Por favor, prométemelo, quiero que vayan a la casa de campo, dejen ciudad capital, salgan mañana. Yo me las arreglaré bien sin su ayuda, y no te preocupes por el rey, yo hablaré con él”. Me miro a los ojos y supongo que pudo percibir la urgencia y preocupación en mi voz, porque se limitó a mover la cabeza afirmativamente. Le sonreí y después de enjuagar el resto de mi cuerpo decidí que era hora de comenzar la tortura. Un pequeño ejército de estilistas entró a la habitación para comenzar con la preparación para la fiesta, entre ellos llegó un médico, quería revisar la herida en mi brazo, aparte de los otros pequeños cortes y moretones que se extendían por mi cuerpo. Aplicó una serie de ungüentos, comprobó que no había infección y luego de darme el visto bueno, una recuperación rápida, se retiró. Mi habitación era grande, siempre sentí molesto el espacio tan abierto, estaba decorada en tonos cálidos, con aplicaciones en oro, en mi cama entraban sin problemas 5 personas, siempre protesté por el tamaño, pero resultó cómodo, mientras crecíamos muchas noches Folken, Vesper y Haakon se quedaban conmigo, platicando, jugando, o simplemente haciéndonos compañía. Sin embargo, en esta ocasión había demasiada gente y me asfixiaba su presencia. No soy la persona más social del mundo. Colocaron una silla en el centro para que me sentara, secaron mi cabello y lo estilizaron en un moño alto, aplicaron maquillaje en mi rostro y en algunos moretones visibles que no serían cubiertos por el vestido. “Es realmente necesario?” Le pregunte molesta a la maquillista. “Lo siento princesa, órdenes de su padre”. Se encogió de hombros y sonrió levemente. No era su culpa, odiaba asistir a estos eventos precisamente por el tiempo que demoraba prepararse, lo incómodo que eran los vestidos y lo ridículos que eran los zapatos que debía usar. Denme una espada, mi traje de combate o la pesada armadura, sopórtate frío, calor o hambre, y aún así estaré a gusto. Gry fue a mi vestidor a buscar los zapatos y vestido, mientras el resto del personal salía de la habitación, satisfechos con su obra maestra, daba gracias por mi pequeño momento de tranquilidad. “Ven mi niña, este vestido es muy diferente a los que has usado antes”. Su emoción me lleno de curiosidad, me giré hacia ella y levantó el atuendo para que lo apreciara mejor, tenía razón, era un vestido hermoso, color rojo sin mangas, con un gran escote, decorado con miles de piedras preciosas, totalmente pegado al cuerpo, se veía muy incómodo, pero debía admitir que me había encantado. Me deshice de la bata de baño y coloqué mi ropa interior, noté su mirada de preocupación en un moretón de gran tamaño color verde/morado que se extendía en mi pierna derecha. Suspiré levemente y sonrei. “No te preocupes Gry, luce peor de lo que realmente es”. Ella sabía que nada de lo que me dijera me haría cambiar de opinión, amaba ser una guerrera, protectora de mi nación, me ayudó a acomodar el vestido combinándolo con unas zapatillas negras de aguja, y un par de pendientes sencillos, pequeños. Me miré en el espejo y no me reconocía para nada, frente a mi estaba una mujer elegante y hermosa cuyo destino sería sellado en unas horas, una mujer que lucía como un premio, pero consciente de sus obligaciones, levemente podía notar el corte en mi brazo, y me alegro, a pesar de todo, seguiré siendo quien soy, no me sometería a la voluntad de mi futuro esposo. Y lo dejaría claro el día de hoy. Con mis hombros descubiertos podía contemplar mi marca de nacimiento en forma de luna. Era bastante singular, y yo la amaba. Me hacía sentir especial. “Mi niña te vez hermosa! Luces igual a tu madre”. Exclamó Gry con bastante emoción, sus palabras me reconfortaron y me giré para darle