—Todo está casi listo... —murmuré para Aitor moviéndome de un lado a otro ayudando con la decoración de la fiesta de navidad y fin de año ya que sería hoy. No tenía idea de porqué me sentía tan ansiosa pero Aitor me detuvo sorprendiéndome. Fruncí el ceño sin entender qué era lo que quería sin embargo cuando sus manos estuvieron sobre mis hombros masajeándolo ligeramente arrancó un gemido de mis labios sin esfuerzo. Por un momento detuvo su movimiento y cuando quiso seguir haciéndolo yo me giré a verlo sin entender qué estaba pasando. Enseguida me dedicó una sonrisa masculina que hizo temblar todo mi cuerpo antes de dar otro paso hasta mi quedando a unos cortos centímetros de distancia. —Calma pequeña, si está casi listo puedes dejar de saltar como una hada por todo el lugar, estás m

