No sé cómo pero terminamos en una fiesta que había en la piscina del hotel rodeados de chicos de nuestra edad. Santiago rápidamente hizo nuevos amigos, por mi parte solo escuchaba lo que decían los demás y hablaba cuando Santi me incluyía en la conversación y aunque odiar admitirlo mi mente no dejaba de dirigirse en torno a Aitor. ¿Se habría quedado con esa chica? ¿Seguiría enamorado de ella? Mi cabeza es una máquina de tortura pero no puedo evitarlo. No puedo dejar de pensar en él. —Tengo que contestar, ya vuelvo —se excusó Santi levántandose de mi lado de repente y enseguida se apartó para hablar con privacidad. Enseguida mi incomodidad creció muchísimo al quedarme a solas con estas personas que no conozco de nada, entre ellos el chico que me había acompañado en el ascensor quien