un abrazo. “Gracias, a qué hora deb..?” Comencé a preguntarle pero un toque en la puerta me interrumpió. Gry fue a ver quien era mientras seguía admirando mi reflejo. De repente tomó mi mano y una sonrisa enorme se dibujó en su rostro. “Vinieron a escoltarla al gran salón mi niña”. “Esta bien, estoy lista, deja todo tal y cómo está, quiero que vayas a descansar” ella beso mi frente y guardo un par de cosas más mientras me dirigía a la puerta. Me sorprendí al ver a Haakon esperando del otro lado, se veía implacable en un traje n***o con moño que se amoldaba a su cuerpo a la perfección, su cabello bien peinado y tenía una sonrisa que desarmaría a cualquier mujer. Desde que Vesper me dijo lo que él sentía por mi, no pude evitar comenzar a pensar en el de diferente forma, viéndolo como un hombre y no como el mejor amigo de mi hermano. Me debatí por unos segundos si realmente funcionaría algo entre los dos, o si sería feliz con el, incluso dudaba si yo sería suficiente para hacerlo feliz. “Luces muy hermosa, aunque me gusta más verte en tu pequeño traje de combate” sus palabras me hicieron sonreír, y llenaron de calidez mi corazón. Él me conocía tan bien. “Gracias, tu también luces muy bien cuando te bañas” le respondí tomando su brazo para comenzar a dirigirnos hacia el gran salón. Su tacto era suave y delicado, cuando comenzó a cambiar su forma de verme? No me había dado cuenta, sentir su mano con la mía se sentía casi correcto. Me emocionaba y me hacía sentir bien. Pero la palabra clave que debía recordar, es que se sentía como un CASI Perfecto. Eso era lo que buscaba en un esposo? Estuvimos en silencio por un par de minutos mientras recorríamos los pasillos, no sabía que decir, solo fui notando más pequeños detalles acerca de él. Su aroma, masculino, fuerte como madera y hierbabuena, descubrí que me agradaba cada vez más. Así como sus ojos, aunque traté de no quedarme viéndolo por mucho tiempo, mi corazón se había acelerado, y podía jurar que el de él también. “Vesper te dijo?” Murmuro en cuanto llegamos a las escaleras. Traté de aparentar desconcierto, quería oírlo a él, que tuviera el valor de confesar sus sentimientos. “Tenía que decirme algo?” Le alce una ceja y vi como se sonrojó, lo que lo hacía lucir más adorable. “No finjas.. me has estado observando de la manera menos disimulada que jamás te he conocido.. no se como en el campo de batalla puedes ser tan delicada y pasar desapercibida como tus movimientos que el enemigo no te ve venir hasta que es demasiado tarde, y en este momento fallas monumentalmente. No se si sentirme halagado o insultado?” Atrapada! Comencé a reír nerviosamente, buscando que decir, sabía que mis mejillas estarían igualando el color de mi vestido, por lo que miré hacia otro lado. Ya casi habíamos llegado al salón, nos cruzábamos con los demás invitados siendo interrumpidos por sus saludos, lo que agradecía mentalmente ya que evitó que el momento fuera más incómodo. “Supongo que nunca me había tomado el tiempo para verte como lo hago hoy..” dándome cuenta de mis palabras tosí un poco y agregué, “Creo que tienes algo diferente, pero no puedo descifrar que”. Finalmente le pude responder, y sus mejillas se pusieron aún más rojas de lo que creí posible, una gran sonrisa se esbozó en sus labios, y sus ojos brillaron de manera especial al verme, sabía que había hablado de más, y no sabía de qué forma arreglarlo, “A lo que me refiero.. es que luces bien”, siguió con su gran sonrisa, miró hacia el suelo y suavemente jalo de mi mano conduciéndome a un lado de la entrada al gran salón. Estaba un poco oscuro y de repente me sentí intimidada. Comenzó a moverse de un lado a otro, nunca lo había visto así de nervioso. “Yo quería decirte.. hablé con el rey.. no podía quedarme de brazos cruzados.. le pedí ..” “Princesa Ilenia luce verdaderamente maravillosa esta noche” interrumpió de repente el príncipe Lucien haciéndonos saltar. Dioses ni siquiera lo vi venir. Haakon soltó mi mano e hizo reverencia al príncipe, este solo movió la cabeza indicándole que se retirara. Su manera de tratarlo me hizo enojar, y Haakon estaba claramente molesto pero no dejó que lo afectara, teníamos que ser respetuosos con el principe. Se dio media vuelta y llegando a la puerta aprovechó para tomar del brazo a una muy confundida Vesper. “Gracias príncipe Lucien, usted también luce muy bien” y era la verdad, mis ojos vagaron por su cuerpo, un esmoquin n***o, camisa negra, sin moño, su cabello se aferraba a parecer despeinado pero de una manera que lo hacía más atractivo, sus ojos grises brillaban de manera hipnótica, a su lado tenía que alzar la vista para lograr verlo a la cara, fácilmente era 10 centímetros más alto que yo. Me miro fijamente a los ojos y después de lamer sus labios de manera increíblemente sensual, dejó su vista recorrer mi cuerpo, en ese momento pude notar como ese gris claro se fue oscureciendo, di un paso hacia atrás solo para chocar con la pared. Lo escuché dar una pequeña risa antes de poner su mano enfrente mío. “Puedo escoltarla a su lugar?” Sin titubear la tomé para caminar juntos y entrar al salon. Su tacto me hizo sentir extraña, de una buena forma, pero en comparación al dulce toque de Haakon, al lobo blanco le faltaba una chispa. Aún así no podía negar que un ferviente d***o por verlo sin ropa crecía en la parte posterior de mi mente. Contrólate! “Espero que mas tarde me pueda dedicar unos minutos de su tiempo.. me gustaría continuar nuestra conversación” “Ah, claro príncipe, será un placer” murmuré de la manera más tranquila que pude manejar y haciendo una reverencia prácticamente corrí a tomar mi lugar a la izquierda del trono del rey. Me senté y sentí que por fin podía respirar libremente. Mi padre aún no llegaba, y decidí aprovechar el tiempo para admirar la decoración. Se habían superado esta vez, todo estaba decorado en su totalidad por rosas y flores blancas, los candelabros, las mesas, las cortinas, era un paisaje bellísimo. Combinaba a la perfección con las mesas y sillas doradas que estaban colocadas a los lados. En la parte posterior del salón se encontraban los músicos, quienes entonaban unas suaves melodías, animando a los asistentes a entablar conversaciones triviales. Fue entonces que mi vista se posó en Vesper, que estaba en la misma mesa que Haakon, él sonriendo mientras ella tenía una expresión molesta. Diablos! Prometí que vendríamos juntas. Para este momento me fulmino con la mirada mientras yo le sonreía y murmuraba un lo siento, esperando que pudiera leer mis labios. Se relajó un poco y me dedico una sonrisa, noté que Haakon probablemente estaba explicándole lo sucedido. Vesper lucía hermosa, un vestido n***o sencillo pero con un corte en su falda, lo que resaltaba sus largas piernas, su cabello había sido ondulado y caía en cascada sobre sus hombros, maquillaje simple, me sentí un poco celosa, ella no parecía otra persona, solo una versión más bella de sí misma. En cambio a mi me habían transformado completamente en una muñeca de porcelana. La princesa dorada. “Su majestad, el rey Fjor Halvorsen, su alteza real príncipe Folken Halvorsen y presentando ante ustedes a la princesa Milerna Halvorsen”. Mi padre camino hasta el trono, mientras que Folken y Milerna se posicionaban frente a una de las ventanas que estaba cubierta por flores en un arco improvisado. La música paro y se anunció al sacerdote que presidiría la ceremonia.
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